Andrea Pirlo parecía destinado a regresar a la selección italiana, esta vez desde el banquillo. El excentrocampista contaba con el respaldo de Paolo Maldini y Leonardo, responsables de impulsar la nueva estructura deportiva de la Federación, y había emergido como el principal candidato para sustituir a Gennaro Gattuso.

Sin embargo, una colaboración comercial terminó alterando todos los planes. El papel de Pirlo como embajador global de Fonbet, una de las mayores casas de apuestas de Rusia, generó una fuerte oposición política e institucional hasta dejarlo fuera de la carrera por convertirse en seleccionador.

El propio entrenador confirmó este lunes que había sido informado de que ya no era candidato. Lo hizo mediante un comunicado publicado en sus redes sociales, en el que defendió su trayectoria profesional y negó que su relación con la compañía tuviera cualquier significado político.

De favorito para el banquillo a quedar descartado

Pirlo, de 47 años, había ganado fuerza después de que Pep Guardiola y Carlo Ancelotti rechazaran la posibilidad de dirigir a Italia. La Federación buscaba una figura capaz de representar una nueva etapa después de que la selección volviera a quedarse fuera del Mundial, el tercero consecutivo al que no consiguió clasificarse.

Su candidatura contaba con un importante valor simbólico. Pirlo fue una de las grandes figuras de la Italia campeona del mundo en 2006 y mantiene una fuerte identificación con la camiseta nacional. Además, Maldini consideraba que podía encabezar la reconstrucción deportiva que necesita el país.

La operación, sin embargo, comenzó a complicarse cuando salió a la luz su vinculación con Fonbet. Pirlo firmó en octubre de 2025 como embajador de la compañía mientras desarrollaba su carrera como entrenador en Emiratos Árabes Unidos. La Federación empezó a analizar el alcance del contrato, sus obligaciones publicitarias y su posible incompatibilidad con la representación institucional de la selección.

Una aparición en Moscú en plena guerra

El problema no se limitaba a que Pirlo anunciara una empresa de apuestas. La polémica aumentó por el origen ruso de la compañía y por sus apariciones en actos promocionales organizados en Moscú.

El antiguo futbolista participó junto a Marco Materazzi en un evento celebrado en el estadio Luzhniki, dentro de una campaña impulsada por Fonbet. Su presencia fue especialmente criticada porque coincidió con nuevos ataques aéreos rusos sobre Ucrania.

Varios representantes políticos italianos consideraron que esa actividad era incompatible con el papel institucional de un seleccionador nacional. La vicepresidenta del Parlamento Europeo Pina Picierno sostuvo que la Federación necesitaba una renovación ética y cultural y que la elección de Pirlo avanzaba precisamente en la dirección contraria.

También expresaron sus dudas el presidente del Senado italiano, Ignazio La Russa, y el dirigente centrista Carlo Calenda, quien defendió que una persona vinculada a la promoción de Rusia después de 2022 no debía ocupar un puesto de representación nacional.

El nombre del oligarca que rodea la polémica

La controversia también alcanzó a Sergey Lomakin, empresario ruso y propietario del United FC de Dubái, el club entrenado por Pirlo. Algunas informaciones le atribuyen importantes intereses económicos dentro de Fonbet y relacionan la llegada del italiano al equipo con su posterior incorporación como imagen internacional de la casa de apuestas.

Esa conexión ha sido negada por el entorno del propio Lomakin. En un comunicado, sus representantes aseguraron que el empresario no posee intereses en Fonbet y que el United FC no mantiene ninguna relación con la compañía. También sostuvieron que Pirlo acudió a Moscú a título personal y que su contrato publicitario no formaba parte de su acuerdo como entrenador.

Por tanto, la supuesta relación empresarial entre Lomakin, el club de Dubái y Fonbet permanece discutida. Lo que no está en duda es que Pirlo trabajaba como embajador de la casa de apuestas y había participado públicamente en sus campañas promocionales.

“Mi amor por Italia no depende de un cargo”

Pirlo decidió romper su silencio cuando su candidatura ya estaba prácticamente descartada. El técnico explicó que siempre había respetado las leyes de los países en los que trabajó y los contratos firmados durante su carrera.

También defendió que su colaboración con Fonbet nació dentro de su experiencia profesional en Emiratos Árabes Unidos y era “exclusivamente de naturaleza comercial y deportiva”. Atribuirle una dimensión política, aseguró, suponía adjudicarle unas ideas que nunca había expresado.

El italiano lamentó que una decisión inicialmente deportiva hubiera terminado convertida en una confrontación pública sobre sus supuestas creencias. También agradeció el respaldo de Maldini y Leonardo, dos de las personas que más habían defendido su llegada.

Mi amor por Italia no depende de un cargo”, concluyó Pirlo antes de recordar que la selección forma parte de su historia y de su identidad. Horas después confirmó que ya había sido informado de que no ocuparía el banquillo.

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