El culebrón del Manchester City está próximo a su fin. Durante años, el expediente abierto ha acompañado a la Premier League como un problema pendiente de resolución. Las 115 acusaciones presentadas en febrero de 2023 abarcan desde la supuesta entrega de información financiera inexacta hasta incumplimientos vinculados con ingresos de patrocinio, remuneraciones, normativa UEFA y cooperación con la investigación. Después de que The Athletic informase de que una comisión independiente dio por probadas 114 de las 115 acusaciones, el foco se desplaza ahora hacia la propia competición, que será la encargada de cristalizar la presumible sanción a los sky blues.

Por el momento, la liga no ha publicado todavía una resolución y ha evitado cualquier tipo de comentario al tratarse de un procedimiento confidencial y todavía abierto. Desde Manchester, por su parte, sostienen que la causa sigue su curso, con elementos importantes aún pendientes. Mantienen la posición que han defendido desde el inicio de las pesquisas, negando todas las irregularidades atribuidas. Según traslada Sky Sports, el proceso se encamina ya hacia su fase de apelación.

En el supuesto de que el fallo confirme dichos términos, la Premier afrontará el expediente disciplinario más relevante de su historia reciente. La cuestión radica en que ya no sólo se medirá el castigo que recibe el Manchester City, sino cómo la competición aplica sus propios reglamentos cuando el investigado es uno de los clubes más poderosos de su liga y, por ende, del planeta fútbol.

Castigos recientes

No hay que viajar demasiado en el tiempo para encontrar precedentes a cuestiones similares. El Everton recibió una sanción inicial de diez puntos en noviembre del 2023 por vulnerar las reglas de rentabilidad y sostenibilidad. Los toffees admitieron que superaron el límite permitido por la competición. Una posterior apelación rebajó el castigo inicial a tan sólo seis puntos. Pero el club de Liverpool no fue el único, pues el Notthingham Forest ya recibió una deducción de cuatro puntos por otro incumplimiento normativo. El castigo se confirmó después por un tribunal de apelación independiente.

Lo cierto es que la comparativa tiene ciertos límites. Tanto Everton como Nottingham Forest admitieron haber rebasado los umbrales financieros pertinentes. El caso del City es mucho más amplio y abarca un periodo comprendido entre las temporadas 2009-2010 y la 2017-2018; al margen de acusaciones sobre cuestiones financieras, patrocinios, remuneraciones y cooperación con la Premier. Por tanto, tales precedentes no permiten anticipar una sanción concreta, pero sí sirven de gasolina para el debate instalado en la Gran Bretaña. Máxime cuando la competición defendió que las infracciones económicas pueden tener consecuencias deportivas. La pelota ahora está en su tejado, pero con unas implicaciones superiores.

Posibles sanciones

En los libretos normativos de la Premier League no figura una tabla automática que vincule cada infracción con una pena concreta. Según apuntan desde Sky Sports, una comisión independiente goza de margen para imponer medidas que oscilan entre las multas y deducciones de puntos hasta restricciones de inscripción, compensaciones económicas e incluso, en los casos más extremos, la suspensión o expulsión de la propia competición.

Que dichas posibilidades existan no implica que todas tengan la misma probabilidad, especialmente cuando todavía no se conoce la resolución en su totalidad. Tampoco la sanción que pudiera imponerse o el resultado de la apelación. Además, el Manchester City puede recurrir dentro de los 14 días siguientes al fallo. Lo mismo se le aplica a la parte contraria.

Ese margen, no obstante, explica buena parte de la incertidumbre instalada en los palcos de la Premier. La organización no ha querido convertir su régimen disciplinario en una tabla de sanciones fijas para evitar que un club pueda calcular de antemano el coste que supondría el quebranto de una normativa concreta. El resultado es un sistema con mayor capacidad de adaptación, pero sometido al escrutinio mediático constante en un caso de tal calado.

Nueva normativa económica

El sprint final de la investigación coincide en tiempos con un profundo cambio en la regulación financiera. Desde esta misma temporada, las antiguas PSR se han sustituido por un sistema basado en el Squad Cost Ratio y las reglas de sostenibilidad y resiliencia. Un nuevo modelo que limita con carácter general el gasto deportivo al 85% de los ingresos futbolísticos y del resultado neto por traspasos, aunque contempla un margen plurianual adicional sujeto a gravámenes y posibles sanciones deportivas.

La Premier League presentó dicha normativa como una herramienta para proteger la sostenibilidad financiera y garantizar el equilibrio competitivo. Ese es uno de los puntos que otorga una dimensión especial al caso del City, pues es la propia liga la que trata de apuntalar su nuevo sistema mientras todavía queda este expediente por cerrar con el reglamento anterior.

Un procedimiento que, por otro lado, no gira en torno al interrogante de cuánto gastó el City, dado que la acusación original apuntaba a presuntos incumplimientos en la información financiera facilitada a la Premier; incluyendo ingresos, patrocinios, partes vinculadas y costes operativos. También incorporaba cargos relacionados con remuneraciones y la obligación de cooperar con las pesquisas. Cuestiones que amplifican el alcance del conflicto al no limitarse a decidir cuánto puede invertir un propietario, sino que clarifican si la competición dispone de información suficiente y – sobre todo – fiable para aplicar su marco regulatorio.

Un proceso con mucho recorrido

El caso está todavía lejos de su resolución final. La audiencia ante la comisión independiente concluyó en diciembre de 2024, pero el resultado no he ha hecho público de manera oficial. Los últimos informes señalan ahora a que la mayoría de las acusaciones habrían sido probadas y a que el procedimiento ha entrado en fase de apelación, por lo que el City aún tiene elementos importantes por resolver.

Por el momento, tanto el club como la competición guardan silencio. Una combinación que empuja a la prudencia para extrapolar cualquier conclusión definitiva sobre posibles sanciones o consecuencias. Sin embargo, lo que sí parece claro es que la resolución tendrá efectos más allá de la propia entidad mancuniana. Con los precedentes del Everton y el Forest en la mano, la lupa se posa ahora sobre la Premier y su potestad para infligir un castigo a un club de la élite mundial.

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