Cada vez es más habitual ver a gente con una camiseta de fútbol. La prenda con la que los futbolistas defienden los colores de su club o de su selección pasa a entenderse en muchos casos como un fundamental de la estética, independientemente, en muchos casos, de un sentimiento de pertenencia. 

Es algo a lo que estábamos más o menos habituados de un tiempo a esta parte con las camisetas vintage. De hecho, la cercanía con la ropa antigua no se limita al ámbito futbolístico, sino que prolifera también las chaquetas de chándal, sudaderas y otros objetos que perfectamente podían utilizar nuestros padres en su época.

La moda ha jugado un papel fundamental en este Mundial. El ejemplo más claro de ello ha sido la camiseta blanca de la selección que, en el torneo, los jugadores vistieron en las eliminatorias contra Portugal o Francia; o contra Uruguay en la fase de grupos. La prenda, un homenaje a la literatura española, batió absolutamente todos los récords arrasando en ventas.

De las camisetas más bonitas a la superstición

Si bien el de España es, para nosotros al menos, el caso más evidente, los esfuerzos de las selecciones por ganar también el ‘Mundial de la moda’ se han visto traducidos en camisetas como la de Francia, con el gallo dorado en la segunda equipación, o la de Bélgica, que rendía homenaje al famoso pintor surrealista belga René Magritte transformando incluso su famosa frase ‘Esto no es una pipa’ en ‘Esto no es una camiseta’.

Más allá de lo estético, moda y superstición también han ido de la mano. En este sentido, cabe recordar que Argentina pidió jugar la semifinal de la Copa del Mundo contra Inglaterra con su segunda equipación, completamente azul, dado que se había convertido en talismán para los argentinos en sus últimas citas mundialísticas frente a los ingleses. Casualidad o no, la albiceleste alcanzó la final en un partido que algunos consideran incluso el más importante para ellos del torneo -por encima del de Nueva York- por un contexto histórico.

La camiseta más vendida del campeonato a nivel global, sin embargo, fue la de México. El éxito comercial de la prenda de uno de los países anfitriones estuvo ligado a su diseño, que recuperaba el verde clásico con un patrón inspirado en la Piedra del Sol, el monolito mexicano de 3,6 metros de diámetro y más de 24 toneladas que actualmente se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.

Se corresponde con una pieza que sobrevivió a la conquista -fue enterrada en el siglo XVI y redescubierta en 1790- y su uso necesitó la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) del país al tratarse de patrimonio nacional protegido. El diseño no copia el monolito, sino que lo interpreta como lenguaje visual contemporáneo.

La de las dos estrellas 

Volviendo a nuestras fronteras, al poco de que Rodri levantara el trofeo más esperado por cualquier futbolista a cielo estadounidense, Adidas -marca que viste al combinado de Luis de la Fuente- anunciaba que el próximo 4 de agosto podrá adquirirse la nueva camiseta, ya con las dos estrellas bordadas encima del escudo simulando los dos mundiales ganados por España; el de hace unos días y el de 2010. Llamada a desatar también la locura, ha agotado las reservas de la app de la marca a las pocas horas del triunfo ante Argentina.

Si hablamos de camisetas no pueden faltar las conmemorativas, en este caso de nuevo España aparece como protagonista. A la de las dos estrellas, que los propios jugadores vistieron sobre el terreno de juego tras el pitido final del pasado domingo y artistas como Aitana llevaron en la celebración de Cibeles, hay que sumar la que los campeones del mundo lucieron en el bus que recorrió las calles de Madrid a principios de esta semana.

Es casi una religión que después de ganar un trofeo, el equipo -en este caso selección- en cuestión saque una camiseta conmemorando el hito, y que se ponga a la venta. En cuanto a España, la prenda se encuentra en la web oficial de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por 35 euros. De color azul, en la parte de delante se lee Somos campeones 2026 con dos estrellas y el escudo de España, y por detrás se aprecian las ciudades que hemos visitado en nuestra aventura mundialista.

El traje para los actos oficiales

En última instancia, ha sido noticia en los últimos días el traje que vistieron los jugadores en la recepción en Zarzuela y en Moncloa. En su visita a la Familia Real al completo y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, portaron un traje tono gris oscuro combinado con un polo azul eléctrico.

El diseño, que no pasó desapercibido y ha resultado también mediático en las últimas horas, corrió a cuenta de Loewe, que alcanzó un acuerdo con la RFEF hasta 2030 mediante el cual la casa de moda se ocupa de vestir a las distintas selecciones nacionales en sus compromisos oficiales.

Eso sí, si el precio de las camisetas no está al alcance de cualquiera, qué decir del traje, a todas luces exclusivo. El valor del look asciende a 4.730 euros que se divide de la siguiente manera: 2.200 euros de chaqueta, 480 euros de polo, 1.100 de pantalón y 950 de zapatos.

Opiniones a un lado, lo que está claro es que este verano la moda ha marcado un gol por la escuadra, confirmando una tendencia y una relación, la de ella con el fútbol, que parece haber venido para quedarse.

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