En el fútbol actual, las camisetas son uno de los principales escaparates comerciales de los clubes. En el Bohemian FC de Dublín también venden, generan ingresos y sirven para ampliar la marca, pero desde hace años cumplen otra función: expresar las causas con las que la entidad quiere identificarse.

Su nueva iniciativa en solidaridad con Cuba vuelve a colocar al Bohemian en ese terreno. No se trata de una excepción dentro de su trayectoria reciente. Palestina, la acogida de refugiados, la lucha contra la LGTBIfobia o distintos proyectos comunitarios ya han encontrado anteriormente espacio en sus equipaciones.

La explicación empieza por la propia estructura del Bohs. Fundado en 1890, el histórico equipo dublinés continúa siendo propiedad de sus socios y mantiene un modelo basado en la participación de sus miembros. Esa identidad comunitaria ha acabado trasladándose a la forma en la que el club utiliza uno de los elementos más reconocibles del fútbol.

De "Refugees Welcome" a las causas sociales

Uno de los ejemplos con mayor repercusión llegó en 2020, cuando Bohemian colaboró con Amnistía Internacional en una camiseta que incorporaba el lema “Refugees Welcome”, acompañado de la imagen de una familia huyendo.

El diseño incluía además “Love Football, Hate Racism” en el cuello. La iniciativa acabó traspasando las fronteras de Irlanda y llegó incluso al videojuego FIFA 21, además de recibir pedidos procedentes de decenas de países.

La lucha contra la discriminación ha continuado apareciendo en diferentes proyectos del club. Bohemian ha desarrollado iniciativas destinadas a combatir la homofobia, la bifobia y la transfobia en el fútbol y ha utilizado algunas de sus equipaciones para recaudar fondos destinados a este trabajo.

En 2025, una camiseta realizada junto a Guinness reservaba el 10% de sus beneficios a Bohs in the Community y al comité Pride de la entidad. Entre sus programas figura Pride on the Pitch, dentro de una estrategia que intenta extender esa política inclusiva más allá de las campañas publicitarias.

Palestina, uno de sus compromisos más visibles

La relación con Palestina ha proporcionado algunos de los ejemplos más conocidos de esta forma de entender el fútbol. En 2024, Dalymount Park acogió un amistoso entre Bohemian y la selección femenina palestina. El partido reunió a unas 4.500 personas y parte de los ingresos fueron destinados a iniciativas relacionadas con Palestina. Después llegaron las camisetas.

Una colaboración con Fontaines D.C. consiguió recaudar más de 200.000 euros para Medical Aid for Palestinians. Para la temporada 2026, el club volvió a utilizar su segunda equipación con ese propósito, esta vez junto al grupo irlandés Kneecap.

El diseño incorporaba referencias a la kufiya, las banderas de Irlanda y Palestina y la palabra Dlúthpháirtíocht, solidaridad en irlandés. El Bohemian anunció que el 30% de los beneficios se destinaría a ACLAÍ Palestine para financiar un estudio musical comunitario en el campo de refugiados de Aida, en Cisjordania. El patrón se repite: colaboración cultural, camiseta y una parte de los ingresos destinada a una causa concreta.

Del activismo internacional al barrio

Ese modelo no se limita a conflictos o reivindicaciones internacionales. La equipación femenina de 2026, creada junto a la artista dublinesa Jazzy, destina el 25% de sus beneficios a la Children’s Health Foundation para apoyar al hospital infantil de Crumlin.

Las camisetas han permitido además conectar al equipo con la cultura de Dublín. Bob Marley, Thin Lizzy, Fontaines D.C., Oasis o Kneecap han aparecido de una forma u otra vinculados a diseños del club.

Dalymount Park forma parte también de esa historia cultural. El estadio acogió en 1980 el célebre concierto de Bob Marley en Dublín, una relación que décadas después acabó trasladándose igualmente a una equipación conmemorativa.

Cuba, el último capítulo

La nueva camiseta vinculada a Cuba encaja así en una trayectoria reconocible. Más que un giro repentino hacia la política internacional, prolonga una política en la que Bohemian utiliza periódicamente su principal producto comercial para asociarlo a mensajes sociales, culturales o políticos.

Esa combinación contiene también una particular contradicción. El club explota comercialmente unas camisetas que muchas veces se convierten en objetos de colección internacional, pero emplea parte de ese éxito para financiar organizaciones y proyectos vinculados al mensaje que aparece en ellas.

Ahí reside buena parte de la singularidad del modelo del Bohemian. Sus camisetas continúan siendo camisetas de fútbol y forman parte del negocio del club, pero rara vez se quedan únicamente ahí.

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