Dagoberto Peña, conocido deportivamente como Dago Peña, ha sido condenado en Estados Unidos a 60 años de prisión por delitos vinculados a la explotación sexual de menores. El exjugador dominicano, que desarrolló parte de su carrera profesional en España, se había declarado culpable en enero de 2026 y ahora ha recibido una de las sentencias más duras de los últimos años en el entorno del baloncesto. Además de la pena de cárcel, deberá someterse a libertad supervisada de por vida si llega a salir de prisión y tendrá que registrarse como delincuente sexual.
De las canchas españolas a una larga condena en Estados Unidos
Dago Peña fue durante años un nombre reconocible dentro del baloncesto internacional. Nacido en República Dominicana, pasó por distintos equipos y también tuvo recorrido en el baloncesto español, donde defendió camisetas como las de Estudiantes, Breogán, Barcelona B, Leyma Coruña y Lucentum Alicante.
Su carrera deportiva quedó atrás en 2023, cuando se retiró como jugador profesional. Después se instaló en Estados Unidos, donde trabajaba como profesor de educación física y entrenador en Florida. Fue precisamente en ese contexto donde se produjeron los hechos por los que ha sido condenado.
Los hechos por los que ha sido condenado
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre octubre de 2024 y febrero de 2026, Peña persuadió a dos menores para participar en actos sexualmente explícitos que posteriormente grabó con fines de explotación. La investigación también halló en su poder imágenes y vídeos explícitos de al menos tres menores.
La investigación comenzó en 2025, después de que el padre de una de las víctimas descubriera comunicaciones inapropiadas entre Peña y su hija. A partir de ahí, las autoridades revisaron el caso y encontraron el material que acabó sosteniendo la acusación. Peña terminó declarándose culpable el 23 de enero de 2026.
Una sentencia con consecuencias de por vida
La condena no se limita a los 60 años de cárcel. En caso de ser liberado, Dago Peña quedará bajo supervisión de por vida, una medida habitual en este tipo de delitos en Estados Unidos. Además, tendrá que inscribirse como delincuente sexual, lo que implica restricciones y controles permanentes incluso fuera de prisión.
El caso ha tenido especial impacto en el mundo del baloncesto por el contraste entre su pasado deportivo y la gravedad de los delitos reconocidos ante la justicia. Peña había sido internacional con República Dominicana y había construido una trayectoria profesional fuera de su país, con etapas en Europa y América.
El golpe a una trayectoria ya cerrada
Dago Peña no estaba en activo cuando se conoció el caso, pero su nombre seguía asociado al baloncesto por su paso por varios clubes importantes. Su condena rompe definitivamente cualquier posible vínculo futuro con el deporte profesional y deja una imagen profundamente dañada de quien llegó a competir en escenarios destacados.
La sentencia también vuelve a poner el foco en la importancia de los controles, la protección de menores y la responsabilidad de quienes trabajan en entornos educativos o deportivos. En este caso, el agravante simbólico es evidente: Peña ejercía como entrenador y profesor, dos posiciones en las que la confianza y la seguridad de los menores deberían ser absolutas.
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