Han pasado las elecciones alemanas, Merkel ha obtenido un triunfo histórico y todo el mundo se impacienta porque hay que solucionar dos cuestiones urgentes: el tercer rescate a Grecia y el segundo a Portugal. Pero además hay que dar respuesta desde Europa a otra cuestión imprescindible para la estabilidad y fortaleza del euro: la unión bancaria. Mientras la Comisión Europea habla de crecimiento y en España el Gobierno de Rajoy roza la euforia sobre los brotes verdes, Mario Draghi considera que los datos son demasiado endebles, no ya los des España donde en casi dos años de Gobierno de Rajoy no ha habido ni un solo trimestre de crecimiento y vaticinan un 0,7% del PIB para el próximo año, sino que la economía alemana tampoco está para tirar cohetes. Rajoy lo ha dejado claro en la entrevista al The Wall Street Journal al afirmar hemos salido de la recesión pero no de la crisis, es decir, hemos tocado fondo pero ni mucho menos hemos empezado a salir del pozo. Rajoy sabe que con la prensa anglosajona no puede mentir descaradamente como hacen sus ministros en España.

Dispuesto a otro 'manguerazo'
Grecia, Portugal, inestabilidad política en Italia, dudas sobre el saneamiento de los bancos españoles y dudas sobre cuando la Reserva Federal empezará a retirar los estímulos (los miles de millones de dólares que pone cada mes encima de la mesa), suman demasiadas incertidumbres sobre la evolución de la economía a corto plazo. Por eso el presidente del Banco Central Europeo ha afirmado que está dispuesto a realizar otra inyección de liquidez a los bancos para mantener los tipos de interés bajos y facilitar el crédito. ¿Qué significa esto? pues que los bancos europeos siguen sin tener dinero, que los bancos europeos han utilizado los miles de millones de euros facilitados por el BCE para tapar agujeros y deudas y, por último, que la reestructuración del sector va lenta. Y mientras el sistema financiero no esté saneado la economía no empezará a funcionar.

A falta de liquidez, aumento de tipos
Draghi ha admitido que la reducción de liquidez -el descenso de dinero en circulación- puede implicar que los mercados reaccionen "aumentando los tipos de interés a corto plazo", por lo que reiteró el compromiso del BCE de mantener los tipos al nivel actual, un 0,5%, durante "un largo período de tiempo". Cabe recordar que es la primera vez en la historia reciente que tres grandes bancos centrales, la Reserva Federal norteamericana, el BCE, y el Banco de Inglaterra, mantiene los tipos de interés entre el 0 y el 0,5%. Históricamente bajos.