La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) ha avalado las medidas de vigilancia y control que Renfe está aplicando sobre los trenes de la serie S106 de ancho fijo (AF) y ha valorado la eficacia de los sistemas implantados para garantizar que estos vehículos puedan continuar circulando con seguridad.
Tras esta valoración, Renfe insiste en que viajar en los trenes S106 es seguro y sostiene que, con la información técnica disponible actualmente, no existen motivos para aplicar una reducción generalizada de su velocidad máxima.
La compañía sí ha acordado nuevas medidas de análisis. En una reunión celebrada a primera hora con el sindicato SEMAF, Renfe se ha comprometido a equipar uno de los trenes con sensores extensométricos. El objetivo será estudiar cómo influyen la velocidad y otros parámetros en las tensiones soportadas por los bogies, ampliar el conocimiento sobre el ciclo de vida de estos componentes y compartir los resultados con el sindicato.
Renfe asegura que, si aparece cualquier evidencia científica o técnica que aconseje reducir la velocidad, la limitación se aplicará de manera inmediata. Sin embargo, los análisis disponibles de los técnicos de Renfe y Talgo y de institutos independientes apuntan a que, aunque circular a menor velocidad o reducir la carga puede prolongar la vida útil de determinados componentes, estas medidas no aportarían actualmente una mejora adicional de la seguridad gracias a los sistemas de detección y prevención existentes.
La AESF avala los controles aplicados por Renfe
La AESF, responsable de supervisar la seguridad del sistema ferroviario español, considera adecuadas las medidas adoptadas mientras continúa el seguimiento de los bogies de ancho fijo y se desarrolla la solución definitiva pactada entre Renfe y Talgo: su sustitución progresiva por bogies de rodadura desplazable.
Ambas compañías mantienen desde hace meses un programa reforzado de vigilancia preventiva de esta flota mediante inspecciones periódicas y controles adicionales. Según Renfe, estos procedimientos han permitido localizar los últimos indicios en fases muy tempranas y retirar preventivamente los elementos afectados antes de que pudieran evolucionar o comprometer el comportamiento de los trenes durante el servicio.
La AESF ha valorado la eficacia de estos controles y considera que están cumpliendo el objetivo para el que fueron establecidos. La Agencia mantiene además un seguimiento permanente y recibe información de Renfe sobre los hallazgos registrados y las medidas adoptadas.
Como precaución adicional, Renfe ha duplicado la frecuencia de las inspecciones mediante partículas magnéticas. Si anteriormente se realizaban cada 10.000 kilómetros, ahora tienen lugar cada 5.000 kilómetros.
La compañía también realiza un seguimiento individual de cada bogie y retira de forma preventiva cualquier elemento en el que aparezcan marcas o indicios que hagan necesario un estudio adicional.
Renfe descarta por ahora limitar la velocidad
Las decisiones relacionadas con el seguimiento de este fenómeno y las condiciones en las que operan los trenes se adoptan a partir de análisis técnicos, estudios de ingeniería y criterios de mantenimiento, además de la supervisión de los organismos responsables de la seguridad ferroviaria.
Con los datos disponibles, Renfe considera que imponer una reducción generalizada de la velocidad a los S106 AF no supondría una mejora adicional de las condiciones de seguridad con los sistemas de control que ya se encuentran implantados.
La operadora señala además que una limitación de este tipo tendría consecuencias directas sobre el servicio, que dejaría de poder considerarse de Alta Velocidad, con la correspondiente afección para los viajeros.
Renfe mantendrá a disposición de los representantes de los profesionales de conducción toda la documentación técnica disponible, incluidos los estudios elaborados por la propia compañía, Talgo y diferentes organismos y laboratorios independientes.
Al mismo tiempo, continuará trabajando junto a la AESF en el seguimiento de la flota y prevé avanzar en la monitorización en tiempo real. También instrumentará trenes en servicio para medir continuamente los esfuerzos soportados por los bogies y acelerará las actuaciones destinadas a transformar la flota a rodadura desplazable.
Renfe asegura que cualquier material sobre el que exista una duda técnica permanecerá fuera de servicio hasta que haya superado los controles correspondientes.
Por último, la compañía activará cambios y anulaciones gratuitas para los billetes que puedan verse afectados por posibles alteraciones del servicio relacionadas con esta situación. Los viajeros cuyos trenes sufran modificaciones serán informados directamente y Renfe reforzará la comunicación a través de sus canales habituales para ofrecer alternativas de viaje y reducir las molestias.
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