Moeve cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio neto ajustado de 147 millones de euros, un 7% más que en el mismo periodo del año anterior, impulsada por la fortaleza de su negocio energético y el avance de su estrategia de transformación hacia un modelo centrado en la transición energética y las moléculas verdes.
La compañía también registró un fuerte crecimiento en su beneficio neto bajo criterios contables IFRS, que alcanzó los 261 millones de euros, frente a los 92 millones obtenidos en el primer trimestre de 2025. Este ámbito es altamente sensible a la evolución de los precios del crudo, los márgenes de refino y el impacto de determinados impuestos extraordinarios.
El resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado ascendió a 506 millones de euros, lo que representa un incremento del 34% respecto al ejercicio anterior. La división de Energía fue el principal motor de esta mejora, con un Ebitda ajustado de 404 millones de euros, impulsado por unos márgenes de refino significativamente superiores. Durante el trimestre, estos márgenes se situaron en 11 dólares por barril, frente a los 6,3 dólares registrados un año antes.
La compañía enmarcó estos resultados en un contexto internacional de elevada incertidumbre geopolítica. Las tensiones en Oriente Medio y las alteraciones en las cadenas globales de suministro han incrementado la volatilidad en los mercados energéticos, aunque Moeve considera que este escenario refuerza la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía energética en Europa.
En paralelo a la mejora de resultados, el grupo aceleró sus inversiones estratégicas. Entre enero y marzo destinó 272 millones de euros a inversiones de capital, de los cuales un porcentaje récord del 69% se dirigió a proyectos vinculados a la descarbonización y la transición energética. Según la empresa, este esfuerzo inversor forma parte de una estrategia sostenida que ha movilizado más de 2.000 millones de euros en los últimos cinco años para modernizar y hacer más eficientes sus parques energéticos en España.
Uno de los proyectos clave en esta transformación es el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. Durante el trimestre, el consejo de administración aprobó la decisión final de inversión para iniciar la construcción de la primera fase del complejo, denominada Onuba. El proyecto contará inicialmente con una capacidad de 300 megavatios y podrá ampliarse posteriormente con otros 100 MW adicionales, convirtiéndose en el mayor desarrollo de hidrógeno verde del sur de Europa.
Además, Moeve avanzó en las conversaciones con la portuguesa Galp para explorar una posible integración de sus negocios downstream —entre ellos química, refino y estaciones de servicio— con el objetivo de crear dos grandes plataformas energéticas y de movilidad en la Península Ibérica. La compañía prevé que un eventual acuerdo vinculante pueda alcanzarse a mediados de este año.
El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, destacó que los resultados reflejan la solidez financiera del grupo pese a la volatilidad de los mercados energéticos y defendió que el actual contexto geopolítico “subraya la creciente urgencia de lograr seguridad y resiliencia energética”. En este sentido, señaló que las inversiones actuales están sentando las bases de un sistema energético “más limpio, seguro e independiente” para las próximas décadas.
La deuda neta de la energética se situó en 2.562 millones de euros al cierre de marzo, ligeramente por encima del cierre de 2025 debido al incremento de las inversiones y del capital circulante. No obstante, la ratio de deuda sobre Ebitda permaneció estable en 1,6 veces, en línea con la política financiera conservadora de la empresa.
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