La tercera planta del edificio de CaixaForum en Madrid acoge una nueva exposición a través de la cual la entidad bancaria busca seguir movilizando el arte a través de sus diferentes espacios culturales, los cuales se encuentran repartidos por el territorio nacional. Durante dos meses, será posible visitar la muestra que han preparado los hermanos Forteza, Javier y Rafa, un recorrido en el que ambos autores buscan explorar los límites de la imagen, proponiendo una experiencia sensorial en la que abrir la libertad para imaginar.

Precisamente, esa primera mirada es lo que buscan ambos artistas y por la cual han deciddo titular a esta exposición como "Rumores infundados". El objetivo que persiguen no es sino el de motivar a ausentarse de las opiniones que socialmente se pretenden imponer para encauzar al individuo y, de esta manera, quieren que todo aquel que visite la muestra busque su propio sentimiento, alejado de las definiciones que los demás le hayan podido transmitir. Tal y como han declarado en la inauguración celebrada esta mañana, se trata de provocar una emoción única en cada individuo y llaman a vivir esa experiencia de forma personal sin buscar qué es lo que quiere decir el artista con sus pinturas.

En la inauguración, se ha destacado que esta exposición que llega en un gran momento para el arte contemporáneo en Madrid y que la muestra es la fusión de dos recorridos artísticos independientes,ya que, aunque los autores son hermanos, disponen de trayectorias separadas así como de fuentes de inspiración diferentes.

Según han trasladado los comisarios de la exposición, "Rumores infundados" es una apuesta, por un lado, por la materia, el color, la forma y en combinación con otros elementos, mientras que, por el otro, se busca ahondar en los rostros y las emociones. Tal y como han puntualizado, Javier y Rafa Forteza son dos artistas que buscan el extrañamiento y la distancia con la realidad para conseguir un resultado ambigüo que deje una sensación de duda en el visitante, proponiendo una experiencia sensorial libre en la que cada cual imagine mundos distintos.

Una de las motivaciones principales, tal y como han explicado, es explorar el límite de la imagen, la potencia de lo abstracto y profundizar en el enigma del rostro. La exposición, que combina grandes lienzos con pequeños retratos y esculturas, está concebida como una especie de laberinto en el que es difícil distinguir dónde está un artista y dónde está el otro, aunque en ambos se den una repetición de formas. Un total de 26 obras que invitan a sumergirse en un universo visual donde lo reconocible se resiste y lo figurativo dialoga con la materia.

Estos detalles evidencian que Javier y Rafa Fortez comparten una fascinación por lo enigmático y lo ambiguo, a través de un relato introspectivo con significados diferentes para cada espectador.

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