La Navidad ya está aquí y los gastos acuden en tropel. Seguramente es ahora cuando más de uno lamenta no haber asumido una actitud más ahorradora durante el año y, de esta manera, contar con un mullido colchón para afrontar el aluvión de compras consustancial a estas fechas. Pero esto no volverá a pasar, pues hay maneras de evitar el desastre. 

Para esos arrepentidos que se han propuesto que nunca más vuelva a repetirse tal escena, vamos a ponerles al tanto de la existencia del conocido como reto de ahorro de las 52 semanas que permite ahorrar 1.400 euros en tan solo un año.

Dicho método —que está ganando popularidad en los últimos años— es una manera muy sencilla de hacernos con una suma que parece perfecta para superar el exigente trajín de las fiestas navideñas. Además, propone como punto de partida la primera semana del año y —tras consultar el calendario— resulta que el momento de comerse las uvas se acerca.

Lo cierto es que es muy sencillo de seguir y apenas implica sacrificios durante las primeras semanas. De esta manera, en la primera ahorraremos un euro, dos en la segunda, tres en la tercera y así sucesivamente. Desde luego el mayor esfuerzo ahorrador se concentra en las últimas semanas, pero se compensa con creces al término del año con una suma que podremos destinar a lo que se nos antoje.

Tal vez este método no acabe de cuajar. Tampoco pasa nada, pues hay otras maneras y a través de este ameno test sabrás el tipo de ahorrador que eres y podrás actuar en consecuencia. De hecho, la ignorancia de este punto prácticamente condena al fracaso cualquiera de nuestras tentativas. ¿Ahorrador previsor?, ¿ahorrador equilibrado?, ¿ahorrador gastador? Averiguarlo ya supone un excelente punto de partida para lograr nuestro cometido.

Método Kakebo

Tampoco faltan en esta guerra contra el dispendio ‘armas’ como el método Kakebo, ideado por una japonesa llamada Motoko Hani en 1904. Su idea es simple, pero muy eficaz y sirvió para que muchas mujeres de la época lograran cierta autonomía en su día a día. En concreto, la adopción de este método les ayudó a reservar parte de la asignación que les proporcionaban sus maridos y dedicarla también a sus gastos más personales.

Dicho sistema implica una exhaustiva anotación de todos los gastos diarios. Al término del mes se puede apreciar en qué se gasta más dinero y cuáles de ellos se pueden considerar superfluos. Si se hace correctamente, puede convertirse en una estupenda guía para adoptar nuevas pautas.