Son una participación en el capital de una empresa que no ofrece un rendimiento periódico ni la devolución fija de la inversión realizada. Puede ocurrir, incluso, que el rendimiento del activo contratado sea negativo. En este caso, no solo no se obtendrán beneficios, sino que se habrá perdido dinero. Los valores de renta variable dependen de muchos factores como la situación del mercado financiero y de la empresa en cuestión, el ritmo de actividad, etc. Por eso, al contrario que los valores de renta fija (donde está asegurada tanto la devolución de la inversión como una pequeña rentabilidad), constituyen una estrategia de riesgo a la hora de invertir en Bolsa.

La mejor manera de entender los valores de renta variable es mediante ejemplos. Los más característicos son las acciones, las preferentes o los fondos de inversión. 

Características renta variable

  • Mayor riesgo. No hay nada asegurado: ni el rendimiento, ni la devolución de la inversión, ni el tiempo de duración de los beneficios…
     
  • Derechos económicos y políticos. Mediante la adquisición de valores de renta variable, el inversor se convierte en propietario de una parte de la empresa. De esta manera, entra a formar parte de las decisiones de la misma, además de participar en sus beneficios. 
     
  • Dividendos variables. Tal y como su propia naturaleza indica, en el caso de recibir algún tipo de rendimiento, este no va a ser siempre el mismo. La empresa puede decidir, por ejemplo, reducir el valor de las acciones o dejar de repartir dividendos.  

Estrategias de inversión: apostar por productos de renta variable

Los valores de renta variable son los principales protagonistas de los mercados financieros y de la actividad en la Bolsa. Estos activos suponen que el inversor desconoce qué va a recibir a cambio de las acciones o participaciones que adquiere. Como consecuencia, el riesgo es mayor que si invirtiese, por ejemplo, en valores de renta fija.

A mayor riesgo, se presupone una mayor rentabilidad. Por eso, son muchas las personas que eligen como estrategia de inversión la compra de activos de renta variable. Aunque los resultados pueden ser positivos, se debe tener en cuenta que no siempre salen bien y, en ocasiones, la rentabilidad puede ser negativa. 

Ejemplo: 

“Desde que comenzara la crisis, es la primera vez que los bonos no pesan la mitad de su cartera. Los fondos de renta variable ofrecen una rentabilidad de entorno al 15%, convirtiéndose en la mejor opción.”