¿Qué es una SICAV?

Una SICAV, siglas de Sociedad de Inversión de Capital Variable, es un instrumento de inversión colectiva muy común en Europa, aunque no tan extendida en el resto del mundo. Luxemburgo, Suiza, Italia, España, Francia, Reino Unido, Bélgica y República Checa lideran la lista de países del Viejo Continente en los que este tipo de herramientas financieras son una constante. Son las preferidas por las grandes fortunas, aunque otros sectores de la sociedad las consideran como una forma de evadir impuestos. 

El objetivo es aplazar el pago anual de impuestos mediante la inversión del dinero. La operación se realiza a través de la creación de una Sociedad Anónima cuyo fin social es la especulación de activos. Aunque son dos herramientas de inversión colectiva, existen diferencias entre las SICAV y los fondos de inversión: 

  • Los fondos de inversión no tienen personalidad jurídica; las SICAV sí, se constituyen en Sociedades Anónimas. 
  • Una SICAV puede autogestionarse o delegar estas funciones en otra sociedad; los fondos de inversión solo pueden ser dirigidos por una gestora. 
  • En cuanto al patrimonio inicial, los Fondos de Inversión necesitan tres millones de euros euros para ponerse en marcha; las SICAV establecen un límite de 2.4 millones de euros.  
  • Las acciones o participaciones de una SICAV se pueden conseguir desde cualquier entidad financiera; un inversor que quiera participar en un Fondo, necesita tener una cuenta en la entidad que lo comercializa. 

¿Qué requisitos debe cumplir una SICAV?

  1. Esta sociedad debe estar formada por cien o más accionistas.
  2. Necesita un capital mínimo inicial de 2.4 millones de euros.
  3. Debe estar tutelada y controlada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)
  4. Cuando el dinero está en la SICAV, se le carga con el Impuesto de Sociedades del 1%. 
  5. Cuando el capital vuelve al inversor, entonces tributa como un rendimiento de capital mobiliario (como las acciones), entre un 21 y un 27%.

¿Cuáles son las ventajas de una SICAV?

  • Baja fiscalidad: en España, 1% en vez del 30% del Impuesto de Sociedades normal.
  • Permite controlar las inversiones.
  • Permite retirar y traspasar ciertas cantidades de dinero, sin ningún tipo de carga, bajo la perspectiva FIFO (First In, First Out, primero en entrar, primero en salir) puesto que se considera que al principio se invierte capital y ese mismo es lo primero que se saca. 
  • Permite aumentar o disminuir hasta diez veces el capital inicial. Así, los inversores pueden gestionar mejor los excedentes o la escasez de activos. 
  • Las acciones de la SICAV (cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil, MAB) pueden venderse en cualquier momento. 

¿Quién puede invertir en una SICAV?

Si bien la Sociedades de Inversión de Capital Variable son los instrumentos financieros de las grandes fortunas, sobre todo, por la baja fiscalidad y tributación, hay inversores particulares que también pueden entrar a participar en una de estas sociedades. ¿Cómo? Comprando acciones de una SICAV en el MAB. En este sentido, los expertos aseguran que acceder a este tipo de herramientas financieras está al alcance de cualquier bolsillo, como el acceso a un fondo de inversión. 

Ejemplo: 

“Aunque las SICAV sigan ser vistas con buenos ojos por la gente, conviene tener en cuenta que, por un lado, tener una supone poner sobre la mesa un mínimo de 2,4 millones de euros y, por otro, que hasta que se saca dinero de la misma se comienza a tributar al 1% del Impuesto de Sociedades".

“Han pasado casi dos años desde que Álvaro Negrego decidiera seguir los pasos de otros compañeros de profesión y optase por canalizar sus inversiones a través de una SICAV -Sociedad de Inversión de Capital Variable-”.