Una opción de compra es un contrato que concede a su titular el derecho (no la obligación) de adquirir en el futuro el activo que es objeto de la opción y a un precio previamente estipulado. Constituye un derecho, por ejemplo, sobre una acción, un bono o una obligación durante un periodo de tiempo determinado (modelo americano) o al término de dicho periodo (modelo europeo).

El objetivo o la aspiración del inversor en call options es conseguir que el precio del activo subyacente a la hora de ejecutar la opción de compra sea superior al estipulado en la firma del acuerdo. De esta manera, adquirirá el activo y lo podrá volver a vender al precio del mercado (superior). Su ganancia será la diferencia entre un valor y el otro.

Si, por el contrario, en la fecha de vencimiento o transcurrida la fecha de ejercicio, el activo no ha conseguido aumentar su valor, el comprador de la call option no satisfará su derecho de adquisición y solo perderá la prima que pagó por hacerse con ella.

Las opciones financieras

En el ámbito de las opciones financieras, nos encontramos las dos caras de la moneda. Por un lado, las “call option”, que hace referencia a la adquisición del derecho de compra de un activo. Por el otro, la situación contraria, es decir, el derecho u opción de venta, que se conoce como “put option”. En este caso, el titular de la opción adquiere el derecho de vender el activo subyacente. Lo ideal es hacerlo si el valor de este baja con respecto al precio acordado para la fecha de vencimiento. Así, puede vender el activo a un precio alto y volver a comprarlo con el actual valor de mercado.

En cualquiera de las dos situaciones, tanto en las opciones de compra como en las de venta (“call option” y “put option”) es importante tener en cuenta el precio de ejercicio o strike, que no es más que el valor acordado a la hora de firmar el contrato de derecho de compra o venta.