Este término tiene dos acepciones diferentes. Por un lado, nos encontramos la relacionada con los mercados bursátiles, por la que el fixing es un sistema de contratación de valores de baja liquidez. Por otro, el concepto nos traslada al mercado de divisas, en el que fixing es el tipo de cambio de una moneda con respecto al resto.

Como sistema de contratación bursátil

Supone la negociación de valores de menor liquidez a precios únicos en dos subastas diarias, la de apertura (antes de las 12:00 horas) y la de cierre (antes de las 16:00). Durante estos tiempos, y en tiempo real, se calcula un precio de equilibrio entre la oferta y la demanda. Cuando finaliza el tiempo, se cruzan las órdenes y se fija un precio. Las negociaciones de los valores no se realizan hasta después de finalizadas las dos pujas y el objetivo es conseguir el precio más alto posible. En definitiva, el fixing consiste en fijar el valor de una acción según la oferta y la demanda.

En el mercado de divisas

Es el sistema que determina el precio de cada moneda. Se trata de un procedimiento diario que realiza cada uno de los bancos centrales encargados del control de las diferentes divisas, por ejemplo, el Banco Central Europeo (BCE) con el euro. El precio obtenido mediante este sistema es el que marca la pauta para todas las operaciones internacionales. En el documento emitido diariamente, se muestra otra columna, la del precio spot, que es el precio de mercado al que se cambia una divisa con respecto a las demás.