El inicio de la temporada de Radio Nacional de España (RNE) ha puesto en evidencia la falta de pluralidad y objetividad de la cadena pública. Tras un desplome de audiencia en el último año (el último Estudio General de Medios certificó caídas de entre el 30% al 67% de audiencia de los programas estrella de la radio pública), la dirección de RNE ha optado por modificar el grueso de su parrilla, contando para ello con nuevos contertulios que en un altísimo porcentaje son claramente afines al partido del Gobierno.

Menos debate
De lunes a viernes, Radio Nacional de España ha disminuido considerablemente el tiempo dedicado al análisis y debate político, manteniendo tan sólo dos horas de tertulias (de 8 a 9 de la mañana y de 11 a 12 de la noche). En total, son 34 periodistas los que conforman la plantilla de analistas políticos que habitualmente acuden a la radio pública.

Los datos de audiencia
De todos ellos, tan sólo uno (Fernando Garea) escribe para el diario El País. Un dato que sorprende si se tiene en cuenta que el diario editado por el Grupo Prisa es con diferencia el que más lectores tiene (1.851 .000 lectores frente al 1.150.000 que acumula El Mundo, los 577.000 de ABC, los 268.000 de La Razón y los 75.000 de La Gaceta).

ABC, El Mundo y La Razón salen beneficiados
En contradicción con la audiencia de los periódicos impresos, la dirección de Radio Nacional de España ha contratado a tres contertulios provenientes de El Mundo (Esther Esteban, Justino Sinova y Fernando Lázaro) y a cuatro del diario ABC (Manuel Erice, Bieto Rubido, Mariano Calleja y Manuel María). El controvertido director de La Razón y exjefe de Gabinete de Mariano Rajoy, Francisco Marhuenda, también acude a la tertulia política de Las mañanas de RNE. Jose Antonio Sentís y Alejandro Vara (ambos dirigieron en su día del diario de Planeta) son otros de los rostros habituales de las tertulias de Radio Nacional.

Ningún diario progresista
El listado de contertulios del ente público aún es más sorprendente si se analizan los periodistas que provienen de diarios digitales. RNE no cuenta con ningún periodista de diarios progresistas como puedan ser ELPLURAL.COM, El Diario, Infolibre o Público. Tan sólo Arsenio Escolar (director del 20 Minutos) tiene cabida en unas tertulias plagadas de periodistas conservadores.

Periódicos digitales conservadores
Así, por las tertulias de Radio Nacional se asoman habitualmente Fernando Jaúregui (del periódico centrista denominado Diario Crítico), Jose Antonio Sentís (El Imparcial), Alfonso Rojo (Periodista Digital), Marta Gómez Montero (El Semanal Digital) y Chelo Aparicio (Estrella Digital).

Posturas cercanas al PP
El grueso del listado de contertulios lo completan periodistas que son de sobra conocidos por defender en la actualidad posturas muy cercanas al Partido Popular como pueden ser Diego Armario, Curri Valenzuela, Miguel A. Gonzalo, Charo Zarzalejos, Antonio Pérez Henares, Jorge Bustos, Adolfo Lefort o Paulino Guerra.

La prensa catalana
Conviene también resaltar que la prensa catalana principalmente está representada en las tertulias de Radio Nacional de España por José Mª Brunet  y José Antich (La Vanguardia), y por  Enric Hernández y Gemma Robles (El Periódico). Al margen de estos medios, también son colaboradores habituales Graciano Palomo, Raimundo Castro, Esther Jaén y Fermín Bocos.

La radio pública del PP
De este modo, queda constancia de que al menos 24 de los actuales contertulios de RNE defienden posiciones ideológicas claramente cercanas al Partido Popular. Traducido en términos porcentuales, más del 70 por ciento de los colaboradores del ente público están en total sintonía con el partido del Gobierno. El resto de colaboradores se divide entre posiciones nacionalistas, centristas o tímidamente progresistas.

Silenciando a la ciudadanía
Ya el pasado curso radiofónico, los sindicatos denunciaron que la manipulación en RNE “nunca fue tan clara”. De hecho, Comisiones Obreras enumeró a través de un comunicado las malas prácticas informativas de la nueva dirección de la radio pública, a quien acusa de ignorar los temas incómodos para el Gobierno y silenciar la voz de gran parte de la ciudadanía.