Los estudios sobre vacunas terapéuticas frente al VIH evidencian progresos relevantes, aunque todavía no permiten abandonar el tratamiento antirretroviral. En este contexto, un trabajo liderado por IrsiCaixa —centro promovido conjuntamente por la Fundación "la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña— demuestra en el laboratorio que la combinación de una vacuna terapéutica con un tratamiento capaz de reactivar el sistema inmunitario potencia la respuesta de las células responsables de eliminar el VIH.
Estos hallazgos, publicados en la revista eBioMedicine, refuerzan la idea de que la erradicación completa del VIH requerirá la combinación de múltiples estrategias terapéuticas y señalan el tratamiento anti PD-1 como una herramienta prometedora para avanzar hacia este objetivo. Además, subrayan la relevancia de integrar vacunas e inmunoterapias, ya que su efecto conjunto puede reforzar el sistema inmunitario y hacerlo más eficaz no solo frente al VIH, sino también ante otros virus y enfermedades como el cáncer.
La molécula PD-1 está presente en las células T del sistema inmunitario y funciona como un “freno” natural del organismo. Su papel es impedir que el sistema inmunitario ataque células sanas del propio cuerpo. “Es un mecanismo de autoprotección esencial, pero en situaciones en las que necesitamos una actividad inmunitaria muy potente puede jugar en nuestra contra”, explica Miguel Marín, investigador en la Universidad de Copenhague y primer autor del artículo durante su doctorado en IrsiCaixa. Los tratamientos anti PD-1 bloquean de forma temporal este freno y evitan que se interrumpa la generación de respuestas inmunitarias. "Queríamos comprobar si esta terapia podía ayudar a potenciar las respuestas inmunitarias inducidas por una vacuna terapéutica frente al VIH en personas que viven con el virus", añade Marín.
Más células capaces de reconocer y eliminar el VIH
Para evaluarlo, el equipo analizó muestras de personas con VIH que habían participado en el ensayo clínico de la vacuna terapéutica BCN01 y las trató en el laboratorio con anti PD-1. Todas ellas habían iniciado el tratamiento antirretroviral de manera muy temprana tras el diagnóstico.
Los resultados indican que el bloqueo de PD-1 aumenta el número y la funcionalidad de las células T CD8+ específicas del VIH generadas por la vacuna. Estas células son fundamentales para identificar y destruir con eficacia las células infectadas por el virus. Además, se detectaron marcadores que muestran que estas células están activadas y son plenamente funcionales.
"Aparte de las personas que iniciaron la terapia antirretroviral de manera temprana y que, además, fueron vacunadas, también estudiamos muestras de personas con el mismo perfil clínico, pero sin vacunar. En estos casos, la terapia anti PD-1 no produjo ningún incremento de la respuesta inmunitaria. Esto sugiere que el efecto observado se debe a la combinación de la vacuna terapéutica y el tratamiento anti PD-1", destaca Júlia Garcia-Prado, investigadora principal en IrsiCaixa y líder del estudio.
Por otro lado, las personas tratadas en fases más avanzadas de la infección por VIH también mostraron un incremento de células T específicas del virus tras el bloqueo de PD-1. Sin embargo, presentaban otros frenos inmunitarios, como TIM-3, que también deberían bloquearse de manera simultánea. Este resultado refuerza el potencial de adaptar distintas inmunoterapias según el estadio de la infección y el momento de inicio del tratamiento antirretroviral.

Equipo investigador de IrsiCaixa. © IrsiCaixa
La combinación de vacunas, clave hacia la eliminación del VIH
El estudio revela asimismo que, cuanto mayor es la presencia de PD-1 en las células T CD8+, más intensa resulta la respuesta al bloqueo de esta molécula. Esto sugiere que PD-1 podría emplearse como biomarcador para identificar a las personas que podrían beneficiarse más de este tipo de tratamiento tras la vacunación.
En conjunto, los datos refuerzan la importancia de combinar vacunas e inmunoterapias, ya que pueden ejercer un efecto sinérgico y generar respuestas mucho más eficaces. En este caso, la inmunoterapia mejora la respuesta a la vacuna terapéutica contra el VIH, pero estudios previos también han mostrado el efecto contrario: personas con cáncer que reciben inmunoterapia responden mejor al tratamiento si previamente han sido vacunadas. Este efecto acumulativo de ambas estrategias, que prepara al sistema inmunitario para responder con mayor eficacia, tiene un enorme potencial en campos que van desde las enfermedades infecciosas hasta el cáncer.
"Sabemos que el VIH es un virus muy complejo y que su curación no dependerá de una única vía, sino de la suma de diferentes aproximaciones", remarca García-Prado, quien subraya que la terapia anti PD-1, combinada con la vacuna terapéutica, podría ser una de ellas.
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