Un estudio del Observatorio Social de la Fundación "la Caixa”, encabezado por investigadoras del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, revela que el 25,9 % de los jóvenes estudiantes catalanes de entre 16 y 22 años se ha autolesionado, el 10,6 % ha intentado suicidarse y 3 de cada 10 ha tenido algún pensamiento suicida. Los resultados indican que los principales factores protectores son el apoyo social y la resiliencia.
En 2024, un total de 547 personas murieron por suicidio en Cataluña, según los datos publicados por el INE, de las cuales 53 eran jóvenes de entre 15 y 29 años. Aunque esta cifra supone un descenso respecto a 2023 (66), los indicadores relacionados con las conductas suicidas en este grupo de edad siguen siendo alarmantes: el 25,9 % de los jóvenes de entre 16 y 22 años afirma haberse autolesionado, el 30,6 % ha tenido pensamientos suicidas y el 10,6 % ha intentado suicidarse. Estos datos se recogen en el estudio Conductas suicidas entre los jóvenes estudiantes de Cataluña: factores de riesgo y protección, del Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, elaborado por las investigadoras del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el Institut de Recerca SJD, Judith Usall i Rodié y Regina Vila Badia.
La investigación se desarrolló durante 2024 y 2025 mediante un cuestionario en línea en el que participaron 3.159 jóvenes estudiantes de bachillerato, formación profesional, escuelas de adultos y universidades. Todos ellos, con edades comprendidas entre los 16 y los 22 años, residen en Cataluña.
El objetivo principal del estudio es analizar la prevalencia de las conductas suicidas en jóvenes, identificar las variables sociales y psicológicas que pueden explicarlas y determinar las diferencias según el género. Existe una creciente preocupación por el aumento de estas conductas, ya que la muerte por suicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte no natural en este grupo de edad.
"Después de la pandemia ha habido un aumento significativo del malestar en los jóvenes; en los últimos cuatro años hemos pasado del 3,9 al 14,3 % de ingresos hospitalarios con problemas de salud mental en gente de 10 a 19 años", ha asegurado Regina Vila Badia, principal investigadora del estudio y psicóloga posdoctoral del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y del Institut de Recerca SJD.
Los datos confirman un elevado malestar psicológico en la población joven, que, según las investigadoras, se manifiesta en una alta incidencia de conductas suicidas: "1 de cada 3 personas ha pensado en suicidarse y 1 de cada 10 ha hecho un intento a lo largo de su vida", afirma la psicóloga, a partir de los resultados del estudio.
Este incremento de los problemas de salud mental puede estar relacionado con diversos factores. Entre los más relevantes, destaca que un 31,5 % de los jóvenes encuestados ha sufrido acoso escolar o bullying, el 31,1 % ha vivido la separación de sus progenitores y el 20,4 % ha estado expuesto a violencia en relaciones de pareja, situaciones que pueden haber afectado a su bienestar emocional. A ello se suman otras circunstancias familiares complejas, como dificultades económicas en el hogar (19,2 %) o la pérdida de un familiar de primer grado (10,1 %).
¿Cómo afecta el género?
Existen diferencias significativas según el sexo en relación con las conductas suicidas. Tal como ha señalado Regina Vila Badia, "las chicas presentan más malestar emocional y mayores niveles de ansiedad y depresión, así como mayor impulsividad y sensación de soledad en comparación con los chicos".
Tal como se observa en el gráfico siguiente, tanto la ideación suicida como la autolesión son entre un 10 y un 19 % más frecuentes en mujeres que en hombres. Esto podría explicarse por un menor apoyo social, una menor resiliencia y una menor satisfacción vital. Además, como indican las investigadoras, las mujeres han sufrido más abuso sexual y emocional y se sienten más solas, factores clave para comprender estos resultados.
Son numerosos los factores que influyen en la conducta suicida, pero las investigadoras subrayan la relevancia de los factores protectores. Contar con apoyo social, desarrollar la resiliencia, sentirse satisfechos con la propia actividad o disponer de un entorno educativo estimulante puede proteger y favorecer el bienestar emocional de los jóvenes.
En este sentido, el apoyo social, entendido como la percepción de disponer de una red de personas significativas que ofrecen ayuda emocional, práctica y comunicativa, resulta fundamental para reducir el riesgo de estas conductas.
Según los resultados del estudio Conductas suicidas entre los jóvenes estudiantes de Cataluña: factores de riesgo y protección, el apoyo social es significativamente menor en los jóvenes que han tenido ideación suicida o que han intentado suicidarse, un 11 y un 17 % menos, respectivamente. Lo mismo ocurre con la resiliencia, definida como la capacidad de afrontar experiencias difíciles y adaptarse de forma positiva, que es un 8 y un 11 % inferior en las personas con pensamientos o intentos de suicidio, en comparación con quienes nunca han presentado estas conductas.
Las pantallas y las apuestas incrementan el malestar emocional juvenil
Uno de los aspectos en los que el estudio profundizó fue la influencia de las redes sociales en el malestar emocional de los jóvenes. Según los datos obtenidos, solo el 4,1 % de los jóvenes encuestados considera que hace un uso problemático de las redes sociales; el 51,7 % afirma ver o haber visto pornografía, y el 17,4 % participa en juegos de azar, comportamientos que pueden intensificar el malestar emocional. Además, entre los jóvenes con conductas suicidas (pensamientos o intentos) se observa un aumento de entre el 6 y el 8 % en el uso problemático de las redes sociales.
"Las redes sociales preocupan mucho en relación con los problemas de salud mental. Aun así, en nuestro estudio no vemos que haya una relación directa entre su uso y el malestar emocional, sino que su uso refuerza ese sentimiento", apunta Regina Vila, una de las investigadoras principales. No obstante, la psicóloga matiza: "Una vez que está presente el malestar, el hecho de usar las redes sociales de forma problemática puede conllevar su aumento".
Según las investigadoras, para reducir el riesgo de conductas suicidas es esencial fortalecer el apoyo social, la resiliencia y el uso saludable de las redes sociales en la escuela, el hogar y la comunidad. "Lo que más nos ha sorprendido en las entrevistas es que la gran mayoría de las personas no ha pedido ayuda, incluso gente que ha realizado algún intento no lo ha comentado, y esto es muy relevante", concluye Regina Vila Badia, investigadora del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y del Institut de Recerca SJD. Por ello, resulta fundamental aprender a preguntar, para poder ayudar y acompañar mejor a los jóvenes.
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