Las protestas teñidas de amarillo continúan en pie. Las educadoras de Infantil siguen batallando en la Puerta del Sol, en una acampada día y noche que durará hasta este jueves al mediodía, para exigir soluciones y ser escuchadas por el Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso. Esta madrugada del miércoles ha sido su segunda noche durmiendo frente a la Real Casa de Correos, donde han reprochado que la dirigente regional les ha contestado que no tiene “hueco” para atenderlas, pese a que las reclamaciones de una reunión se remontan al pasado mes de abril. 

Bajada de ratios, pareja educativas y salarios dignos son los tres ejes vertebradores de las demandas que llevan prolongándose cerca de medio año y que las educadoras infantiles no ven atendidas. La imagen de Sol en las últimas 48 horas se ha visto protagonizada por sombrillas, una acampada improvisada, carteles contra la gestión de Ayuso y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y, por supuesto, el color amarillo como insignia de identificación de su protesta. 

Bajo el marco de querer materializar una mesa de negociación entre la Plataforma Laboral de las Escuelas Infantiles (PLEI) y las administraciones local y autonómica, una de sus portavoces, Rosa Marín, ha denunciado que el Ejecutivo de Sol las ha “ignorado” por completo, lamentando que “parece que esta huelga no va con ellos y lo que se está viendo es un maltrato a la infancia y a las familias de la Comunidad de Madrid”. 

Y es que la plataforma llegó a solicitar una reunión con Ayuso para dar cabida a las negociaciones, pero el argumentario de su gobierno fue contestar que su agenda “no tiene espacio” y que la cuestión se trasladaría a la Consejería de Educación, a cargo de Mercedes Zarzalejo, en caso de que ella tuviera “un hueco”. 

Esto es el PP y estas son sus políticas. El maltrato hacia la infancia y a las familias que están viviendo un periodo de vinculación ahora complicadísimo”, ha reprochado.  Estas educadoras tienen a una media de 24 niños a su cargo por aula, por ello, sus demandas vienen a reclaman “dignidad para la etapa 0-3 años” para brindar una mejor atención con “condiciones dignas”, tanto para los menores como para las cuidadoras.

La postura del Ejecutivo de Ayuso, en palabras de su consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, es que “no se han olvidado de ellas” y han mantenido durante los meses de la huelga “un diálogo permanente”: “Se tiene que abordar en el seno de la mesa de negociación colectiva. Corresponde a sindicatos y a la patronal”, ha deslizado este miércoles en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. 

Sumado a ello, tal y como denunció PLEI este martes, este escenario coincide con la inminente celebración del Gran Premio de la Fórmula 1 en la capital este fin de semana. Una situación por la que denunciaron “maltrato” hacia lo público y “despilfarro” sobre esta clase de eventos multitudinarios. Una de las manifestantes ha asegurado a los medios que a primera hora de la mañana se estaban colocando las instalaciones del torneo, una inversión que ha calificado de “aberrante”. A modo de protesta, alzarán la voz este viernes en la Asamblea de Madrid y de nuevo el domingo en las inmediaciones de Ifema para clamar contra la gestión de Ayuso sobre el espectáculo deportivo. 

Más Madrid lo tacha de “abandono”

Desde el plano puramente político, las protestas de las educadoras infantiles no pasan desapercibidas para la oposición al Gobierno de Ayuso ni el Consistorio de Almeida. Desde Más Madrid, su portavoz en Cibeles, Rita Maestre, ha condenado que la dedicación del Ejecutivo regional ha sido de “indiferencia, maltrato y abandono” pese a que el fondo de sus demandas son pedir “menos niños por aula y cobrar más del Salario Mínimo Interprofesional (SMI)”. 

A renglón seguido, la portavoz en la Cámara de Vallecas, Manuela Bergerot, ha defendido que las educadoras de Infantil “no pueden vivir” con sus salarios actuales en el Madrid de los precios de la vivienda por las nubes. “Los niños, nuestros hijos, los bebés de la Comunidad de Madrid no pueden estar bien atendidos en una cuidadora, en los brazos de una cuidadora que tiene a otros ocho bebés”. Para revertir esta realidad, ha propuesto “aumentar la financiación, poner la pareja educativa y aumentar el sueldo porque realizan un trabajo esencial”.

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