El PSOE de Madrid (PSOE-M) ha denunciado ante la Fiscalía el derrumbe de edificios emblemáticos del barrio de Lavapiés, entre ellos el del antiguo restaurante Baobab, ante el silencio administrativo del alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida.

Ha sido el portavoz socialista de Urbanismo Antonio Giraldo, quien ha presentado el texto debido al “alto valor patrimonial” de las edificaciones. “Testigos del siglo XVII, su conservación ha sido ignorada por el Consistorio pese a las peticiones de paralización del grupo socialista”.

Giraldo había enviado una carta al delegado del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, Borja Carabante, pidiéndole intervenir para evitar ante la “falta de actuación municipal”.

Giraldo mantiene que los poderes públicos están obligados constitucionalmente a proteger y poner en valor el patrimonio histórico y cultural, y ha dejado claro que si el Consistorio sigue sin actuar, su grupo hará todo lo que esté en su mano para preservar esta parte de la historia de la ciudad.

El equipo de Cibeles arrastra esta polémica centrada sobre todo en el icónico restaurante senegalés Baobab, pese a ser uno de los pocos reflejos de la ciudad que quedan de ese siglo.

Situado en la céntrica plaza, se mantuvo abierto hasta 2020 y engloba un cúmulo de características arquitectónicas e históricas que comprometen al Ayuntamiento y, sobre todo, a la iniciativa que contempla, que pasa por la sustitución por un hotel cápsula que dispondrá de 260 camas, un aforo de 288 personas, 400 metros cuadrados y cuya licencia fue concedida el pasado mes de febrero.

"Pérdida irreparable para el patrimonio cultural"

La carta enviado al delegado de Urbanismo ‘popular’ a la que ha tenido acceso este periódico expone que el grupo socialista “ha accedido a documentación original y fidedigna recopilada desde varias fuentes, entre las que se encuentra el Archivo de Villa, que acreditan la antigüedad del edificio existente como anterior a 1752”; aunque apunta a la probabilidad de que el mismo podría encontrarse ahí “ya en 1656”, dado que es en este año en el que “es recogido en el propio Plano de Pedro de Teixeira”,

Por su parte, en la denuncia Giraldo se respalda en la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre del Código Penal sobre “de los delitos sobre el patrimonio histórico”, que recoge penas de seis meses a tres años de prisión o multas de 12 o 24 meses. Asimismo, subraya que el artículo 46 de la Constitución Española refrenda que los poderes públicos tienen que garantizar que se mantenga la riqueza artística.

El responsable del PSOE-M emplaza que las acciones “suponen y provocan una pérdida irreparable para el patrimonio cultural del Ayuntamiento y por ende de sus vecinos y vecinas”.

Giraldo evidencia que “con muy alta probabilidad se trata de los pocos ejemplos de edificaciones del caserío tradicional de la Villa de Madrid, fechables, al menos, en el siglo XVII en este sector de la ciudad”. “No ha habido una sustitución de dicha edificación desde entonces (…) Solo ha podido ser objeto de reformas interiores o exteriores menores”.

El inmueble que acoge el Baobab está incluido en el Conjunto Histórico de la Villa de Madrid y disfruta de la declaración de Bien de Interés Cultural otorgado el 27 de abril de 1995, por lo que sorprende que “no estuviera protegido”. “Es incomprensible porque otros testigos del siglo XVII como estas casitas típicas sí que están protegidas, algunas con grados muy altos de protección, ¿por qué estas no? Esto es una anomalía totalmente errónea y que puede acabar con una pérdida patrimonial irreparable para la ciudad”, apostillaba en declaraciones a este periódico.

"Desde el Grupo Municipal Socialista lamentamos la pérdida cultural del mítico restaurante Baobab, y lamentamos que se vaya a transofrmar en un edificio de hostel de cápsulas porque sigue ahondando en la turistifcación del centro de la ciudad expulsando ya no solamente a vecinos sino también a comercios y a poblaciones de barrios. Hemos localizado archivos que acreditan que el edificio es original seguramente de antes del siglo XVII, uno de los pocos ejemplos supervivientes del caserío tradicional popular de ese siglo. Es un testigo tipológico de las típicas casitas que había entonces y eso tiene un valor cultural incalculable para la ciudad porque nos habla de como era", detallaba.

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