El Ayuntamiento de Madrid, encabezado por José Luis Martínez-Almeida, ya tiene fijada en su hoja de ruta urbanística más próxima la demolición de un emblemático edificio del barrio de Lavapiés donde se ubicaba el reconocido restaurante senegalés Baobab hasta su cierre en 2020 y que engloba un cúmulo de características arquitectónicas e históricas que ponen ahora contra las cuerdas la actuación del consistorio madrileño dado el amplio valor del inmueble.
La iniciativa de Cibeles pasa por la demolición de este edificio ubicado en el número 1 de la calle Cabestreros, en la plaza de Nelson Mandela, y la construcción de un hotel cápsula que contará con 260 camas, un aforo de 288 personas, 400 metros y cuadrados y cuya licencia fue concedida el pasado mes de febrero por el Ayuntamiento de Almeida. Una edificación que supondría echar por tierra el que ha sido durante años punto de encuentro de la comunidad senegalesa que frecuenta el barrio de Lavapiés, así como buena parte del valor arquitectónico que reside en el inmueble y que supone un fiel reflejo del siglo XVII al ser uno de los pocos originales de esa fecha en la capital. Con el fin de tratar de impedir la demolición, desde el PSOE de Madrid se ha enviado una carta al delegado de Urbanismo del consistorio, Borja Carabante, en la que se solicita, entre otras cosas, incluir dicho inmueble en el catálogo de edificios protegidos. “El Grupo Municipal Socialista ha accedido a documentación original y fidedigna recopilada desde varias fuentes, entre las que están el Archivo de Villa, que acreditan la antigüedad del edificio existente como anterior a 1752”, e incluso, “con alta probabilidad”, podría existir “ya en 1656, momento en que es recogido en el propio plano de Pedro de Teixeira fechado en 1656”, comienza el escrito que ha firmado el concejal socialista en la Comisión municipal del ramo, Antonio Giraldo.
Al hilo de ello, Giraldo pone de relieve que “con muy alta probabilidad se trata de uno de los pocos ejemplos de edificaciones del caserío tradicional de la Villa de Madrid fechable, al menos, en el siglo XVII en este sector de la ciudad”, ya que según la documentación a la que han accedido desde el Grupo Socialista “así como el estudio del devenir de la ciudad”, “no ha habido una sustitución de dicha edificación desde entonces y que solo ha podido ser objeto de reformas interiores o exteriores menores”. Asimismo, destacan que las características respecto al “tamaño y escala” del edificio ayudan a “entender y conocer la morfología de la ciudad en el periodo temporal anterior a las grandes reformas decimonónicas, otorgándole por sí mismo un alto valor a nivel urbano”.
En líneas similares, en la carta enviada por los socialistas en el consistorio a Carabante se pone también de relieve que este edificio que ahora se enfrenta a una posible demolición aprobada por el regidor de la capital, se encuentra incluido en el Conjunto Histórico de la Villa de Madrid que cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural otorgada el 27 de abril de 1995. “Cualquier actuación en este recinto implica la protección y la salvaguarda de los valores que motivaron su declaración, siendo el mantenimiento de la trama y la estructura edilicia un condicionante fundamental. El derribo solo se podrá autorizar con carácter excepcional como viene recogido en el artículo 44 de la Ley 8/2023, de 30 de marzo, de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid”, agrega Giraldo en el escrito.
En este orden de cosas, el concejal socialista aborda en declaraciones a ElPlural.com la "anomalía" existente a la hora de proteger unos inmuebles frente a la ausencia de protección de otros, como es el caso de esta casa. “Nos escandaliza que el edificio no estuviera protegido, pero eso no quiere decir que no tenga valor, y nos escandaliza que se vaya a demoler de una forma tan rápida y sin siquiera abrir este debate”, reprocha. “Es incomprensible porque otros testigos del siglo XVII como estas casitas típicas sí que están protegidas, algunas con grados muy altos de protección, pero ¿por qué estas no? Esto es una anomalía totalmente errónea y que puede acabar en una pérdida patrimonial irreparable para la ciudad”, lamenta en conversación con este periódico.
"Desde el Grupo Municipal Socialista lamentamos la pérdida cultural del mítico restaurante Baobab, y lamentamos que se vaya a transofrmar en un edificio de hostel de cápsulas porque sigue ahondando en la turistifcación del centro de la ciudad expulsando ya no solamente a vecinos sino también a comercios y a poblaciones de barrios. Hemos localizado archivos que acreditan que el edificio es original seguramente de antes del siglo XVII, uno de los pocos ejemplos supervivientes del caserío tradicional popular de ese siglo. Es un testigo tipológico de las típicas casitas que había entonces y eso tiene un valor cultural incalculable para la ciudad porque nos habla de como era", detalla Giraldo en declaraciones ElPlural.com.
Por todo ello, Giraldo justifica el envío urgente de esta carta a Carabante “para que paralice de inmediato la demolición y se trabaje en una protección de los edificios”. “Hemos hecho esta petición e intentaremos hacer todo lo que esté en nuestra mano para paralizarlo, pero me temo que muy probablemente la piqueta sea el destino y nos preocupa que este gobierno municipal no sea sensible con algo tan importante, porque defender a tu país y defender a tu ciudad no es solamente llevar a una bandera, sino defender este patrimonio cultural que hemos heredado y que se puede transformar de un día para otro en un hostel cápsula”, esgrime el concejal socialista del ramo en el Ayuntamiento.