El nombre de Los Pocholos ha resultado mediático desde el cese de Emilio Viciana como consejero de Educación de la Comunidad de Madrid. A su nombre, que ya era conocido, se han sumado otros como el del ‘Rasputín’ Antonio Castillo Algarra, mecenas de este grupo de jóvenes con estudios, pero sin preparación, conocidos con este nombre por su pinta de niños pijos.
Sin embargo, la influencia ‘pocholista’ va más allá de la Puerta del Sol, y afecta incluso a bastiones históricos de izquierdas, como Rivas Vaciamadrid. Aquí, la polémica se cierne sobre Amara María Gómez, directora del instituto público Las Cigüeñas y concejal del Partido Popular en esta localidad, a pesar de que reside en Arganda del Rey.
Proyección política para colocarlos en otro sitio
La comunidad educativa pone pie en pared contra lo que parece una historia de enchufismos e intereses que alcanzaría, al menos, a otros dos centros escolares. “Que una concejala del PP pase a ser directora, sin vivir en Rivas y sin ser la única candidatura que se presentó… da para pensar”, expresan fuentes que prefieren mantener el anonimato en declaraciones a ElPlural.com.
Preguntado directamente por su cercanía con Los Pocholos, las voces consultadas indican que no es el perfil que se puede esperar de este grupo, pero que su entrada en el espacio académico, así como el de otros ‘compañeros’, coincide con la entrada de Viciana en el departamento de Educación, aunque sospechan que vienen empujados más bien por la DAT Oeste. “La portavoz del PP está llamando para que no se señale a su concejala”, dicen, en cualquier caso.
Sea como fuere, tienen claro que este es un "modus operandi habitual en el Partido Popular", y ponen como ejemplo el de Manuel Bautista, alcalde de Móstoles denunciado por acoso sexual y laboral a una exconcejala. El regidor mostoleño también ejerció como director en Rivas. “Los crean una proyección política y se los llevan a otro sitio para colocarlos”, resumen.
El hecho de que Gómez ostente ambos puestos y no sea del municipio “no es ilegal”, pero sí daría buena cuente del ejercicio de control que llevaría a cabo la formación conservadora en todos los sitios en los que puede. “No es ético, ni estético”, apuntalan.
La situación política afecta a nivel educativo, en este caso con un episodio muy concreto, y es que Gómez estaría “boicoteando” la climatización de su propio instituto. “Hace lo que la pide el partido”, reseñan. Izquierda Unida y Más Madrid pedirán su reprobación en el próximo pleno.
Un nombramiento que coincidió con la cruzada de Ayuso contra Palestina
Gómez tomó posesión como miembro de los ‘populares’ en septiembre de 2024 en el municipio, tomando de esta manera el relevo en la corporación de Ignacio Checa, número 8 del partido en los últimos comicios y que dimitió por motivos “estrictamente personales”, según esgrimían fuentes de los de Isabel Díaz Ayuso.
La decisión de que la concejala ejerza doble cargo resultó llamativo en ese momento, ya que coincidió con la cruzada que la presidenta de la Comunidad y el conjunto de su equipo emprendieron contra Gaza y, más concretamente, las banderas palestinas.
‘Los Pocholos’
Desde que Viciana dijera adiós a su departamento aparentemente por el fiasco de la ley de universidades, que mantenía a la comunidad universitaria en pie de guerra, las dimisiones se sucedieron en cascada y derivó en la reestructuración gubernamental.
Después de Viciana abandonaron sus puestos el portavoz de Educación, Pablo Posse; el de Familia y Asuntos Sociales, Mónica Lavín; y Juventud, Carlos Pasarón. Además de Casas y María Luz Rodríguez de Llera Tejeda, en su caso portavoz de Educación Secundaria, FP y Régimen Especial.
El choque de Los Pocholos habría llegado hasta personas de la máxima confianza como Rocío Alberto López-Ibor, consejera de Hacienda, quien frustró un acuerdo acerca de las horas lectivas; o el propio Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la lideresa autonómica.
El gurú del grupo, por su parte, siguió cobrando dinero de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida. El pasado fin de semana, actuó en una obra con su compañía teatral -For the fun of it- financiada por la Fundación Teatro Real, de la que forma parte la administración Sol.
Polémico en lo discursivo, Castillo ha negado en los últimos años la violencia machista o cargado contra el colectivo LGTBI con afirmaciones como que “un hombre no mata a su pareja porque sea mujer”, sino por la “loca pasión de los celos”, apropiándose así del término “epidemia de feminismo mediático”; o que las siglas del colectivo se corresponden con una condición “minoritaria, rara o monstruosa”.
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