La ciudad de Madrid disfruta de los niveles medios más altos de riqueza de toda España. Sin embargo, presenta los mayores índices de desigualdad entre las diez grandes ciudades de nuestro país, y es que el problema reside en la manera en la que se reparte esa riqueza
Más Madrid distribuía esta semana entre los medios de comunicación un informe que denunciaba, precisamente, esta cuestión. El documento muestra con datos extraídos de diferentes fuentes cómo los índices de pobreza, sobre todo infantil, han aumentado en los últimos años, de qué manera la especulación inmobiliaria está afectando a la ciudad o cómo los barrios del sur e históricamente trabajadores siempre son los más damnificados.
En líneas generales
En datos y porcentajes totales, el documento indica que la ciudad capital es en la que contempla una concentración de la riqueza más elevada en el 1%, mientras que el 50% de la población con menores riqueza sólo acumula un 6,3% de la misma.
En cuanto a la tasa de pobreza, un dato relevante y que da buena cuenta del escenario madrileño, este indicativo aumentó en un 11% en 2024 si se comparan los datos con los del año anterior, siendo la infancia la más afectada, ya que uno de cada tres niños está en esta situación.
No pasa desapercibido el que es, casi con total seguridad, el mayor problema de Madrid, la vivienda, es que buena parte de esa riqueza -para bien y para mal, y siempre según el informe- procede del aspecto inmobiliario: aumento en 14 puntos, pero se concentra en el 10% más rico; e igualmente para el 1% de los hogares madrileños más ricos, la inversión inmobiliaria representa el 31% de su riqueza.
Y entre quienes disfrutan de una vivienda, normalmente pertenecientes a generaciones pasadas, el futuro tampoco se plantea demasiado halagüeño. Actualmente, el 40% de los hogares presentan dificultades para llegar a fin de mes a la vez que en la capital se alojan 23.000 grandes fortunas. En estos términos, la riqueza de los millonarios se ha duplicado en la última década hasta alcanzar los 300.000 millones de euros.
Otro punto a tener en cuenta y que la oposición y agentes sociales lamentan históricamente pasa por el reparto desigual entre distritos y barrios, siendo normalmente los que se ubican en el sur y son de tradición obrera los más damnificados. Así, la renta y la capacidad de ahorra es mucho mayor en Chamartín, Moncloa-Aravaca, Salamanca, Chamberí o Retiro que en Usera, Villaverde o Puente de Vallecas.
Más concretamente, en esa división entre distritos, Puente de Vallecas registra el mayor porcentaje de personas con dificultades para llegar a fin de mes, mientras que tanto en las áreas del sur como del este se concentra más de la mitad de la población en paro.
Aquí, la capacidad de ahorro es infinitamente menor y los jóvenes ven más truncado su futuro, localizándose la tasa de paro entre las personas de entre 16 y 29 años en un 38% superior aquí que en el conjunto de la ciudad y, de nuevo, Puente de Vallecas es la zona más afectada: la tasa de paro juvenil aquí es del 73%; del 81% entre las mujeres, que salen peor paradas de los indicadores, demostrando que todavía está muy presenta la brecha de género.
Entre las fuentes a las que alude el informe para desplegar estos datos se encuentra el Índice de Gini, que mide la desigualdad; y el propio Instituto Nacional de Estadística (INE). De los espacios se desprende que, a pesar de que Madrid es la comunidad más rica de España, con 44.489 euros por hogar -un 21% más que la media nacional- la división de la misma es ampliamente desigual, máxime cuando se repercuten las rentas por alquiler en los ingresos de los propietarios.
La desigualdad la denota también la tasa AROPE, que mide el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social en un país a partir del riesgo de pobreza, la privación de bienes básicos y la baja intensidad del empleo. Atendiendo a ello, la tasa de pobreza subía un 11% en la Comunidad de Madrid respecto del año anterior.
La vivienda, el problema principal
La vivienda se lleva una parte amplia del salario, hasta situar a Madrid como una de las comunidades en la que un estar bajo un techo más dinero conlleva. De acuerdo al XV Informe ‘El Estado de la Pobreza 2025. Comunidad de Madrid’, los gastos mensuales destinados a este fin son los segundos más altos a nivel nacional, con casi un 20% de los ingresos medios. Eso si tu condición es ‘normal’, pues si es de exclusión aumenta hasta casi la mitad de lo que ganas. De hecho, trabajar no siempre te garantiza suficientes mejoras, pues 4 de cada 10 personas en riesgo de pobreza tienen un empleo.
En los últimos diez años, los precios de los alquileres en Madrid han aumentado un 92%; un 10% solo en el último en la región. Además, en 2024, el 12,5% de la población madrileña tuvo retrasos en el pago de la vivienda, el doble que en 2019. El mercado supone aumento de ingresos sí, pero para unos pocos. En España supone de media más del 50% del total de la riqueza -la vivienda habitual un 30%- y en la ciudad capital todos los informes coinciden: es el mayor factor de desigualdad y ha dejado desde hace tiempo de ser un derecho.
Atendiendo al Índice de Gini y la tasa AROPE
Madrid ciudad disfruta de una renta media por hogar superior a la de la Comunidad de Madrid y a la del país, pero la brecha es evidente. El índice de Gini más elevado de los grandes municipios españoles es el madrileño, alcanzando el 0,546 en 2022.
En otro orden de cosas, más reciente, el indicador S80/S20 para 2024 en la ciudad refleja que el 20% más rico de la población tiene una renta neta conjunta seis veces superior a la del 20% más pobre.
Es de justicia señalar que atendiendo a la tasa AROPE, la tasa de riesgo de pobreza ha ido disminuyendo en la última década, aunque en 2024 fue de un 19,4%, un 1,5% más que en 2023. Con todo, son los niños y las niñas menores de 16 años los que más sufren esta situación y es que, tras varios años en descenso, en 2024 aumentó en un 12%.
Planes fallidos
Todos los índices desfavorables recaen sobre los territorios señalados en este artículo -del sur y este habitualmente-: desigualdad en cuanto a vivienda, paro y tipos de contrato, pobreza y problemática para llegar a fin de mes.
Las cifras, lamenta Más Madrid, guardan relación con una “especulación sin límites”, entre otras cosas, y son el “legado de 30 años de gobiernos del PP” en ciudad y comunidad. “Las políticas del PP en Madrid no han hecho sino potenciar este calentamiento del mercado inmobiliario tanto de venta como de alquiler. La construcción de vivienda pública ha languidecido, con cifras que apenas alcanzan las 286 viviendas entregadas en toda la Comunidad de Madrid en los 6 años de gobierno de Ayuso. En la ciudad de Madrid, Almeida entregará dos promociones de vivienda pública, a un ritmo de alrededor de 200 viviendas al año. A este ritmo se tardarán 75 años en alcanzar las 15.000 que prometió el alcalde de Madrid”
Asimismo, alude a los pisos turísticos o el Plan RESIDE, que da pie a que “315.000 viviendas puedan transformarse en pisos turísticos”. “La ciudad de Madrid actualmente cuenta con más de 15.000 pisos turísticos, el 98% de los cuales son ilegales (…) Madrid es un Monopoly, en la que el gobierno del PP favorece la especulación inmobiliaria”.
Turismo para ricos
La formación progresista pone asimismo el grito en el cielo con el hecho de que los ‘populares’ hayan apostado por el turismo de lujo, con cada vez más hoteles para pocas personas que pueden permitírselos; o por los "regalos fiscales", que el partido cifra en 1.000 millones para los más ricos.
“El núcleo del modelo de Almeida y Ayuso se encuentra en su política fiscal. Desde 2020, el Ayuntamiento ha dejado de ingresar más de 1.000 millones de euros por rebajas fiscales que benefician desproporcionadamente a las rentas altas. Esta cifra equivale al 17% del presupuesto municipal total trasladado directamente a los contribuyentes más ricos”, explican,
Y apostillan: “El Madrid de Ayuso lleva acumulados 75.000 millones en regalos fiscales a los que más tienen, solo a través del Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Unas bonificaciones que afectan únicamente al 4,5% de los contribuyentes. Unas bonificaciones que bien podrían haber financiado los 3.000 millones que necesita la sanidad pública madrileña para igualar el gasto sanitario por persona a la media del resto de comunidades. Podrían haber cubierto el déficit presupuestario de las universidades públicas madrileñas. O podrían haber servido para dotar las más de 32.000 plazas necesarias en la Formación Profesional pública”.