La Comunidad de Madrid alberga un año más ‘The District’, el encuentro en el que fondos buitre, entidades financieras, bancos y demás especuladores se vanaglorian de sus estrategias de acaparamiento de vivienda y despachan sobre las mejores fórmulas para seguir extrayendo la renta de los trabajadores gracias al acaparamiento de un bien de primera necesidad. Una cita en la que Isabel Díaz Ayuso se ha visto sorprendida por un escrache del movimiento de vivienda y que coincide con una nueva semana negra de desahucios en la región de la libertad.

Este miércoles, Madrid se despierta amenazada por dos intentos de desalojo. Un padre y su hijo y una anciana de 87 años, víctimas de dos grandes fondos, podrían dormir esta noche en la calle. Dos realidades: la que trajeados con dinero disfrutan en la Feria de Madrid (IFEMA) y la que David y Maricarmen sufren en los barrios de Vallecas y Retiro.

Una familia desahuciada en Vallecas

Uno de los dos desahucios fechados este miércoles es el de David, vecino del número 10 de la calle Mazaterón desde hace 20 años. Él y su hijo se enfrentan al primer intento de lanzamiento en su vivienda, fijado a las 9:30 horas. Los vecinos han solicitado al Ayuntamiento de Madrid que intermedien en favor de la familia, pero el Consistorio de José Luis Martínez-Almeida se ha negado.

La Administración abandona al vecino y a su hijo pese a que el piso de la que pretenden expulsarlos pertenece a una promoción a la que se cedió el suelo para levantar viviendas asequibles. Los inmuebles cambiaron de las manos de CaixaBank a los fondos Farley ITG SL y Mosaic Propco SL y se ha activado el primero de los desahucios de estas promociones. Mientras tanto, altos directivos de los fondos buitre darán charlas en el aquelarre montado en IFEMA al que ha acudido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid con los fondos buitre, los jueces activando los desahucios y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cumpliendo el mandato de sacar a ciudadanos de su casa a las fuerzas. Todo el sistema contra David y su hijo, que contarán con el apoyo y la fuerza de PAH Vallekas y sus militantes, quienes han convocado a todo aquel que quiera frenar el lanzamiento a las 7:30 horas en el propio portal. A unos pocos kilómetros, en Retiro, la situación será similar.

Una anciana de 87 años expulsada en Retiro

El otro intento de desalojo tendrá lugar en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, donde Maricarmen lleva viviendo desde hace más de 70 años. Un piso del barrio madrileño de Retiro en el que murieron sus padres, que lo alquilaban desde 1956, y cuyas cuatro paredes contienen la historia familiar de varias generaciones. Desde hace un año, el fondo buitre Urbagestión Desarrollo e Inversión SL intenta desahuciar a la anciana, que sufre un 50% de discapacidad, con el visto bueno del Tribunal Supremo.

El cuarto intento de lanzamiento está fijado a las 7:30 horas, pero los militantes del Sindicato de Inquilinas y múltiples vecinos han decidido hacer noche en el portal, conocedores de lo que supone que sea la cuarta intentona, para frenar el desalojo. La autoridad judicial y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bajo mandato del Tribunal Supremo, volverán a personarse en la puerta de Maricarmen con la intención, esta vez sí, de dejarla en la calle a sus casi 90 años.  

Los anteriores intentos han conseguido ser frenados por la resistencia vecinal, que no ha cedido antes los diferentes aplazamientos, pero de nada ha servido que el caso se haya mediatizado y que hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) haya pedido su paralización. Ninguna institución ha dado una solución a la octogenaria y el Sindicato de Inquilinas volverá a ser la única barrera de contención para evitar que los organismos públicos den cumplimiento a los intereses de un fondo buitre.

Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, propietarios del fondo que adquirió la vivienda a un precio por debajo de mercado e impusieron una subida del alquiler a Maricarmen del 275%, serán los únicos beneficiados. Enfrente, una anciana con problemas de movilidad que puede quedarse en la calle a los 87 años, expulsada de casi la única casa que ha conocido en toda su vida. De su lado, vecinos y el movimiento de vivienda plantarán cara a la maquinaria estatal, una vez más favorable a los intereses del capital.

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