Las educadoras de Infantil del ciclo 0-3 años declararon el pasado 7 de abril la huelga indefinida en clave de protesta para demandar mejoras laborales frente a la Comunidad de Madrid, una chispa que ha terminado por extenderse a nivel estatal y en otros territorios, como en Cataluña. La huelga y los parones en este primer sector educativo se han extendido ya cerca de un mes; una marea amarilla que está llamada a volver a manifestarse este sábado 23 de mayo.

Las profesionales de escuelas de Infantil, en su mayoría mujeres, volverán a movilizarse, tal y como estaba previsto, este fin de semana en compañía de plataformas educativas, colectivos, sindicatos y asambleas en defensa de este primer ciclo educativo en todas las comunidades autónomas, aunque se prevé que la mayor concentración tenga lugar en la capital.

La manifestación de Madrid arrancará desde Atocha a las 12:00 horas del sábado y continuará hasta la Puerta del Sol entre demandas tanto al Ministerio de Educación de Milagros Tolón como a los distintos gobiernos de las comunidades autónomas, las cuales “tienen potestad” para crear una “Ley de Mínimos Estatal” para el ciclo de 0 a 3 años de Infantil, con la que se podría mejorar las ratios.

Con la intención de teñir de amarillo las principales arterias de la capital, las trabajadoras volverán a exigir a pie de calle “mejoras en las condiciones de la Infancia y de las profesionales que la sostienen cada día”, al reiterar que este ciclo educativo “es la etapa más determinante en el desarrollo cognitivo y emocional” de los niños, según desgrana la plataforma convocante.

Los ayuntamientos y las comunidades autónomas han convertido los derechos de la infancia en subastas al mejor postor. Las consecuencias las pagan las criaturas y las educadoras: ratios inasumibles que ponen en riesgo la seguridad de las aulas y trabajadoras precarizadas con salarios que apenas rozan el Salario Mínimo Interprofesional”, han trasladado las convocantes, situando en estos gobiernos la responsabilidad de acometer medidas urgentes.

En lo que concierne a la Comunidad de Madrid, donde comenzaron las movilizaciones, la consejera de Educación, Ciencia y Universidades del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, Mercedes Zarzalejo, recalcó este miércoles que la huelga es un “conflicto laboral” que se debería solucionar entre sindicatos y empresas, descartando así que haya responsabilidad clave alguna desde la Administración regional, reiterando que ya se reunieron con las trabajadoras afectadas hace más de un mes atrás, cuando “escucharon” sus reivindicaciones.

Asimismo, también sitúan el foco en la Administración estatal. En una primera reunión con el Ministerio de Tolón, consiguieron la promesa de elaborar una norma que mejore las ratios y que sean un punto en común en el conjunto del país, reclamando a su vez que sus condiciones se blinden por ley en el Real Decreto vigente sobre la materia, así como que se destine inversión estatal para que, por ende, los gobiernos autonómicos puedan cumplir con el marco general y llevarlo a término.

Claves de las reivindicaciones de las educadoras de Infantil

Las educadoras del primer ciclo de Educación Infantil llevan más de un mes reiterando en su huelga indefinida y en las consiguientes movilizaciones que el problema no es únicamente salarial, sino estructural. Las trabajadoras denuncian que las escuelas infantiles de 0 a 3 años funcionan desde hace años con plantillas insuficientes, ratios demasiado elevadas y unas condiciones laborales que consideran incompatibles con la atención educativa que requiere esta etapa, en la que los pequeños comienzan a desenvolverse en el ámbito educativo.

La principal reclamación del colectivo es la reducción del número de alumnos por cada educadora, debido a que las ratios actuales impiden ofrecer una atención individualizada y dificultan tanto el acompañamiento emocional como el trabajo pedagógico. Un escenario que, a nivel laboral, provoca un desgaste físico y mental para ellas, especialmente cuando concierne a menores con atenciones especiales.

Como segunda clave, destaca la demanda de mejoras salariales y la equiparación de sueldos entre territorios y redes educativas, denunciando así sus bajos salarios desde hace años pese a las grandes responsabilidades diarias a las que hacen frente. Otra de las demandas pasa por el reconocimiento pleno del ciclo de 0 a 3 años como una etapa educativa y no únicamente asistencial y de cuidados, pidiendo que sean consideradas como educadoras, no como meras trabajadoras. Para alcanzar este objetivo, vienen exigiendo más recursos públicos, mayor inversión estatal y autonómica y el consiguiente reconocimiento institucional.

También reclaman un refuerzo de las plantillas y más personal de apoyo en las aulas. Entre sus peticiones figuran la incorporación de especialistas en atención temprana, la cobertura inmediata de bajas y sustituciones y la presencia de más de una profesional en determinados grupos de edad para garantizar una atención adecuada.

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