Madrid vuelve este sábado a la calle para protestar por la situación de la vivienda en nuestro país con el desahucio de Maricarmen, nuevamente, como base. El Sindicato de Inquilinas ha convocado para las 18:30 horas una manifestación que recorrerá el centro de la ciudad desde la Puerta del Sol hasta el Congreso de los Diputados pasando por el Ayuntamiento.
Bajo el lema ‘Ni una Maricarmen más. Señalemos a los responsables’, el sindicato llama a la sociedad civil a salir nuevamente en señal de rechazo por lo acontecido el pasado miércoles en el distrito de Retiro y ante una situación que califican poco menos que de insostenible.
“No podemos seguir tolerando que nos expulsen de nuestros barrios y nos arranquen la vida”, señalan en el comunicado de la manifestación, dejando claro que “queremos casas para vivir, no para especular” y lanzando un mensaje claro y contundente: “Juntos somos más fuertes que cualquier gobierno, juez o rentista”.
POR MARICARMEN
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) September 24, 2026
No podemos seguir tolerando que nos expulsen de nuestros barrios y nos arranquen la vida. Somos más fuertes que cualquier gobierno, juez o rentista. Te necesitamos
🗓️ Sabado 26
⏰ 18:30h
🏫 Inicio frente a la puerta del Sol
➡️ Hasta el Congreso de los Diputados pic.twitter.com/JkSh1JlOUK
La que ocurrirá en las próximas horas será la enésima muestra de cariño hacia Maricarmen y de queja por el sistema actual, el cual impide la emancipación de infinidad de jóvenes especialmente -pero no solo- y favorece la expulsión de mucha gente de sus hogares en favor del enriquecimiento a través de un bien que todo el mundo debería tener garantizado.
Protestas antes y después del desahucio
Se espera que la asistencia sea multitudinaria, como lo han sido las protestas que han tenido lugar en los últimos días. En Madrid, la rabia vecinal se tradujo en una concentración frente al ático que el gobierno de Isabel Díaz Ayuso había adquirido en abril por 6,3 millones de euros y ante el que consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, y la presidenta regional han hablado en una suerte de explicaciones que para oposición y buena parte de la sociedad son insuficientes. Cabría recordar que la empresa que lo compró, Planifica Madrid, volvía a sacarlo a subasta ante la ausencia de ofertas en un primer intento.
En esa jornada, los manifestantes avanzaron hacia la Castellana en una tarde que terminó con momentos de tensión, pero que, más allá de ellos, transcurrió de forma pacífica, a pesar de que las administraciones madrileñas trataran de vincular las protestas con episodios de violencia promovidos por la izquierda. El malestar se extendió por otras localidades españoles, que también hicieron un llamamiento a la movilización; y las concentraciones se mantendrán en los próximos días en varios puntos del país.
La noche anterior al desahucio, centenares de persona se reunían a los pies del portal localizado en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda para tratar de evitarlo. No lo consiguieron, pero la respuesta, lo mismo que el trágico desenlace, marcaron la agenda mediática.
A la acampada acudieron rostros del mundo de la cultura, y personalidades trataron de evitar el desalojo yendo más allá, poniendo ofertas sobre la mesa. Primero, se supo que una escritora anónima se había ofrecido a pagar la diferencia entre el alquiler que abonaba actualmente la inquilina, de 500 euros al mes, y los 2.650 euros mensuales que reclamaba la empresa propietaria del edificio, Urbagestión Desarrollo e Inversión SL. Una vez consumado el desahucio, el pianista James Rhodes contó que se había ofrecido a pagar el alquiler y a comprar la vivienda y mantener a la inquilina la renta anterior. Pero las propuestas no tuvieron éxito.
Finalmente, Maricarmen se veía obligada a abandonar la casa en la que residía desde hace cosa de 70 años. Lo hacía en camilla y era trasladada al hospital. Desde allí dejaba un mensaje el pasado viernes a quienes le han apoyado durante todo este tiempo.
“No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, pronunciaba, mientras recordaba emocionada que su casa “ha sido su vida y ahora tiene que dejarla atrás”, lo cual no implica que “no vaya a seguir luchando”.
He luchado para que los demás aprendan a luchar
“Primeras declaraciones de Maricarmen desde el hospital. Está aún muy débil y conmocionada pero todavía le quedan fuerzas para agradecer todo el apoyo recibido estos años y animarnos a seguir luchando por lo que es nuestro”, reaccionaba el Sindicato de Inquilinas con un mensaje en X, antiguo Twitter, en el que llamaban a acudir a la céntrica plaza madrileña este sábado a las 18:30: “No faltes”.
Primeras declaraciones de Maricarmen desde el hospital. Está aún muy débil y conmocionada pero todavía le quedan fuerzas para agradecer todo el apoyo recibido estos años y animarnos a seguir luchando por lo que es nuestro.
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) September 25, 2026
NO FALTES EL SÁBADO 26 A LAS 18:30H pic.twitter.com/jE58tQBMDh
Propuesta de Urbagestión
Entretanto, en la tarde de este viernes, Urbagestión ha dado un paso atrás y presentado una alternativa al Ayuntamiento de Madrid para que la anciana pueda regresar al inmueble. A través de un comunicado, la empresa ha emitido una propuesta de carácter "urgente" al Consistorio de José Luis Martínez-Almeida para que la vivienda sea incorporada al programa Reviva, diseñado por el espacio de Cibeles.
"El objetivo es coordinar con el Ayuntamiento, y en su caso, con otras administraciones, una solución que permita a doña Maricarmen Abascal volver a la vivienda con una alternativa habitacional estable y asequible”, deslizan. Por el momento, tanto el Sindicato de Inquilinas como la abogada de la mujer dicen no tener constancia de esto por la vía formal.
Los casos de David, Olga o una mujer con cáncer en Tenerife
El drama de la vivienda derivó el mismo día en que desalojaron a Maricarmen en el desahucio de David, un vecino de Vallecas que tuvo que irse de un piso antaño de obra social en el que residía junto a su hijo durante 20 años.
En los últimos días también ha sido mediático el caso de Olga, una mujer de L’Hospitalet de Llobregat que se quitaba la vida meses después de ser expulsada de su hogar, en el que residía desde hace dos décadas y crió a sus dos hijas. En Tenerife, otra persona, en este caso con cáncer terminal, iba a ser desahuciada, pero el desalojo fue paralizado ‘in extremis’.
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