Nuevos hechos se conocen en relación al caso de la concejala que denunció ante la cúpula del Partido Popular de Madrid que estaba sufriendo un acoso sexual y laboral por parte del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. La manera en la que la dirección de la formación política en esta comunidad autónoma escurrió este suceso y lo fue dejando morir no ha llamado la atención únicamente por no prestar ayuda a la afectada, sino también por la manera en la que la presionaron para que no acudiera a la vía judicial. 

Manuel Bautista reclamó a su equipo posicionarse de un bando o de otro

Según ha dado a conocer El País, las presiones que se ejercieron sobre esta concejal que denunciaba el trato recibido por parte de Manuel Bautista no se redujeron solo a ella, sino que este alcalde de Móstoles comenzó a reunirse con los distintos miembros de su equipo para llamarles a elegir bando. Tal y como ha sacado a la luz el mencionado periódico, la afectada relataba en una segunda reunión con dos cargos del PP de Madrid -Ana Millán y Lucía Paniagua-, que el primer edil de esta ciudad, tras enterarse de que había acudido a la dirección regional del partido para solicitar ayuda, aumentó el acoso laboral. De esta manera, la narración que esta concejala hizo a Millán y Paniagua explicaba que “lejos de que la cosa se tranquilice, Manuel ha citado individualmente a alguno de mis compañeros concejales para decirles: ¿De qué lado estás?, como si esto fuera un conflicto bélico... Aquí hay un conflicto en el que te tienes que posicionar de mi lado o del otro lado".

¿Cómo se enteró Bautista de la denuncia de la afectada si la dirección del partido la presionó para no hacer ruido y no pensar en denunciar? Según El País, la información llegó al alcalde de Móstoles por las relaciones de amistad que mantiene con miembros de la cúpula del PP en la región madrileña. Esa petición de elegir bando que el primer edil hizo a su equipo se produjo antes de la segunda reunión. De ahí que, en ese encuentro, la concejala asegurara a Millán y Paniagua que "la convivencia es insostenible". No solo eso, sino que también les preguntaba por la activación de los protocolos de acoso y les insistía en que le ofrecieran una respuesta sobre si iban a actuar o no ante esta situación.

“No podemos aplicar el protocolo de acoso en el PP porque no hay"

No obstante, no pudo encontrar la respuesta que buscaba. Tal y como traslada El País, ante la reclamación que realizara para que comenzara a aplicarse un protocolo de acoso, la vicesecretaria de Organización del PP madrileño le contestó que no era posible. Así, por un lado, le indicaba que la opción no era posible, porque ella no es “una funcionaria”, y, por otro, que el PP no tiene ese tipo de protocolos. “No podemos aplicar el protocolo de acoso en el PP porque no hay. En el PP lo que hay es un Comité de Derechos y Garantías”, le apuntaron.

La afectada trató de acudir a este Comité de Derechos y Garantías. Allí llega una vez ha dejado ya su acta de concejal y habiendo dado de baja su militancia en el partido. No obstante, sus derechos y garantías ni siquiera comenzaron a analizarse, ya que, al igual que le ocurriera con los dirigentes del partido, prácticamente fue ignorada. En ningún momento fue citada a prestar declaración ni ella ni ninguno de los testigos. Además, el archivo del caso se produjo sin notificárselo

La concejala pasó de ser promesa del partido a estar aislada

El caso de presunto acoso sexual y laboral en el Ayuntamiento de Móstoles afecta al actual alcalde, Manuel Bautista, del Partido Popular, tras la denuncia presentada por una exconcejala de su mismo partido. La afectada sostiene que Bautista le habría realizado proposiciones sexuales y que, tras rechazar dichas insinuaciones, comenzó a sufrir un progresivo aislamiento político y un trato profesional degradante.

Según relata, ante la negativa que expresó a Manuel Bautista ante sus proposiciones y el rechazo que expresó a los rumores que propagó de que mantenían una relación, fue apartada de funciones relevantes, excluida de decisiones y sometida a un clima de hostilidad continuada que, a su juicio, constituye un acoso laboral. La situación la llevó a solicitar amparo interno en el partido mediante escritos formales y reuniones con responsables orgánicos del PP madrileño. Sin embargo, asegura que no solo no obtuvo protección, sino que recibió presiones para que no formalizara una denuncia pública ni judicial.

Entre las personas señaladas en ese contexto figuran Ana Millán, vicesecretaria de Organización del PP de Madrid, y Alfonso Serrano, secretario general del partido en la región, quienes presuntamente le trasladaron mensajes disuasorios para que no continuara con el proceso. La exconcejala también ha solicitado que declare como testigo la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

Finalmente, la exedil presentó una querella contra Bautista y contra el PP como persona jurídica por presuntos delitos de acoso sexual, acoso laboral, coacciones y revelación de secretos.

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