La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no ha dejado de arremeter contra las víctima de las residencias de la Autonomía; los familiares de las 7.291 personas que fallecieron sin recibir atención hospitalaria debido a los conocidos como protocolos de la vergüenza.

La lideresa regional insultaba por enésima vez el pasado miércoles al entorno de los mayores, que lleva seis años buscando justicia, y es que ha hecho de menos a estos madres, padres y nietos en multitud de ocasiones desde que salieran a la luz los triajes que privaron a residentes de esa atención.

Cada vez que sale una noticia referida al que es uno de sus talones de Aquiles políticamente hablando, en este caso la declaración del firmante de esos documentos, Carlos Mur, Ayuso va con todo contra quienes ponen pie en pared respecto de lo que ocurrió en aquellos días de marzo de 2020.

En diciembre, coincidiendo con la testifical del autor de los protocolos, Javier Martínez Peromingo, que apuntaba a Mur -luego éste devolvió la pelota a su tejado-, los llamó nuevamente “frustrados”, aunque en aquella ocasión se refirió a un supuesto “negocio” de quienes persiguen la reparación, a su juicio personas que buscan “o vender libros, o que se les vuelva a hacer casito en unas listas electorales”.

Acusó a una víctima de mentir sobre la muerte de su madre

No se queda ahí, haciendo un repaso de los improperios, la lideresa ‘popular’ también los ha llamado “resentidos” de una “plataforma política organizada” por gente del PSOE y Más Madrid, o “rebotados”: “(…) Esa marea -en alusión a la plataforma Marea de Residencias- en la que están todos aquellos rebotados que se han quedado fuera del partido”.

“Vaya trajín. ¿Con qué dinero están pagando todo esto? Porque no hacen más que perder en todos los juzgados”, llegó a decir. Y aún hay más, como por ejemplo cuando habló de “esas mierdas” dirigiéndose a la oposición. “Siempre nos están llevando con las mismas mierdas”.

Además de ella, en el tono al que acostumbra, Miguel Ángel Rodríguez (MAR), su jefe de gabinete, mantuvo la estela. De hecho, su agravio es uno de los más sonados y que más recuerdan las víctimas, dado que acusó de mentir a la hija de una mujer que había muerto en una residencia con un testimonio falso. “Me equivoqué, lo he reconocido y he pedido disculpas”, dijo después, manteniendo la esperanza de los receptores del mensaje.

Pero todo fue un espejismo: “Son ellos los que llevan años llamando asesina a la presidenta”. La propia Ayuso mantuvo aquí el listón. “Si alguien se equivoca, se tiene que disculpar, lo hizo en su momento y mantengo plena confianza en él”, defendió la política del PP, que nunca ha pedido perdón.

Las plataformas no se callan

Las plataformas no se han callado ante el último exabrupto de Ayuso. Desde Marea de Residencias, aseguraban que no están “frustrados”; sino “indignados” con las “decisiones criminales que tomó su Gobierno”.

“Lo que sí es frustrante es tener a una presidenta que se dedique a insultar a las familias de las víctimas”, apostillan, destacando que, a día de hoy, la presidenta de Madrid todavía “no se ha dignado siquiera a abrir una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid para averiguar qué se hizo mal”.

En este sentido, cabe recordar el veto constante que la Comunidad de Madrid ha puesto a la hora de investigar este tema. Las prohibiciones para ello se cuentan hasta por ocho desde 2021: “Más vale que se dedique a mejorar a las residencias, que todos sabemos en qué situación se encuentran”.

En la misma línea se pronuncia la Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en Residencias (Pladigmare), una de las mayoritarias frente a la gestión de la Autonomía. En su caso, añaden que sienten “frustración y dolor porque la justicia tampoco identifica responsables, ni culpables, ni causas raíz para poder aprender algo de todo lo que ha pasado”.

“Que (Ayuso) tenga la humanidad suficiente para reconocer en qué se equivocó la institución para haber dejado morir a tanta gente sin tener paliativos, porque había dinero suficiente y se destinó a otros sitios. Piden. Nada más que eso, un perdón, un reconocimiento. Pero, por el momento, “no han encontrado palabras de consuelo” por parte de Ayuso ni nadie de la Consejería actual, de entonces, o cualquiera que pudiera tener un mínimo de responsabilidad.

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