Isabel Díaz Ayuso, en aras de abordar y zanjar las críticas internas dentro del Partido Popular madrileño, ha convocado una reunión conjunta del Comité Ejecutivo y la Junta Directiva autonómica del partido para el próximo 16 de marzo en la sede nacional a las 18:00 horas de la tarde, en la calle Génova, según ha avanzado este jueves el diario ElConstitucional.es.
Las voces críticas con la gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid y su asesoramiento de parte de Miguel Ángel Rodríguez, todo ello dentro de las mismas filas del PP, ha llegado hasta tal punto de tener que convocar una reunión a puerta cerrada de la cúpula del partido a nivel autonómico y en aras de afianzar el cumplimiento de las normas del propio partido.
Según publicó el medio citado, los últimos nombramientos y ceses dentro de la formación habrían generado un malestar latente al considerar que estaban siendo designados o apartados “a dedo”, por lo que muchos cargos del PP venían reclamando una reunión a puerta cerrada para debatir sobre el cumplimiento del reglamento estatuario.
Entonces, diversas voces populares deslizaron que el escenario, por estos motivos, estaba “muy revuelto” y que dentro del PP había gente “desesperada y descolocada”, precisamente por el peso que ejercen tanto dentro como públicamente actores clave del partido como el jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, además de su ‘número 3’ y vicesecretaria del PP madrileño, Ana Millán, u otros nombres como José Antonio Sánchez.
Urgencia de convocatoria de los órganos internos
Uno de los puntos claves del descontento es la periodicidad de reunión de los principales órganos internos del PP madrileño, teniendo en cuenta que la Junta Directiva se reunió por última vez el pasado 29 de septiembre, es decir, cuando ya han transcurrido cerca de seis meses, pese a que los estatutos marcan que se realice un encuentro cada cuatro meses, cuando, según los tiempos estipulados, se debería haber celebrado el pasado mes de enero.
“Cuando los órganos no se convocan y las decisiones se adoptan sin debate ni explicaciones suficientes, el desgaste es inevitable”, señaló entonces una de estas fuentes.
Este mismo escenario trae como recuerdo la crisis interna del PP que acabó con la abrupta salida del entonces líder, Pablo Casado, en febrero de 2022 al denunciar la presunta corrupción en el entorno de Díaz Ayuso, especialmente, por su hermano y las comisiones en la compra de mascarillas por la pandemia de coronavirus.
Por aquel entonces, el malestar interno en las filas populares también fue latente, cuando se denunciaron presuntas maniobras de control orgánico que declinaron en la fractura interna, entre cruces de acusaciones y un escenario de tensiones candentes que perduró durante varios meses. Así las cosas, se llegaron a señalar a dirigentes cercanos a la cúpula de Ayuso, como Millán o Sánchez, pero también a otros cargos como Ana Camins o Pío García-Escudero.