El Partido Popular (PP) de Galicia ha certificado esta semana uno de los movimientos más rastreros vistos desde el retorno de la democracia al país. Elena Candia, vicepresidenta y diputada del Parlamento Gallego, concejal en Luego y líder de la formación en la provincia, se convertía, este jueves, en alcaldesa de la capital lucense gracias al voto favorable de una tránsfuga del PSOE, María Reigosa, quien obtuvo su acta tras la muerte de tres concejales socialistas. Una maniobra que ha levantado asperezas por su crudeza, pero que no es nueva para los de Alfonso Rueda.

Lo ocurrido esta semana es quizá la muestra de hasta que punto es capaz de llevar el PP su juego sucio, llegando a aprovechar el fallecimiento de personas, que se suma fango a la estrategia de Rueda. Lugo es el noveno Ayuntamiento que los conservadores arrebatan a otras formaciones a través del transfuguismo desde las elecciones municipales de 2023. El primero en caer fue O Irixo, en Ourense, donde la formación entregó el bastón de mando a una tránsfuga socialista que conformó un equipo de Gobierno con concejales del PP.

Serra de Outes, en A Coruña, fue el siguiente territorio donde un tránsfuga del PSOE permitió al PP sacar de la Alcaldía a un independiente de izquierdas. Un mes después, en Viveiro (Lugo), la alcaldesa del PSOE perdería el Consistorio debido a una alianza urdida por los conservadores con una independiente. En la misma provincia, en Forcarei, sucedió algo similar gracias al apoyo de otra tránsfuga de los del puño y la rosa. Touro y Fisterra, ambos municipios coruñeses, siguieron el camino de las mociones de censura. Carral y Riberia, de la misma provincia, agravaron la polémica, esta vez con el BNG como víctima.

El caso de Lugo, el más grave

María Reigosa, tránsfuga socialista que tiene asiento en el Ayuntamiento de Lugo por la muerte de dos de sus compañeros traicionados, a los que posteriormente se sumaría otro, es quien ha hecho alcaldesa a Elena Candía. Además, se da la casualidad de que mientras se preparaba este golpe, la Xunta de Galicia había lanzado una plaza pública en la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático (Jefatura del Servicio del Litoral en Lugo), a través de una comisión de servicios, que estaba hecha a medida de la tránsfuga.

Reigosa, como no podía ser de otra manera, iba a presentarse a la plaza, pero la presión de PSOE y BNG, que ya han anunciado que acudirán a los tribunales para denunciar lo que consideran un transfuguismo con contraprestación, ha terminado por evitar que se postule. No obstante, esto no ha evitado que el PP se haga con el Ayuntamiento de Lugo 27 años después y desde el actual equipo de Gobierno no dudan en que el pago llegará antes o después, de una manera o de otra.

Más allá de lo que significa acceder a un Ayuntamiento gracias a una tránsfuga a la que se compró, según denuncian la formación socialista, con “prebendas, peticiones y cargos”; quizá lo más rastrero es que esta situación será posible por el fallecimiento de tres personas. "Ha utilizado (Elena Candia) tres muertes y una tránsfuga para asaltar la Alcaldía de Lugo en su carrera personal dentro de la política", ha señalado el actual alcalde de Lugo, Miguel Fernández, en el cargo tras la muerte de la antigua regidora.

Tres muertes

La situación se remonta a las elecciones de mayo de 2023, en las que el PP (12) se queda a un concejal de la absoluta y el PSOE (8) y el BNG (5) unen fuerzas. La socialista Lara Méndez se convierte en alcaldesa, pero abandona el cargo medio año después para incorporarse como número dos de José Ramón Gómez Besteiro, secretario general del PSdeG, en el Parlamento gallego. Paula Alvarellos fue la encargada de sustituirla al frente del Consistorio lucense.

Desgraciadamente, Alvarellos falleció de una muerte súbita en 2025, durante la celebración de un acto institucional, y su puesto lo ocupa el actual alcalde. La marcha de la primera alcaldesa y el fallecimiento de la segunda propicia que corran dos plazas en la lista del PSOE, pero la tránsfuga todavía no accede. Es en septiembre de 2025, con el fallecimiento del edil Pablo Permuy, que Reigosa, número 11 de la lista electoral, accede a su sillón y obtiene la concejalía de Zona Rural.

Tan solo dos meses después, la tránsfuga renuncia su área. En enero de este año, abandona la militancia socialista y, en marzo, pasa a ser concejala no adscrita. La alianza del PSOE y BNG se queda con 12 escaños, los mismos que el PP. En abril, los conservadores formalizan los primeros contactos con Reigosa, quien empieza a considerar la moción de censura como “necesaria” y una “gran oportunidad para la ciudad”. Este mismo mes, el día 7, fallece una tercera edil socialista, Olga López Rocamonde.

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