Increpar, insultar o incluso zarandear a un político es "normal" cuando "se lo tienen merecido" siempre y cuando no sea del PP. Los escraches, que comenzaron en 2011, último año de Gobierno de Zapatero, eran culpa de los socialistas, pero cuando continuaron con el Gobierno del PP eran actos intolerables y delitos. El escrache ante la casa de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, fue denunciado por ella ante el juzgado y políticos, periodistas y opinadores se volcaron en denunciar la agresión. Pero cuando los escraches son a políticos del PSOE o de CIU, ni hay denuncia ni imputación ni tertulianos rasgándose las vestiduras. Si un grupo de ciudadanos zarandean el coche del ministro Montoro, hay diligencias policiales, denuncias e imputados, pero si los perseguidores, abucheadores y atacantes son cargos públicos del PP y el coche es el de la presidenta de la Junta de Andalucía, la protesta es lógica.

Nueve imputados por increpar a Montoro y Camacho
El juzgado número 7 de Vilanova i la Geltrú ha imputado a nueve personas acusados de lanzar objetos y zarandear el coche del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien iba acompañado por la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho. Los hechos se produjeron el pasado 21 de mayo al término de un mitin en la campaña a las europeas. A pesar de que ambos políticos abandonaron el recinto por la puerta de atrás, un grupo de manifestantes les increparon y persiguieron el coche del ministro. El juzgado les ha citado a declarar el próximo 15 de octubre, después de que el Partido Popular presentó una denuncia por los delitos de atentado contra cargo público, coacciones y daños por ataque a vehículo oficial.



Dirigentes del PP persiguieron y golpearon el coche de Susana Díaz
El 26 de octubre de 2013, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, visitó Málaga para participar en varios actos institucionales. Alcaldes y concejales del PP, capitaneados por el vicesecretario general del PP de Málaga y vicepresidente cuarto de la Diputación, Francisco Oblaré, protagonizaron un escrache en el Hotel NH de la capital malagueña, donde incluso una concejal del PP persiguió a la presidenta hasta su habitación. Cuando el coche de Susana Díaz abandona el hotel, le cortaron el paso, lo golpearon y zarandearon y la persecución continuó después hasta  el Museo Picasso de Málaga, cuyos actos conmemorativos del décimo aniversario quedaron empañados por el escrache de los populares. Ni la policía identificó a los agresores ni la Fiscalía actuó. La presidenta de la Junta no presentó denuncia alguna por atentado contra cargo público.



El PP justificó lo sucedido
Tuvieron que pasar varios días, y ante la polémica surgida, para que el PP de Málaga se disculpara, pero ni una condena del PP a nivel nacional que por aquel entonces denunciaba a través de sus plataformas mediáticas los escarches que el PP sufría como si fueron atentados terroristas. Es más, el PP de Málaga justificó durante días  lo ocurrido, afirmando que solo buscaban que la presidenta les recibiera. Sólo cuando el PSOE a nivel nacional exigió disculpas, se forzó al PP de Málaga a sacar un comunicado

¡El líder del PP fue el que denunció!
No acaba ahí la cosa, Francisco Oblaré, que fue frenado por los escoltas de Susana Díaz pero nunca agredido, como demuestran las imágenes, en vez de pedir disculpas tras el bochornoso incidente se trasladó a un hospital para que le hicieran un reconocimiento médico ante las 'posibles agresiones'. Le hicieron unas placas por un dolor en un antebrazo y en las costillas del lado derecho. Tras el reconocimiento, el vicesecretario del PP de Málaga declaró a los periodistas: "Me han recetado unos calmantes". Debió de parecerle un diagnóstico muy grave, porque acto seguido fue al juzgado de guardia  y presentó una denuncia acompañada por el parte de lesiones.