Viernes 20 de marzo. Es la fecha límite que se maneja en el calendario para la presentación de los presupuestos en Cataluña, y las conversaciones para su desbloqueo están en cauces irregulares. Las exigencias de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) al president, Salvador Illa, dejan las negociaciones en un punto muerto que, de no solventarse, podría llevar al adelanto electoral, a pesar de que Illa ha señalado en La Vanguardia que es lo último en lo que está pensando.

El IRPF es el punto clave sobre el que presionan los republicanos. Junqueras insiste en que la reclamación de su partido para que Cataluña recaude este impuesto es clave antes de negociar los Presupuestos de la Generalitat con el Govern, y hacía incluso un juego de palabras con el asunto: "Si las prisiones no nos han rendido no nos rendirá ninguna presión". "No la queremos porque sí, la queremos porque es importante", afirmaba sobre la recaudación del tributo sobre la renta de las personas físicas, y remarcaba que su formación quiere que se aprueben cuentas en todas partes, pero que no están dispuestos a ceder en sus condiciones. Los independentistas sostienen, además, que no hay nada nuevo en sus reclamaciones y llaman al conjunto de la sociedad y al resto de partidos políticos a que acompañen a ERC: "No hacemos nada que no sea por el bien de todos y creemos que es legítimo que les pidamos ayuda a todos".

"Porque tenemos derecho, porque tenemos la razón y tenemos la fuerza democrática si así lo quiere la gente de este país", señalaba el líder de ERC, hilando con el argumento de que todo que defiende su formación es bueno para el conjunto de la ciudadanía y no hay ninguna razón para que, lamenta, se deje sola a ERC.

También se refería Junqueras al contexto actual realizando una comparativa con el pasado, y alegaba que no es cierto que ahora existan mayores dificultades. "Casi cualquier tiempo pasado fue más dificil que el actual", sentenciaba, alegando al tiempo que la diversidad de la sociedad actual no supone ningún cambio puesto que, subraya, la sociedad catalana ya era diversa anteriormente.

El cisma, a ojos de Illa y Montero: "Las posiciones están completamente encontradas"

Al otro lado de la barrera, desde el lado socialista, Salvador Illa no pierde el optimismo e insiste en negociar y trabajar hasta el último minuto para alcanzar un acuerdo, a pesar de que las diferencias están claras y los puntos de ruptura son conocidos. No obstante, el president se reservaba el derecho de recordarles a los republicanos que fue él quien dio estabilidad a la región en el pasado al aprobar el proyecto presupuestario del Govern de Pere Aragonès.

El nudo sigue ahí, y  el choque es tan palpable que ninguno de los protagonistas rehúye la realidad. De hecho, la ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, corroboraba este sábado desde Algeciras que "las posiciones están completamente encontradas", pero al igual que Illa, sin cerrar la puerta del entendimiento. Los republicanos insisten en que no se dan las condiciones necesarias para dar el 'ok' a las cuentas de Salvador Illa, que pasan por cristalizar la financiación singular y ceder la recaudación total del IRPF a Cataluña.

Sin la tributación del IRPF, no hay acuerdo entre socialistas y republicanos, que tienen una marcada línea roja en esta cuestión y no pretenden ceder en lo que es ya una de sus reivindicaciones históricas. El tiempo apremia, quedan tan solo unos días, y a tenor del panorama, no es descabellado pensar en la posibilidad del adelanto electoral para desbloquear la situación parlamentaria y de cuentas, pero esa es, en sus propias palabras, la última de las opciones que contempla el president de la Generalitat. Illa descartaba por completo el adelanto, sosteniendo que no es la idea más idónea ante una situación de incertidumbre como la que arraiga en el escenario nacional e internacional. "No es lo que quiero ni es lo que tengo en la cabeza", argumentaba, al tiempo que prometía trabajar "hasta el último minuto" para lograr un acuerdo con Junqueras y los suyos.

Para sortear los puntos de choque que separan a ambas formaciones, Illa,ya recuperado y reincorporado a la actividad tras una reciente baja por problemas físicos, enfatiza que piensa cumplir con todos los pactos de investidura suscritos con ERC: "Yo cumplo todos mis compromisos". En consecuencia, remarca que la labor del Govern se orienta a esa dirección, es decir, en cumplir con la hoja de ruta que se estableció cuando alcanzó la presidencia, aunque matiza que tales objetivos precisan de un calendario, y que, de hecho, algunas de las iniciativas necesitan de los Presupuestos para materializarse. El president entiende la necesidad del traspaso con el que martillea ERC, pero aboga por "ir paso a paso" para acometer las reformas con totales garantías y sin la urgencia a la que aluden los republicanos. Por ello, urge a no subordinar la aprobación de las cuentas públicas a otras cuestiones.

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