El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha anunciado este miércoles en la sesión de control del Parlament que convocará “con carácter inmediato” una cumbre con el conjunto de los grupos parlamentarios para abordar los efectos de la guerra en Oriente Medio en el territorio catalán y encontrar “planteamientos que sean los más unitarios posibles para hacer frente a las consecuencias que pueda tener este conflicto”. “Todas las ideas serán bienvenidas. Creo que la mejor respuesta que puede dar Cataluña a esta situación es la de la unidad y estoy dispuesto desde el Govern a escuchar a todo el mundo”, ha declarado. 

De esta manera, el jefe del Ejecutivo catalán ha aceptado la petición de Junts en la sesión de control de convocar una reunión “para acordar medidas urgentes” al respecto. Además, Illa ha detallado que la cumbre se celebrará lo antes posible, a poder ser en los próximos días. “Daré instrucciones al acabar esta sesión de control de que contacte con los presidentes de los grupos parlamentarios para buscar la fecha más próxima posible, si puede ser esta misma semana, para que nos podamos ver”, ha explicado. 

Así lo ha dado a conocer en respuesta a la portavoz del grupo parlamentario Junts, Mònica Sales, quien ha asegurado que Cataluña será la comunidad autónoma que más sufrirá las consecuencias del conflicto en Oriente Medio “por su peso económico”. En su interpelación a Illa, Sales ha señalado que “la desgraciada guerra de Irán” tendrá consecuencias imprevisibles, pero con efectos que ya se empiezan a notar, como la subida del precio del petróleo, la tensión del mercado energético, el incremento de la incerteza económica y el aumento de la inflación.

Illa aboga por “caminos de solución que no pasen por la ley del más fuerte, sino por la aplicación de la fuerza de la ley”

Durante su turno de respuesta en la sesión de control, Illa también ha querido volver a expresar su “no” al conflicto iniciado por los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán debido a su desprecio al derecho internacional y a los efectos que han tenido otras escaladas bélicas similares en el pasado. “El Govern de Cataluña dice no a esta guerra porque no respeta la legalidad internacional, porque es lo que se llama una guerra de la acción y porque repasando los antecedentes de anteriores intervenciones de este tipo hemos visto que las consecuencias son negativas”, ha indicado.

Asimismo, el jefe del Ejecutivo catalán ha abogado por una desescalada del conflicto que ya se encuentra en su duodécima jornada y por una búsqueda de “caminos de solución que no pasen por la ley del más fuerte, sino por la aplicación de la fuerza de la ley”. “Esperemos que haya una detención de esta guerra, una desescalada, que se vuelva a la negociación, a la diplomacia, a la discusión”, ha apuntado. 

El Govern ha creado un grupo de trabajo para seguir los efectos de la guerra

De la misma manera, durante su intervención, el presidente de la Generalitat ha afirmado que el Govern se encuentra “en disposición de dar respuesta a los efectos negativos” de la guerra en Irán y, en este sentido, ha remarcado la creación de un grupo de trabajo permanente para llevar a cabo un seguimiento del conflicto en Oriente Medio y “estudiar posibles medidas de respuesta”. Dicho órgano colegiado interdepartamental fue aprobado este mismo martes por el Consell Executiu tras ser anunciado por el propio Illa en la reunión extraordinaria del Consejo del Diálogo Social de Cataluña celebrada el pasado sábado. 

Este grupo de trabajo, encabezado por Illa, estará adscrito al Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat, aunque trabajará en coordinación con otras cinco consellerias también relacionadas con sectores que pueden verse especialmente afectados por el conflicto en Oriente Medio. Estas son la de Presidencia; la de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica;  la de Empresa y Trabajo; la de Unión Europea y Acción Exterior; y la de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación.

Entre las principales funciones del grupo de trabajo se encuentran el análisis de las medidas que se tomen para mejorar la capacidad de respuesta institucional a las consecuencias de la guerra o la elaboración de escenarios hipotéticos con el objetivo de anticiparse a los efectos reales del conflicto. Con los resultados de los diferentes diagnósticos sobre la mesa, el órgano propondrá líneas de actuación específicas e impulsará iniciativas para adaptar las políticas públicas ante un contexto de cambios prolongados.

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