“La originalidad consiste en volver al origen”, dijo el arquitecto catalán Antoni Gaudí. Una cita que parece que ahora podría estar en el pensamiento de ciertos sectores de Junts, los cuales, según ha trascendido en los últimos días, estarían ideando un plan con el fin de devolver la formación a lo que en su día fue Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), su antecesora. Este proyecto supuestamente pasaría por una reagrupación de todas las fuerzas herederas del partido fundado por Jordi Pujol en 1974 con el fin de plantar cara a la que las encuestas vaticinan como una de las mayores amenazas de los posconvergentes, Aliança Catalana. Y la intención sería que no estuviera liderado por Carles Puigdemont, sino por el expresidente de la Generalitat Artur Mas, como forma de remarcar su regreso al centroderecha.

Así se lo habrían confirmado fuentes del partido al diario El Confidencial, las cuales revelan la existencia de una idea que en algunos aspectos ya habría sido planteada con anterioridad y, ni más ni menos, que por el propio Mas. El que fuera presidente de Convergència ha defendido en los últimos meses que Junts debería realizar “una operación de reagrupamiento de todo aquello y todas las sensibilidades y personas que formaban parte del proyecto convergente”, como señaló en marzo en una entrevista en Catalunya Ràdio. En esta iniciativa encajarían formaciones como Convergents, con la cual Junts firmó un acuerdo la semana pasada para ir unidos en las listas para las elecciones municipales de mayo de 2027 en 58 municipios. 

En cuanto a una hipotética incorporación de Mas a Junts, partido del cual el exdirigente de Covergència nunca ha formado parte, es difícil de imaginar sin el beneplácito de Puigdemont, aunque pueda haber quien esté ya maquinando su llegada. No como candidato electoral, sino para ocupar la presidencia del partido. 

Mas rechaza volver a la política "en estos momentos"

Lo que se sabe hasta el momento es que dentro de Junts ya se había pensado en la vuelta de Mas, puesto que el pasado marzo el expresidente dio a conocer que el secretario general de Junts, Jordi Turull, le había ofrecido pocos meses antes ser candidato a la alcaldía de Barcelona, una oferta que habría declinado. Por su parte, Turull negó haberle realizado una oferta formal y aseguró que se trataba de una “diferencia de interpretaciones”. “Le dije: escucha, no para de venir gente de tu entorno que dice que estarías dispuesto a ser candidato. ¿Es verdad o no? Porque, si dices que sí, es un elemento a tener en cuenta”, contó en una entrevista en RTVE. 

Además, Mas ha asegurado este mismo martes que no está por la labor de regresar “a la política activa de primera línea” después de haberla dejado atrás hace diez años, al menos no ahora. Así lo ha afirmado en una entrevista en el programa Els Matins de TV3, en la que ha dicho que “en estos momentos” no tiene pensado volver. 

La negativa de Mas a volver a la primera línea política catalana no supone alejarse del ojo público, puesto que en los últimos meses ha concedido varias entrevistas en varios medios de comunicación. De hecho, esta misma semana el expresidente de la Generalitat ha participado en dos. Pero no solo se estaría dejando ver por televisiones y radios. Según el digital Vozpópuli, Mas habría reforzado su presencia dentro de los círculos de la burguesía catalana y la sociedad civil.

Los movimientos de reagrupación dentro de Junts

Sobre la posibilidad de que Junts retome el proyecto convergente y lo haga con Artur Mas como líder, ElPlural.cat ha hablado con el profesor de comunicación política de la Universidad Pompeu Fabra-Barcelona School of Management (UPF-BSM), Toni Aira. El experto explica que dentro de la formación de Puigdemont “existen movimientos, desde hace tiempo, con la idea de reagrupación y reencuentro con lo que habían sido en esencia”, pero no cree que estos impliquen poner a Mas al frente, puesto que esto sería contradictorio con el propio origen del partido. 

Sin embargo, Aira apunta que sí que habría un cambio dentro de Junts respecto a su génesis en 2020 y la del PDeCAT en 2016, cuando se optó por dejar atrás la marca Convergència debido a los diversos escándalos de corrupción vinculados a esta, véase el caso Palau de la Música o el caso Pujol. El profesor de comunicación política recuerda que en ese momento, en pleno procés, se decide “romper amarras” y hacer un “borrón y cuenta nueva” con la formación creada por Pujol, a pesar de que muchos de sus miembros procediesen de esta. Un desmarque que Junts habría continuado, con algunos de sus dirigentes desligándose de la fuerza que logró dirigir Cataluña durante casi tres décadas y remarcando que este se trataba de un nuevo partido.

Los factores que influencian el reencuentro con Convergència

Entre las diferencias entre Junts y Convergència hay una que destaca especialmente el autor de Mitólogos: El arte de seducir a las masas (editorial Debate): la hegemonía del independentismo dentro de su discurso. En este sentido, Aira subraya que si bien dentro de CDC “había mucha gente con esa sensibilidad nacionalista, sin duda”, en el partido posconvergente se había convertido en el centro de todo. “La construcción de la nación, las instituciones catalanas… Junts lo hace girar todo en torno a la independencia”, indica el politólogo, que detalla que eso ha supuesto que en la formación de Puigdemont se cuente con una mayor variedad de perfiles unidos por la misma cuestión. “Gente más conservadora, más liberal, más democristiana, pero alrededor del factor independencia. Esto Pujol nunca lo había hecho y creo que eso también llevó a algunos a querer marcar distancia”, declara.

Ahora, en cambio, la situación es diferente, como señala Aira. El profesor de la UPF-BSM cuenta que la “especie de limbo” en el que se encuentra Puigdemont en Bruselas desde su marcha en octubre de 2017, dejando a Junts sin su gran figura presente físicamente en el territorio, y el colapso del procés, que ha provocado el distanciamiento con ERC y ha apartado la independencia del centro del propio sector independentista, “han ido llevando a un cierto reencuentro con lo que había sido Convergència”

Aparte del “cambio de agenda con la independencia” y la ausencia de Puigdemont, Aira también menciona otro factor clave en este mayor acercamiento entre Junts y la antigua Convergència: el cambio de perspectiva sobre Jordi Pujol. Para el experto en comunicación política, “una parte importante de la sociedad se ha ido reconciliando con la figura de Pujol” a raíz de que haya pasado el tiempo y se hayan desvelado informaciones como la influencia de las cloacas del Estado en la articulación de la causa contra el expresidente de la Generalitat y, por ende, también lo han hecho con el espacio político que represantaba.

Una reorientación de lo que fueron

Según Aira, el reencuentro con Convergència no supondría un resurgimiento, sino más bien una reorientación, remarcando que el antiguo partido cuenta con aspectos positivos para Junts, pero también con negativos como los casos de corrupción que lo envuelven, mientras que la formación de Puigdemont “no ha tenido ningún caso de corrupción importante”. Un dato que, en su opinión, los posconvergentes deben poner en valor apostando por “mirar hacia adelante para generar nuevos liderazgos y una perspectiva de futuro”

Pero, para el profesor, la estrategia tampoco debe pasar por marcar distancia con lo que fue Convergència, como durante un tiempo se hizo desde Junts, algo a lo que no le vería sentido teniendo en cuenta la relevancia del elector que el partido de Puigdemont arrastra proveniente de la formación de Pujol. “Después de los mil y un bandazos que han ido dando en los últimos años, siguen manteniendo una base electoral que es envidiable a todos los niveles. Por lo tanto, no podía renunciar a eso”, afirma. 

El futuro de Junts

Desde el punto de vista de Aira, lo que debería hacer Junts es reconectar con las raíces de las que en algún momento llegaron a marcar distancia, pero sin renunciar al hecho de que cuentan con un proyecto nuevo y sin convertirse en una nueva Convergència, sino en herederos de este espacio. Un paso que asegura que ya se ha dado a nivel municipal, señalando que en el ámbito local ahora “no hay tanta dispersión de marcas” surgidas de CDC. 

Por otro lado, el politólogo también sitúa como un elemento clave para el futuro de Junts saber abordar los temas que preocupan a los ciudadanos. En esta línea, apunta que en los últimos tiempos los posconvergentes se han ido “desacomplejando respecto a las capas a las que podrían representar”, defendiendo postulados en materias como la inmigración, la vivienda o los impuestos en los que antes evitaba ahondar. “La cuestión es más poner el termómetro en la sociedad y las necesidades de este momento, a las que tú puedas ofrecer algo, con tu mirada propia, con tu prisma político, y no intentar recoser algo que tuvo sentido en otro momento”, sostiene.

Asimismo, Aira cree que, para poder evitar que Aliança Catalana pueda comerles una gran parte del espacio político clásico, Junts debe encontrar “la esencia de lo que había sido”, pero adaptándose a las nuevas circunstancias y no imitando a otros partidos. Desde el punto de vista del profesor de comunicación política, en esta ecuación cabría Artur Mas, aunque no al frente de la formación. “Mas puede sumar, pero liderando supondría dar una especie de giro hacia atrás”, defiende.

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