Cataluña vive este viernes una nueva Diada, una especialmente simbólica debido a que coincide con el 50 aniversario de la primera que se celebró tras el franquismo, la cual tuvo lugar en Sant Boi de Llobregat (Barcelona). Como cada 11 de septiembre, el conjunto de catalanes celebra su día nacional, aunque esta fecha es especialmente clave para los independentistas. Fue en la Diada de 2012 cuando el independentismo celebró su primera gran manifestación, convocada por Assemblea Nacional Catalana (ANC), la cual consiguió reunir a más de un millón de personas y fue un punto de inflexión para el movimiento. En los últimos años, sin embargo, la situación ha sido muy diferente, habiendo disminuido la participación de dicha concentración a mínimos. A la desmovilización mostrada en las ediciones anteriores, se suma ahora la división existente en el independentismo con motivo de la irrupción de Aliança Catalana. Un factor que marcará una jornada que también tendrá la mirada puesta en el posible retorno de Carles Puigdemont tras el aval de la justicia europea a la ley de amnistía.
Si la jornada ha conseguido ser un éxito para independentismo o en cambio ha vuelto a revelar la pérdida de alcance del movimiento podrá evaluarse una vez se conozcan los datos de participación de la manifestación convocada a las 17:14 horas (una simbólica referencia al año 1714) por cinco organizaciones entre las cuales se encuentran ANC y Òmnium Cultural, aunque también dependerá de si consiguen trasladar una imagen de unidad o, por el contrario, la concentración sirve como una prueba más de la división existente. La asistencia de Aliança Catalana, partido de extrema derecha que ya hay encuestas que sitúan como segunda fuerza política en Cataluña por delante del resto de formaciones independentistas, parece dificultar que ocurra lo primero.
El enfrentamiento en el acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres, un claro ejemplo de la brecha
Que la Diada de 2026 está marcada por las diferencias entre los propios partidos independentistas ante el auge de la extrema derecha dentro del movimiento es algo que ya han constatado las propias formaciones a lo largo de la semana. Ejemplo de ello ha sido el enfrentamiento que se ha producido este jueves en vísperas de la Diada por el acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres de Barcelona, donde se encuentran enterrados muchos de los caídos luchando contra los borbónicos durante la Guerra de Sucesión de 1714.
El acto de Aliança Catalana había sido convocado a las 17.00 horas y, como respuesta, varias organizaciones de izquierdas independentistas -entre ellas, Arran, una asociación juvenil vinculada a la CUP- habían convocado una concentración en contra de la formación de extrema derecha en el mismo lugar. Los asistentes a ambos actos han estado separados por un cordón policial de los Mossos d'Esquadra que ha evitado que la tensión llegara a mayores, pero no ha podido impedir que los seguidores de Aliança y los manifestantes antifascistas se dirigieran insultos y proclemas que reflejaban la gran brecha que existe en el independentismo.
Durante el acto, la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, que ha acudido escoltada por agentes de los Mosssos, ha pronunciado un discurso cargado de nacionalismo entre pitidos y cánticos de los antifascistas. En su intervención, ha reivindicado los valores que los catalanes "defendieron con la muerte" en el pasado y ha abogado por una "Cataluña catalana". Asimismo, ha acusado a los líderes del procés de haber favorecido la "desnacionalización" por parte de España con su inacción, connivencia y traición.
La CUP asegura que “Aliança Catalana ha venido a hacer imposible la independencia”
Desde la CUP ya se arrancó la semana de la Diada remarcando su rotundo rechazo a Aliança Catalana y a compartir espacio con la extrema derecha por muy catalana que sea. La portavoz de la formación, Su Moreno, aseguró el lunes que en el proyecto independentista “el odio no tiene cabida” y señaló que responder a la amenaza de la ultraderecha “también es una obligación del independentismo”. “Esta Diada va de reivindicar una realidad histórica que nunca nadie nos hará cambiar, que el independentismo es antifascista y así lo demostraremos los próximos días”, declaró.
Además, Moreno quiso subrayar el riesgo que considera que supone el partido liderado por Sílvia Orriols para el independentismo catalán, afirmando que “España ha encontrado en la ultraderecha catalana su mejor aliada” y que “Aliança Catalana ha venido a hacer imposible la independencia” de Cataluña. “Por eso, cuenta con el apoyo de las grandes élites económicas que en 2017 trabajaron intensamente para hacer descarrilar el procés. Cada voto a Aliança Catalana es un voto contra la independencia”, sostuvo la portavoz de la CUP, que advirtió que la catalanidad que “históricamente” habían “defendido y celebrado” actualmente “está en disputa”.
Esquerra excluye a Aliança de lo que llama "independentismo democrático"
La gran separación de ideas que vive el independentismo a causa de Aliança Catalana no solo es expresada por la CUP. Esquerra Republicana también ha negado la legitimidad de la formación de índole xenófoba dentro del movimiento independentista, refiriéndose a un “independentismo democrático” en el que excluyen a los de Orriols.
Por lo tanto, los republicanos dejan clara su distancia respecto a Aliança Catalana y su modelo excluyente, aunque también hacen énfasis en que para ellos el Estado español y el españolismo son el principal obstáculo para “la libertad” de Cataluña. Así lo apuntó el lunes la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, que hizo un llamamiento a que los independentistas trabajen “para ser más y no menos”. “En un momento en el que algunos quieren el independentismo dividido y excluyente, Esquerra Republicana continuará haciendo crecer al independentismo porque no puede conformarse con ser defensivo y una minoría en el país, porque de serlo, aunque sea una minoría muy pura, solo nos puede llevar a la derrota”, manifestó.
Junts se desmarca de ERC y la CUP
Por su parte, Junts se ha diferenciado de ERC y la CUP, adoptando una postura distinta respecto a la presencia de Aliança Catalana. Los posconvergentes, que son los más amenazados por Orriols en términos electorales, han defendido que tanto la extrema derecha como la extrema izquierda y todo el espectro político que se encuentra en medio representan al independentismo, argumentando que el movimiento independentista es amplio. Igualmente, el portavoz de Junts en el Parlament, Salvador Vergés, aseguró este miércoles que este 11 de septiembre “será una Diada de todos los catalanes”.
La división entre el independentismo no solo se refleja en las relaciones del resto de partidos independentistas con Aliança Catalana, sino también en la que existe entre ellos actualmente. En este sentido, es especialmente destacable el enfriamiento de la relación entre Junts y ERC, las dos formaciones hegemónicas dentro del independentismo hasta ahora. Una separación que se hace visible en los enfrentamientos en el Congreso de los Diputados entre el portavoz de Esquerra en la Cámara baja, Gabriel Rufián, y la portavoz de Junts en Madrid, Míriam Nogueras, pero también en el ámbito catalán en las críticas de los posconvergentes a los republicanos por sus pactos con el Govern de Salvador Illa.
El regreso de Puigdemont cada vez más cerca
La Diada de este año también tiene la vista puesta en la aplicación de la amnistía a los líderes del procés a los que todavía no se les ha aplicado tras el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a la norma. Especialmente, en el caso del expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, y los otros seis nombres para los que el Tribunal Supremo se ha negado a hacer efectiva la ley debido a que considera que se enriquecieron personalmente con los fondos que malversaron en el procés, interpretación que los excluye de ella.
En estos momentos, los siete están a la espera de la resolución de los recursos de amparo que presentaron ante el Tribunal Constitucional, sobre los cuales este se pronunciará a partir del 22 de septiembre, cuando comience a abordar el del secretario general de Junts, Jordi Turull. Según anunció la semana pasada el presidente del tribunal de garantías, Cándido Conde-Pumpido, le seguirán las sentencias del resto de líderes que se enfrentaron a juicio y fueron condenados, entre quienes se encuentra el líder de ERC, Oriol Junqueras, mientras que las últimas en ser dictadas serán las de los que, al haber huido a otros países, no fueron juzgados.
Por lo tanto, la resolución del recurso de amparo de Puigdemont será de las últimas, aunque, según fuentes jurídicas, el Supremo tendría previsto aplicar la amnistía a Puigdemont antes de que el Constitucional se pronuncie sobre su recurso de amparo si la sentencia sobre Turull resulta favorable para el posconvergente. En tal caso, una vez se publique la sentencia en el BOE, lo que ocurriría previsiblemente a finales de octubre, el juez Pablo Llarena levantaría la orden de detención que pesa sobre el expresidente de la Generalitat. Sin embargo, según el entorno cercano del líder de Junts, Puigdemont se habría planteado volver antes, haciendo coincidir su retorno con una fecha señalada para el independentismo, entre las cuales se han rumoreado el 1 de octubre por el aniversario del referéndum de 2017, el 27 de octubre por la conmemoración de la declaración unilateral de independencia (DUI) e incluso este mismo 11 de septiembre con motivo de la Diada.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.