La Diputación de Barcelona ha reforzado este verano las inspecciones en establecimientos alimentarios de temporada, como chiringuitos de playa y bares de piscinas, coincidiendo con una época en la que las altas temperaturas incrementan el riesgo de intoxicaciones alimentarias y de proliferación de plagas.

El Servicio de Salud Pública de la Diputación de Barcelona realizó durante el pasado año 1.878 inspecciones en 111 municipios y, en los siete primeros meses de 2026, ya ha superado el millar de visitas en una ochentena de localidades. Este servicio permite que los municipios de menos de 10.000 habitantes que no cuentan con personal técnico especializado puedan garantizar una competencia obligatoria como es la seguridad alimentaria.

Los controles estivales ponen el foco en algunos de los aspectos más sensibles durante los meses de calor: el mantenimiento de la cadena de frío, los procesos de descongelación y enfriamiento de los alimentos y las medidas de prevención frente a plagas. El objetivo es evitar la proliferación de microorganismos patógenos y toxinas, así como la presencia de insectos como moscas o cucarachas, que pueden comprometer la salubridad de los alimentos.

Inspecciones programadas en función del riesgo

Las inspecciones se programan en función del riesgo sanitario de cada establecimiento, teniendo en cuenta factores como la actividad que desarrolla, el volumen de producción, el grado de manipulación de los alimentos o el resultado de controles anteriores. También se da prioridad a los locales que han cambiado de titularidad o actividad y a aquellos relacionados con denuncias o posibles brotes de toxiinfección alimentaria.

En cada visita se revisan las instalaciones, las condiciones de higiene, la trazabilidad de los productos, el funcionamiento de los sistemas de refrigeración, el estado de los aceites de fritura y las prácticas de manipulación de los alimentos. Si se detectan deficiencias, se establecen medidas correctoras y, cuando los incumplimientos son graves, se propone al ayuntamiento la adopción de actuaciones como el decomiso de alimentos o el inicio de un expediente sancionador.

25 inspecciones en chiringuitos hasta finales de julio y otras 20 en bares de piscina

Hasta finales de julio, el personal técnico había realizado 25 inspecciones en chiringuitos de playa, tres más que en el mismo periodo del año pasado, y otras 20 en bares de piscinas de verano, lo que supone seis actuaciones más que en 2025. A estos controles se añaden las inspecciones periódicas en carnicerías, pescaderías, establecimientos de comida preparada, restaurantes y puestos de alimentación de mercados y ferias al aire libre.

Garantizar la cadena de frío continúa siendo una de las principales prioridades. Durante las visitas, los inspectores comprueban que los alimentos se conservan a temperaturas adecuadas desde su almacenamiento hasta su exposición y transporte, además de revisar los protocolos de descongelación y enfriamiento, los registros de temperatura y el estado de los equipos de refrigeración.

Un equipo multidisciplinar 

El servicio cuenta con un equipo multidisciplinar formado por especialistas en veterinaria, tecnología de los alimentos, nutrición comunitaria y dietética y farmacia. Cada municipio dispone de un profesional de referencia encargado de planificar las inspecciones según el nivel de riesgo sanitario, ofrecer formación a las personas manipuladoras de alimentos y asesorar al personal técnico municipal.

Actualmente, este equipo, conocido como servicio de vigilancia y control de establecimientos alimentarios, presta apoyo a 138 municipios de menos de 10.000 habitantes que carecen de personal especializado en seguridad alimentaria. Además, cuando es necesario, los técnicos de la Diputación colaboran con municipios de mayor tamaño para reforzar la formación y el asesoramiento de los equipos municipales.

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