A diferencia de Extremadura o Aragón, amparándose en los porcentajes de votos extraídos de las urnas, desde Vox han avanzado este lunes que ejercerán mayor presión en los pactos con el Partido Popular y, por ende, mayor presencia en el futuro Ejecutivo de Castilla y León. Así lo ha avanzado el portavoz nacional, José Antonio Fúster, en rueda de prensa este lunes, ahondando en que la formación de Santiago Abascal "puede apretar un poco más” a Génova en las negociaciones desde esta comunidad autónoma.
En las elecciones del pasado 15 de marzo en Castilla y León, Vox obtuvo un 18,9% de los votos en las urnas, frente a los 17,9% obtenidos en Aragón, aunque, en ambas autonomías, contarán con 14 escaños en sus respectivas Cortes. En Extremadura, con el Gobierno de María Guardiola ya conformado, Vox obtuvo 11 parlamentarios que se tradujo en una vicepresidencia con consejería y un departamento más. Mientras, en Aragón, de la mano del popular Jorge Azcón, han logrado una vicepresidencia y tres consejerías.
Cabe recordar que los de Abascal y los de Alberto Núñez Feijóo ya gobernaron en coalición en estas tres comunidades autónomas tras las elecciones de 2023, aunque, tan sólo un año después, la ultraderecha rompió todos sus lazos territoriales con los populares ante las acuciantes discrepancias que se generaron, especialmente, en torno a la acogida de menores migrantes no acompañados en base a la normativa estatal y las competencias de los distintos gobiernos territoriales.
“En Castilla y León tenemos más fuerza, y se incrementó en Aragón (respecto a Extremadura); en cada acuerdo se puede apretar un poco más”, ha ahondado Fúster este lunes al respecto. No obstante, ha matizado que las conversaciones para pactar en esta comunidad autónoma están dándose “más despacio” de lo que Vox le gustaría, teniendo en cuenta que en Extremadura y Aragón ya se han consolidado y que todos los esfuerzos están ahora situados en los próximos comicios de Andalucía, el próximo 17 de mayo.
Mañueco avanzó que las negociaciones no se darían desde Génova
Igualmente, marcando distancias con la metódica que se ha llevado a cabo tanto en Extremadura como en Aragón, después de la cita en las urnas, el barón popular castellanoyleonés, Alfonso Fernández Mañueco, avanzó que los pactos con la ultraderecha se decidirán en la región, descartando así una intermediación directa desde la sede de Génova, es decir, de la mano de los puestos más cercanos a Alberto Núñez Feijóo.
En lo que concierne a la presencia de Vox en el pacto, puede estar prácticamente asegurado que se aplicará la misma metódica, incluyéndose así puntos en los que destacaría el fuerte papel de Vox, como viene siendo la implementación de la “prioridad nacional” en materia de inmigración o la prohibición del burka o niqab en espacios públicos, entre otras claves.
Desde el punto de vista de la oposición, encabezada por el socialista Carlos Martínez, ha lamentado este lunes los “tiempos perezosos” de Mañueco en arrancar la legislatura en Castilla y León, cuando las negociaciones se perciben estancadas y ha transcurrido más de un mes desde la cita en las urnas. “Estamos en esa pausa permanente, en esos ritmos de Mañueco perezosos, a veces desesperante, tiene un ritmo de trabajo muy diferente y lo estamos viendo”, ha lamentado.
Sobre esta cuestión, la pasada semana el barón popular avanzó que ambas formaciones se encuentran “trabajando para tener un gobierno estable”, y que lo están haciendo y lo harán “con intensidad, pero con tranquilidad”. Un acuerdo que sería una consecución del pactado allá por 2022, el cual se resquebrajó a mitad de legislatura por decisión de los ultraderechistas.