La Agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas de Palestina (UNRWA) recibió anoche en Toledo el Premio Abogados de Atocha que concedió CCOO Castilla-La Mancha, en un acto en el que se reivindicó la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en el actual contexto del conflicto en Gaza.

Según informó el sindicato en nota de prensa, el galardón reconoció a la UNRWA por “encarnar la defensa de las personas más vulnerables” y por garantizar derechos básicos como la ayuda humanitaria, la salud y la educación. La organización recordó que su personal e instalaciones fueron objetivo de ataques y que cerca de 400 trabajadores murieron desde el inicio del conflicto.

La directora ejecutiva de la UNRWA en España, Raquel Martí, agradeció el reconocimiento en un momento que calificó de “crucial” y subrayó que “el futuro de Gaza está en juego”. Martí denunció la criminalización de las organizaciones internacionales y aseguró que, mientras en los medios se hablaba de alto el fuego, sobre el terreno continuaron los ataques.

En este sentido, afirmó que se produjeron más de 600 personas asesinadas y 1.500 heridas, además de miles de infraestructuras demolidas y la ayuda humanitaria bloqueada. “La violencia no solo se produce con las bombas, también con el silencio”, señaló, reclamando que no se perdiera el foco sobre las víctimas civiles, privadas de atención médica, alimentos y agua.

El secretario general de CCOO Castilla-La Mancha, Javier Ortega, vinculó el legado de los Abogados de Atocha con la labor actual de la UNRWA, al considerar que ambos representaron la defensa de la democracia y del derecho internacional frente al odio y la devastación. Ortega alertó además sobre el avance de la ultraderecha y defendió la necesidad de fortalecer los salarios, eliminar brechas de género y proteger los servicios públicos.

La clausura del acto corrió a cargo del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien reconoció sentirse “sobrecogido” por la situación descrita en Gaza y calificó el premio como “más que merecido”. El jefe del Ejecutivo autonómico lamentó que el alto el fuego se convirtiera en “una muerte lenta” y apeló a no callar y a mantener viva la memoria en la defensa constante de los derechos sociales.

Por su parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, definió la situación del pueblo palestino como “las venas más abiertas que ahora mismo hay en el mundo” y defendió que el reconocimiento a la UNRWA debía servir para reforzar políticas que garantizaran la igualdad real entre las personas. Sordo subrayó el valor de la memoria histórica, citando a la escritora Almudena Grandes, también galardonada en anteriores ediciones, y reivindicó el papel del sindicalismo sociopolítico “que sale de sus propias fronteras” ante los retrocesos en derechos que, aseguró, se produjeron a nivel global.