La dirección del PSOE en Castilla-La Mancha ha vuelto a marcar distancias con el rumbo del partido a nivel federal. Apenas veinticuatro horas después de que la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, acusara en una entrevista en El País a compañeros como Emiliano García-Page de "comprar el marco del PP", la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes regionales, Ana Isabel Abengózar, ha reclamado públicamente "reflexión y autocrítica" al partido y ha rechazado que se señale a quienes han logrado mayorías absolutas bajo las siglas socialistas.
El choque se ha producido en un contexto delicado para el PSOE tras los resultados electorales en Aragón, donde los socialistas han retrocedido de forma significativa. En ese escenario, Torró ha deslizado críticas hacia dirigentes territoriales que, a su juicio, han asumido marcos discursivos de la derecha. Una afirmación que en Castilla-La Mancha no ha pasado desapercibida.
Abengózar ha recordado que, tras los comicios aragoneses, ya pidió al PSOE nacional "reflexión y autocrítica" para frenar la pérdida de apoyo electoral. Y este lunes ha reiterado esa petición, subrayando que el problema no puede abordarse señalando a quienes sí han conseguido revalidar mayorías sólidas en sus territorios. "Mi partido creo que debe reflexionar y, en esa reflexión, no está acusar a quienes ganamos con mayoría absoluta en nuestros territorios bajo las siglas del Partido Socialista", ha afirmado.
La portavoz socialista castellanomanchega ha ido más allá y ha advertido de que el PSOE "ganando con mayoría absoluta en su territorio comienza a ser una excepción". Una frase que ha retratado el momento interno de la formación y que ha dejado entrever la preocupación existente en algunos barones autonómicos ante la deriva electoral del partido a nivel nacional.
En este sentido, Abengózar ha lamentado que, una semana después de las elecciones en Aragón, la autocrítica haya sido "ninguna". A su juicio, en lugar de abrir un debate profundo sobre las causas del retroceso, lo que se ha hecho ha sido "criticar a compañeros que ganan con mayoría absoluta en sus territorios". Una estrategia que, según ha sugerido, no contribuye a recomponer el proyecto socialista ni a recuperar la confianza de los votantes.
"No es bueno para el PSOE"
Además, la dirigente regional ha considerado que "no es bueno para el Partido Socialista" que las reflexiones internas se conviertan en un reparto de culpas, especialmente cuando se dirigen hacia personas fallecidas, en alusión al expresidente aragonés Javier Lambán. En este punto, ha calificado de "muy bochornoso" que un ministro del Gobierno de España intentara responsabilizar a alguien que ya no puede defenderse públicamente.
Las palabras de Abengózar han evidenciado una tensión creciente entre la dirección federal y algunos territorios donde el PSOE mantiene una posición sólida. En Castilla-La Mancha, García-Page ha revalidado mayoría absoluta y ha consolidado un liderazgo que se ha apoyado en un discurso propio en cuestiones como la financiación autonómica, el agua o la relación con el independentismo catalán. Ese perfil diferenciado ha sido interpretado por algunos sectores como una forma de distanciamiento, mientras que desde la comunidad autónoma se ha defendido como una estrategia eficaz para conectar con la mayoría social.
Abengózar ha cerrado su intervención insistiendo en la necesidad de "dejar de hacer estos espectáculos que probablemente también nos beneficien poco" y en la conveniencia de abrir un proceso de reflexión interna real. Un mensaje que, más allá del cruce concreto con Torró, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el rumbo estratégico del PSOE en 2026 y sobre la dificultad de compatibilizar un liderazgo nacional cuestionado con baronías territoriales que han resistido con éxito el avance de la derecha.