Castilla-La Mancha ha conseguido aumentar la inversión extranjera en un contexto nacional marcado por el descenso del capital internacional. Un dato que contrasta con el discurso que mantiene el Partido Popular de Paco Nuñez en la región, desde donde aseguran que la comunidad “se encuentra entre las que menos inversión extranjera atraen de España” y califican la gestión del presidente, Emiliano García-Page, como “un desastre para el empleo y el crecimiento económico”.
Sin embargo, el mapa de la inversión extranjera dibuja una realidad distinta. Los datos de 2025 reflejan que Castilla-La Mancha ha alcanzado los 666 millones de euros en inversión extranjera directa, la cifra más alta de su historia. Este volumen sitúa a la región como la sexta comunidad autónoma en captación de capital internacional y supone un crecimiento del 143%, incremento récord que rompe con la tendencia nacional.
Todo ello en un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y en el que la inversión extranjera en España ha caído más de un 20% en el último año. La evolución de Castilla-La Mancha, por tanto, destaca especialmente, ya que crece cuando otros territorios retroceden.
Pese a estos datos, los ‘populares’ insisten en mantener un discurso crítico. La diputada regional, Itziar Asenjo, ha reiterado que la región “sigue fuera del mapa inversor” y ha asegurado que “el modelo socialista genera desconfianza”.
No obstante, los hechos apuntan en otra dirección. Grandes compañías han apostado por Castilla-La Mancha en los últimos años, consolidando su posición en el ámbito industrial y logístico. Uno de los casos más recientes es el de Grupo Volkswagen, que ha impulsado proyectos estratégicos en la región como la instalación en Illescas de un centro logístico de SEAT y Cupra para dar servicio a todo el país.
A ello se suma que informes recientes de la empresa Randstad sitúan a Castilla-La Mancha como la tercera comunidad autónoma con mayor crecimiento del empleo en el sector logístico en 2025, consolidando su papel como centro logístico clave y reforzando la capacidad de la región para atraer inversiones y generar oportunidades laborales.
Cuando la realidad de los datos contradicen el relato
Los datos también respaldan este dinamismo en el tejido empresarial. La región ha registrado en el inicio de 2026 uno de los mejores arranques en creación de empresas, con un aumento del 8,6% interanual en enero y la constitución de 316 sociedades mercantiles, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística.
Este escenario refuerza la idea de que la región se está consolidando como un destino atractivo para la inversión. De hecho, según datos del Gobierno autonómico, cerca del 75% de las empresas que han invertido en Castilla-La Mancha están ampliando su actividad, un indicador claro de confianza empresarial.
Frente a este contexto, el discurso del Partido Popular pierde fuerza al contrastarlo con la evolución real de los indicadores económicos. Las afirmaciones de que “tras diez años de Page en el Gobierno hay menos empresas, más paro y menos oportunidades que nunca” chocan también con los datos de empleo.
Cuando García-Page asumió la presidencia, tras la legislatura del PP con María Dolores de Cospedal al frente, la tasa de paro se situaba en torno al 25%, con más de 200.000 personas desempleadas. Hoy, esa cifra se ha reducido hasta el 12%, evidenciando una disminución significativa del desempleo en la última década y mostrando la evolución positiva del mercado laboral en Castilla-La Mancha.
Unos datos que, en conjunto, dibujan un escenario muy distinto al relato pesimista del PP, y que refuerzan la idea de que Castilla-La Mancha no solo resiste en un escenario económico complejo, sino que avanza y gana peso en el mapa económico nacional. La reducción del desempleo, el crecimiento en inversión extranjera y la consolidación de sectores estratégicos son indicadores claros de que la región progresa pese a las dificultades y las críticas.