La Universidad de Castilla-La Mancha acogió este martes en el campus de Cuenca la séptima edición de las jornadas 'Comunicar en el Abismo', una iniciativa organizada por Rubén Ramos Antón y Vanesa Saiz que se desarrollará en dos sesiones, los días 8 y 15 de abril. El ciclo propone un espacio de reflexión en torno al papel del periodismo en contextos de crisis, conflicto y vulneración de derechos.
Bajo el título ‘Narrar el abismo. Periodismo de conflictos en tiempos de impunidad’, la primera jornada fue inaugurada por la decana de la Facultad de Comunicación, Belén Galletero Campos, quien destacó la necesidad de abordar estos escenarios desde el compromiso ético y la responsabilidad informativa. En esta línea, se puso de relieve la importancia de un periodismo que no solo informe, sino que también contribuya a comprender realidades complejas.
El encuentro contó con la participación de la periodista y escritora Patricia Simón, invitada de la jornada. Especializada en relaciones internacionales, derechos humanos y perspectiva de género, Simón ha centrado su trabajo en la cobertura de conflictos y crisis humanitarias. Su trayectoria ha sido reconocida con el Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales por su cobertura de Ucrania para La Marea, consolidándose como una de las voces más destacadas en este ámbito.
Además, durante la presentación, Rubén Ramos Antón recordó la presencia en ediciones anteriores de profesionales como Gervasio Sánchez o Noah Higón, subrayando la vocación de las jornadas de reunir a referentes comprometidos con la realidad social y los derechos humanos.
Durante su intervención, la periodista y escritora Patricia Simón reflexionó sobre el contexto actual, que definió como un “abismo” cotidiano tanto para la sociedad como para el ejercicio del periodismo. En consecuencia, reconoció que la sociedad actual vive “el periodo más conflictivo desde la Segunda Guerra Mundial”, con decenas de conflictos activos en el mundo, pero a pesar de eso es justo el momento histórico en el que se han conquistado más derechos, especialmente para mujeres y personas LGTBIQ+. En este sentido, recordó que estos avances han sido fruto de la lucha y la desobediencia, y advirtió del riesgo de olvidar la capacidad de transformación colectiva.
Simón puso el foco en el papel del periodismo como generador de sentido común en un contexto marcado por la sobreinformación y el consumo acelerado de contenidos, especialmente entre los más jóvenes, que acceden a la actualidad a través de formatos breves. Frente a ello, defendió la necesidad de recuperar el tiempo para comprender la complejidad de los hechos antes de narrarlos, “primero tenemos que entender y después decidir qué contar”.
De igual forma reivindicó la responsabilidad ética del oficio, insistiendo en que “con cada palabra que elegimos estamos humanizando o deshumanizando”. En esta línea, la periodista incidió en el impacto que tiene la representación mediática sobre las personas protagonistas de las historias, alertando que un enfoque victimista puede resultar perjudicial para la persona entrevistada. Por ello, defendió un periodismo que dé voz a quienes viven los conflictos, que aporte contexto y que contribuya a generar referentes basados en los derechos humanos, la ética y el pensamiento crítico.