El PSOE defenderá este martes en el Pleno del Congreso una iniciativa con la que, aprovechando el 40 aniversario de la entrada de España en la Unión Europea, pretende que el Parlamento declare "irrevocable" la continuidad en la Unión Europea y se reafirme el compromiso del país con el proyecto europeo como "garante de la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos, la seguridad y la estabilidad económica", buscando luchar también contra el euroescepticismo, que se ha convertido en una corriente creciente en otras naciones.

Con esta proposición no de ley (PNL), los socialistas también persiguen que el Congreso exprese su reconocimiento a quienes hicieron posible la adhesión de España a las entonces Comunidades Europeas y a quienes han trabajado durante estas décadas para consolidarla y fortalecerla, así como apoyar en el Consejo Europeo la tramitación de la propuesta de enmiendas a los Tratados formulada por el Parlamento Europeo en 2023. El PSOE señala que, "en tiempos de incertidumbre" como los actuales, es importante reafirmar el europeísmo y apostar "con firmeza" por un continente "más cohesionado, promoviendo el desarrollo del concepto de ciudadanía europea, fortaleciendo el pilar europeo de derechos sociales, avanzando en la triple transición ecológica, digital y social, impulsando la autonomía estratégica y liderando un orden internacional basado en la defensa de los valores democráticos, la legalidad internacional y los derechos humanos". Frente a los euroescépticos, los socialistas defienden "una Europa más fuerte, justa, solidaria y democrática". "Más Europa ha sido y es hoy la respuesta. El verdadero patriotismo está hoy en defender Europa", afirman desde el partido del puño y la rosa.

"Ambición y compromiso"

Por los motivos expuestos en la iniciativa, además de reconocer a quienes hicieron posible la entrada y continuidad de España a la UE, instan a "mirar hacia el futuro con ambición y compromiso", porque la Unión "no es solo una organización supranacional, sino un espacio de convivencia, respeto mutuo y libertad que tantas décadas ha costado consolidar y que ahora se seguir impulsando con determinación, convicción y unidad". La proposición recuerda, además, que la incorporación de España a la Unión Europea fue un hito que "marcó la evolución" de la nación y supuso un impulso a la modernización de su economía, industria y agricultura, gracias a mecanismos como los Fondos de Cohesión, la PAC, la eliminación de barreras arancelarias o la adopción del euro como moneda única.

"La integración europea ha tenido también un importante impacto social para la ciudadanía que ha podido disfrutar de derechos como la libre circulación, la integración cultural o el acceso a la educación y el mercado laboral en los diferentes países. Además, Europa ha sido motor de derechos sociales: los avances en igualdad de género, protección medioambiental o derechos laborales y lucha contra la discriminación tienen un fuerte componente comunitario", apuntan.

El texto también reconoce que España ha sido un impulsor del proyecto europeo como país "referente en solidaridad, integración, modernidad y crecimiento económico". "Ocupamos el cuarto puesto en paridad de género en la UE y somos una de las economías más sostenibles, generando el 40% del crecimiento de toda la eurozona", subrayan.

Evitar la expansión del euroescepticismo

Otro de los objetivos de esta PNL es evitar la expansión del euroescepticismo, que se está asentando en algunos países del Viejo Continente y en un porcentaje de su ciudadanía, especialmente entre los más conservadores, que ve con buenos ojos distanciarse del paraguas comunitario. 

Un precedente claro fue el de Reino Unido y su salida de la Unión Europea con el archiconocido Brexit, cuyos fantasmas renacieron hace apenas unas semanas: el líder del partido Reform UK, el ultraderechista Nigel Farage, fue el mejor parado de las recientes elecciones autonómicas y municipales, en detrimento del laborista Keir Starmer. Farage es, probablemente, el político británico no perteneciente a los grandes partidos más influyente de las últimas décadas, y es que aunque pasó años sin apenas representación parlamentaria, consiguió cambiar el eje político británico empujando el debate sobre inmigración, soberanía y la Unión Europea hasta provocar el referéndum del Brexit. Muchos analistas lo consideran el principal arquitecto político de la última década del euroescepticismo, incluso por encima de varios primeros ministros británicos.

Britain is broken, Britain needs Reform es el lema del partido que fundó Farage en 2018 para impulsar la campaña de salida de la Unión Europea. Es una de las figuras más influyentes del euroescepticismo y antes de erigirse como dirigente del Reform UK, fue líder del partido UKIP (UK Independence Party). Su principal bandera política ha sido la salida del Reino Unido de la Unión Europea, convirtiéndose en uno de los rostros más visibles del Brexit, además de por sus discursos con un marcado carácter nacionalista, antiinmigración y cargado de conservadurismo populista. Farage suele defender, además, una reducción del tamaño del Estado, controles migratorios más estrictos y una política exterior centrada en la soberanía nacional, y su buen resultado en las últimas elecciones determina que la corriente política por la que aboga no está tan dormida como puede aparentar.

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