La deriva política que han abierto los pactos entre Partido Popular y Vox en distintas comunidades autónomas ha encendido las críticas del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien ha pedido directamente a empresarios y sindicatos que "alcen la voz" frente a unos acuerdos que, a su juicio, "van a la contra" y que amenazan con alterar equilibrios básicos en el funcionamiento institucional.

En un tono especialmente duro durante un encuentro con empresarios, organizado por el medio ENCLM, García-Page ha advertido de que estos pactos, ya materializados en comunidades como Extremadura y Aragón, no responden a una lógica de gestión, sino a una estrategia de confrontación. "No se puede constituir gobiernos para ir en contra de la gente", ha señalado, incidiendo en que se trata de acuerdos que buscan "hacer la puñeta al menos a la mitad" de la sociedad.

El presidente castellanomanchego ha puesto el foco en el contenido de estos acuerdos, donde Vox ha logrado introducir buena parte de su agenda a cambio de facilitar o sostener gobiernos del PP. En Extremadura, el entendimiento ha permitido a los populares mantenerse en el poder con el respaldo de la formación de extrema derecha, mientras que en Aragón se ha formalizado un Ejecutivo de coalición en el que Vox ocupa áreas de responsabilidad directa

"Enorme dósis de populismo"

A juicio de García-Page, este tipo de alianzas están impulsando una "enorme dosis de populismo" que se está institucionalizando, con medidas que no solo afectan al plano ideológico, sino que impactan directamente en el tejido económico y social. En este sentido, ha alertado de que algunas de las propuestas incorporadas en estos acuerdos apuntan a cuestionar el papel de sindicatos y organizaciones empresariales, pilares tradicionales del diálogo social.

"El culpable es Vox", ha afirmado de forma tajante, al considerar que es esta formación la que está marcando el paso en unos pactos que, según ha denunciado, buscan enfrentar a distintos sectores de la sociedad. Una estrategia que, a su juicio, no solo genera división, sino que puede poner en riesgo la estabilidad necesaria para el desarrollo económico.

De ahí su llamamiento explícito a empresarios y sindicatos, a quienes ha instado a no permanecer al margen. Para el presidente autonómico, el silencio de estos actores ante este tipo de políticas podría facilitar la consolidación de un modelo que rompe con décadas de consenso en torno al papel del diálogo social en España.

Castilla-La Mancha no permite la entrada de "populismo barato"

Frente a este escenario, García-Page ha reivindicado el modelo de Castilla-La Mancha, donde ha asegurado que no se permitirá la entrada de ese "populismo barato" en las instituciones. Ha defendido que la comunidad autónoma mantiene una línea basada en la estabilidad, el acuerdo y la colaboración entre administraciones y agentes sociales como base para el crecimiento.

Durante su intervención, el presidente también ha vinculado este contexto político con la necesidad de abordar reformas estructurales que, a su juicio, están quedando en segundo plano por el clima de confrontación. Ha señalado cuestiones como la mejora de las infraestructuras, la sostenibilidad del sistema sanitario, la adaptación de la formación profesional o las políticas de vivienda como ámbitos que requieren una visión a largo plazo.

Sin embargo, ha advertido de que el actual escenario político, marcado por acuerdos como los alcanzados entre PP y Vox, está favoreciendo el "cortoplacismo" y generando "cuellos de botella" que dificultan el crecimiento económico. Un diagnóstico con el que ha querido reforzar su crítica a unos pactos que, según ha insistido, no solo tienen implicaciones políticas, sino también económicas y sociales.