La ofensiva política de Vox con su propuesta de "prioridad nacional" ha encontrado una respuesta frontal en Castilla-La Mancha. El presidente regional, Emiliano García-Page, ha acusado directamente a la formación de extrema derecha de basar su estrategia en "generar odio" y de intentar enfrentar a la sociedad utilizando la inmigración como herramienta política.

Desde Azuqueca de Henares, y a preguntas de los periodistas, García-Page ha rechazado de plano el debate abierto también por el Partido Popular en torno a este concepto. A su juicio, no se trata de una discusión real sobre políticas públicas, sino de un planteamiento que busca señalar al diferente. "Vox lo único que ofrece a este país es generar odio", ha afirmado, dejando claro su rechazo al enfoque planteado.

El presidente castellanomanchego ha advertido además de que este tipo de discursos no se detienen en la inmigración. "Hoy puede hacerlo con los migrantes, pero mañana lo hará con los de una tierra o de la contraria", ha señalado, apuntando al riesgo de que ese marco acabe extendiéndose a otros ámbitos de la convivencia.

En esa línea, ha definido la propuesta como una "retórica estéril" y "populismo que genera odio", insistiendo en que entrar en ese terreno solo contribuye a amplificarlo. "No hay que entrar en esa trampa, literalmente", ha subrayado, en una intervención en la que ha defendido que la política no puede construirse a costa de deteriorar la convivencia. "No podemos ser mejores políticos a costa de ser peores personas", ha añadido.

Paralelismo con el independentismo

El posicionamiento de García-Page ha ido más allá del choque con Vox. En su respuesta, también ha cuestionado las propuestas planteadas por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en relación con la exigencia del catalán para renovar permisos de residencia.

Lejos de situarlas en planos distintos, el presidente regional ha advertido de similitudes de fondo entre ambos discursos. A su juicio, las iniciativas para asumir competencias en inmigración y establecer requisitos vinculados a la identidad no difieren sustancialmente de las defendidas por Vox.

"Lo que quieren los independentistas es segregar por identidad", ha señalado, enumerando criterios como el cultural, el lingüístico o el de origen. Un planteamiento que, según ha remarcado, no solo es inconstitucional, sino que también vulnera derechos básicos.

García-Page ha insistido en que la política migratoria debe seguir siendo competencia del Estado, recordando que el control de fronteras y la gestión de la entrada de personas corresponde al conjunto del país. Frente a ello, ha rechazado cualquier intento de fragmentar ese marco común.

Sobre el papel de los idiomas, ha defendido su valor como elemento de cohesión y riqueza cultural, pero ha advertido del riesgo de utilizarlos como herramienta política. "El idioma está para unir, no para rompernos", ha concluido.