La tragedia ferroviaria de Adamuz ha vuelto a colocar en el centro del debate público la seguridad de las infraestructuras y el uso político del dolor. En ese contexto, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha defendido la actuación del Ejecutivo al considerar que no se ha escondido y "ha dado la cara" ante los medios, incluso asumiendo riesgos informativos en una fase inicial marcada por la investigación técnica.

Lo ha hecho desde Feria Internacional de Turismo, donde ha reclamado prudencia, respeto a las víctimas y tiempos para la investigación, frente a una oposición que ha acelerado peticiones de dimisión en caliente. García-Page ha lamentado que, en un escenario con numerosas víctimas mortales, "haya aparecido el peor marco posible para el oportunismo", al que ha descrito como una dinámica de “buitres políticos” al margen de siglas.

Ha subrayado que "le da exactamente igual" que el impacto de una tragedia beneficie o perjudique al PSOE, al PP o a cualquier otra formación, un mensaje que ha contrastado con la instrumentalización inmediata ensayada por la derecha y la ultraderecha, que han preferido el ruido a la responsabilidad institucional. En paralelo, ha destacado la unidad social que se ha vivido en torno al dolor de las víctimas y ha avanzado que asistirá al funeral homenaje previsto el día 31 en Huelva.

El presidente autonómico ha insistido en que la comisión de investigación debe trabajar sin presiones y ha pedido respeto a lo que vaya arrojando el análisis técnico. “Está todavía en pura investigación”, ha señalado, en una apelación directa a no confundir el debate político con los tiempos judiciales y periciales.

Defiende la actitud del presidente y el ministro de Transportes

En este punto, ha defendido la actitud del Ejecutivo y del Ministerio de Transportes, al considerar que "no han mirado para otro lado ni se han escondido", y que han atendido a los medios incluso cuando muchas informaciones aún no estaban certificadas, un ejercicio que, a su juicio, aventura transparencia y permite llegar a conclusiones verídicas basadas en estudios de especialistas.

Preguntado por las peticiones de dimisión lanzadas por la oposición y por algunos socios parlamentarios, García-Page ha advertido de que la política en España se hace muy deprisa y ha rechazado disparar antes de apuntar. Ha recordado que hablar de responsabilidades en un contexto con fallecidos implica un trasfondo judicial y moral, y ha reclamado una inmensa prudencia.

“Al final se tendrán que ofrecer explicaciones y conclusiones que pueden derivar en responsabilidades políticas, pero no puede hacerse con la tragedia caliente”, ha remarcado, en un mensaje que choca con la estrategia de desgaste del PP y Vox, más centrados en el impacto inmediato que en la verdad de los hechos.

Recuerda que el PP fue quien recortó en inversión y mantenimiento

En el plano estructural, el presidente de Castilla-La Mancha ha situado el origen del déficit inversor mucho antes del actual Gobierno, señalando la crisis financiera de 2007-2008 como el punto de inflexión que supuso un paso atrás gigantesco para el país. A su juicio, las infraestructuras "han sido los paganinis" de las sucesivas crisis, tanto la financiera como la derivada de la pandemia, una lectura que contrasta con la memoria selectiva de quienes recortaron inversión y mantenimiento durante años y ahora reclaman cabezas sin asumir su legado.

Desde esta perspectiva, García-Page ha defendido una segunda generación de inversiones en autovías, ferrocarriles y aeropuertos, al considerar que el crecimiento del turismo y del tráfico de mercancías ha tensionado unas redes que se han quedado estrechas.

Ha apuntado que carreteras saturadas, líneas ferroviarias al límite y aeropuertos con cuellos de botella son, paradójicamente, la manifestación del éxito económico de España, pero también el aviso de que sin planificación y mantenimiento el sistema se resiente. Por ello, ha apostado por un plan nacional de inversiones a largo plazo, con un horizonte de al menos una década, acompañado de un refuerzo del mantenimiento, como respuesta estructural frente a la lógica del parche y el titular fácil.