Paco Núñez ha vuelto a encontrar una fórmula para presentarse como próximo presidente de Castilla-La Mancha sin tener que explicar el incómodo precio político que tendría que pagar para alcanzar el Palacio de Fuensalida. El líder regional del Partido Popular, en una entrevista en Europa Press, sostiene ahora que podría gobernar "en solitario" si consigue "un voto más" que el PSOE en las elecciones autonómicas de mayo de 2027 y que, por tanto, "no necesitaría a Vox".

El planteamiento tiene un problema evidente: ninguno de los principales sondeos publicados dibuja actualmente ese escenario. Todos colocan al PSOE de Emiliano García-Page como primera fuerza de Castilla-La Mancha. Incluso la encuesta interna encargada por el propio PP mantiene al presidente regional como ganador, con un 40,3% de los votos y 15 escaños, frente al 35,1% y los 13 diputados de los populares. En ese pronóstico, el más favorable para Núñez, el PP solo podría gobernar sumando sus representantes a los cinco que obtendría Vox.

Es decir, ni siquiera los datos que maneja el Partido Popular respaldan la posibilidad que Núñez ha colocado "encima de la mesa". El PSOE seguiría siendo la fuerza más votada y la única vía para desalojar a Page pasaría por un acuerdo entre PP y Vox, ya fuera mediante una coalición, un pacto de investidura o algún otro entendimiento parlamentario.

Otros estudios son todavía más contundentes. La encuesta elaborada por Idus3 para el PSOE regional otorga a Page un 44,5% de los votos y entre 18 y 19 escaños, por encima de los 17 que marcan la mayoría absoluta. El PP se quedaría entre 10 y 11 diputados y Vox lograría cuatro o cinco. La suma de ambas formaciones no sería suficiente para gobernar.

Incluso el sondeo de Sigma Dos publicado en mayo, menos favorable para los socialistas, situaba al PSOE en cabeza con un 40,8% de los votos y una horquilla de entre 15 y 17 escaños. El PP aparecía con un 31,3% y entre 11 y 12 diputados, mientras Vox subía hasta el 16,8% y obtenía entre cinco y seis representantes. Nuevamente, la única opción de Núñez era que la suma con la ultraderecha alcanzara la mayoría absoluta.

La dependencia llega hasta el electorado más joven. En la encuesta interna del PP, populares y Vox aparecen prácticamente empatados entre los votantes de 18 a 29 años, con un 14,5% para los primeros y un 14% para los de Santiago Abascal. Más que acercarse al PSOE, Núñez tiene cada vez más cerca a Vox por su derecha.

El Estatuto tampoco dice exactamente lo que afirma Núñez

El presidente del PP castellanomanchego ha recurrido al Estatuto de Autonomía para defender que le bastaría con lograr "un voto más" que el PSOE. Sin embargo, la norma no establece que gobierne automáticamente la candidatura con más votos.

El artículo 14 señala que un candidato debe obtener primero mayoría absoluta en una votación de investidura o mayoría simple en una segunda convocatoria. Si en el plazo de dos meses ninguna propuesta alcanza esa mayoría simple, queda automáticamente designado el candidato del partido que tenga el mayor número de escaños, no el que haya conseguido un voto más.

Castilla-La Mancha cuenta con cinco circunscripciones provinciales y un sistema de reparto en el que ganar por un voto en el conjunto de la región no garantiza ser el partido con más diputados. El supuesto presentado por Núñez es, por tanto, una simplificación interesada de la norma y exige además que ningún otro candidato obtenga mayoría simple durante dos meses.

Pero el principal agujero en el discurso del dirigente popular no está únicamente en las encuestas o en su peculiar interpretación del Estatuto. Está en sus propias declaraciones.

El pasado 24 de febrero, cinco meses antes de esta entrevista, Núñez reivindicó expresamente el pacto con Vox como una vía legítima para gobernar Castilla-La Mancha. Entonces aseguró que, cuando no hay mayorías absolutas, "hay que acudir al pacto" y defendió sin complejos un posible acuerdo con la formación de Santiago Abascal para alcanzar la Presidencia regional en 2027.

No se trató de una interpretación ajena ni de una acusación del PSOE. Fue el propio Núñez quien asumió públicamente esa posibilidad después de que Miguel Ángel Valverde, presidente del PP de Ciudad Real, y otros líderes del partido reconocieran que los datos del PP permitían imaginar al candidato popular como presidente "indudablemente con el apoyo de Vox".

En abril, el líder regional del PP volvió a señalar los acuerdos alcanzados por populares y Vox en otros territorios como "el camino", mientras la formación de ultraderecha comenzaba ya a fijar sus condiciones para apoyar su investidura. Vox llegó a advertirle de que la llamada "prioridad nacional" sería un punto fundamental en cualquier negociación para hacerle presidente.

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