El Gobierno socialista de Emiliano García-Page ha considerado que resulta "muy triste" que las aspiraciones del Partido Popular de Castilla-La Mancha para alcanzar la Presidencia de la Junta pasen exclusivamente por una alianza con Vox. Así lo ha trasladado el vicepresidente segundo del Ejecutivo autonómico, José Manuel Caballero, quien ha asegurado que esa estrategia no habla bien de los dirigentes populares y proyecta una imagen de falta de confianza en sus propias posibilidades.
Caballero ha realizado estas declaraciones en Puertollano, durante una visita a las obras del nuevo hospital de la ciudad, donde ha sido preguntado por los últimos posicionamientos del líder regional del PP, Paco Núñez, en relación con la posibilidad de gobernar con el apoyo de Vox. En ese contexto, el vicepresidente ha subrayado que supeditar cualquier expectativa de gobierno a una fuerza que ha calificado como "ultra" evidencia una ausencia de proyecto autónomo dentro del PP castellanomanchego.
El dirigente socialista ha insistido en que vincular la aspiración de gobierno a pactos con Vox supondría colocar a Castilla-La Mancha en una situación de riesgo si esa posibilidad, que ha considerado remota, llegara a materializarse. A su juicio, depender de una formación situada en posiciones radicales condicionaría la estabilidad institucional y la agenda política de la comunidad autónoma.
En el trasfondo del debate se encuentra la reiterada afirmación de Núñez de que sólo podrá presidir la Junta si cuenta con el respaldo de Vox, un planteamiento que desde el Ejecutivo regional interpretan como la constatación de que el PP no contempla una mayoría propia ni un proyecto capaz de atraer apoyos más allá del bloque conservador. Para el Gobierno autonómico, asumir públicamente esa dependencia no solo debilita la posición negociadora del PP, sino que desplaza el eje político hacia posiciones más extremas.
Caballero ha defendido, frente a ese escenario, el modelo que representa el presidente regional, Emiliano García-Page, basado en la estabilidad y en la aprobación continuada de medidas para garantizar un futuro de crecimiento en la región. Según ha señalado, Castilla-La Mancha ha avanzado en los últimos años gracias a una gestión que ha priorizado la creación de empleo, la atracción de inversión y el fortalecimiento de los servicios públicos.
Desde el Ejecutivo autonómico se ha recalcado que la comunidad autónoma necesita responsables públicos que ofrezcan certidumbre y no proyectos condicionados por fuerzas que cuestionan consensos básicos. En este sentido, el Gobierno de Page ha contrapuesto la actual mayoría socialista con la hipótesis de un Ejecutivo sostenido por Vox, al considerar que ese escenario introduciría elementos de confrontación y bloqueo en cuestiones clave para la región.
La crítica no se ha limitado a la aritmética parlamentaria, sino que ha apuntado directamente al liderazgo del PP regional. Para Caballero, reconocer que el acceso al Gobierno depende exclusivamente de una alianza con la extrema derecha revela debilidad política y falta de ambición para construir una alternativa amplia. En ese marco, el debate sobre los pactos no solo afecta a los equilibrios entre partidos, sino también al rumbo que podría adoptar Castilla-La Mancha en el próximo ciclo político.