El acceso a los tratamientos contra el cáncer se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles del contraste entre dos modelos sanitarios en el interior de España. Mientras Castilla-La Mancha dispone de servicios de radioterapia en todas sus provincias, los pacientes de varias zonas de Castilla y León siguen enfrentándose a largos desplazamientos para poder recibir tratamiento contra el cáncer.

La cuestión ha vuelto a situarse en el centro del debate político durante la campaña de las elecciones autonómicas de Castilla y León. El candidato del PSOE, Carlos Martínez, ha reprochado al presidente de la Junta y candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, que numerosos pacientes tengan que afrontar “jornadas maratonianas” de desplazamientos para recibir sus sesiones de radioterapia. Una situación que, según ha señalado, contrasta con lo que ocurre en Castilla-La Mancha, donde la red sanitaria pública permite que este tratamiento esté disponible en todas las provincias sin obligar a los enfermos a recorrer largas distancias.

El origen de esta situación se remonta a promesas realizadas hace casi dos décadas. En 2007, el entonces presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, anunció la implantación de servicios de radioterapia en las provincias donde aún no existían. Entre ellas figuraban Soria, Ávila, Palencia, Segovia y la comarca leonesa de El Bierzo. Sin embargo, con el paso de los años, la mayoría de estos compromisos han quedado sin cumplir.

De hecho, sólo Ávila ha logrado abrir recientemente una unidad de radioterapia, y lo ha hecho gracias a la financiación procedente de fondos europeos. En el resto de territorios afectados, los servicios siguen sin implantarse en hospitales públicos, a pesar de que la promesa se ha repetido en varias campañas electorales.

Dependencia de centros privados

Esta carencia ha generado una dependencia creciente de centros privados en algunas zonas. En territorios como El Bierzo o las capitales sin radioterapia pública, hospitales gestionados por el grupo empresarial Recoletas han abierto servicios de radioterapia, lo que ha permitido que la Junta recurra a conciertos con clínicas privadas para cubrir la demanda asistencial. El propio Mañueco ha defendido recientemente esta fórmula, al asegurar que en Palencia existe atención gracias a un convenio concertado con un centro privado.

Sin embargo, para muchos pacientes la dificultad no se limita a la titularidad del servicio, sino a los desplazamientos necesarios para acceder a él. En determinadas zonas rurales o alejadas de las ciudades con radioterapia, las sesiones implican viajes de varias horas cada día durante semanas.

El ejemplo que se repite con frecuencia es el de pacientes del norte de la provincia de Palencia. En estos casos, las ambulancias sanitarias comienzan el recorrido a primera hora de la mañana, recogiendo enfermos en distintos municipios antes de dirigirse al hospital correspondiente. Algunos pacientes salen de sus casas alrededor de las 06:00 de la mañana, llegan a su cita hospitalaria cerca del mediodía y no regresan a sus domicilios hasta las 18:00 de la tarde, después de que el vehículo sanitario vuelva a recorrer los pueblos para dejar a cada usuario.

La situación ha provocado movilizaciones sociales en algunas comarcas. En El Bierzo, la plataforma ciudadana Oncobierzo ha organizado manifestaciones multitudinarias para denunciar lo que consideran un abandono sanitario de esta zona leonesa. El colectivo sostiene que la Junta “desprecia” a una comarca formada por 38 municipios y con alrededor de 118.000 habitantes, que sigue sin disponer de un servicio público de radioterapia cercano.

Un contraste notable con Castilla-La Mancha

El contraste con Castilla-La Mancha es notable. En la comunidad autónoma gobernada por Emiliano García-Page, el sistema sanitario público cuenta con unidades de radioterapia en todas las provincias, lo que permite que los pacientes puedan recibir tratamiento sin tener que realizar desplazamientos prolongados.

Este modelo ha sido defendido por el Gobierno castellanomanchego como parte de una estrategia sanitaria basada en la proximidad de los servicios y la cobertura territorial.

La diferencia entre ambas comunidades se ha convertido así en un argumento político durante la campaña electoral en Castilla y León, donde la oposición denuncia que décadas de gobiernos del Partido Popular no han logrado garantizar un acceso equitativo a tratamientos oncológicos esenciales en todo el territorio.

En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la dispersión geográfica de muchos municipios del interior, el acceso a la radioterapia se ha transformado en un símbolo de las desigualdades territoriales en la sanidad pública. Mientras en Castilla-La Mancha el tratamiento se encuentra integrado en la red hospitalaria provincial, en varias zonas de Castilla y León los pacientes continúan afrontando desplazamientos que pueden prolongarse durante horas en cada sesión.

De dos provincias a toda la región

Cuando Emiliano García-Page accedió al Gobierno de Castilla-La Mancha en 2015, solo existían unidades de radioterapia oncológica en los hospitales de Ciudad Real y Albacete, lo que obligaba a pacientes de otras provincias a desplazarse a estos centros o incluso fuera de la región para recibir tratamiento. Desde entonces, el Ejecutivo castellanomanchego se marcó como objetivo extender este servicio sanitario a todo el territorio.

El último paso para completar esa red llegará con la puesta en marcha del servicio de oncología radioterápica del Hospital de Guadalajara, cuya apertura está prevista para el 3 de mayo, tras la implantación tecnológica que se desarrollará durante el mes de abril.

Con esta incorporación, todas las provincias de Castilla-La Mancha contarán con radioterapia oncológica en su red hospitalaria pública, un modelo que pretende evitar desplazamientos prolongados a pacientes que deben someterse a tratamientos continuados contra el cáncer. Hasta ahora, numerosos pacientes de Guadalajara tenían que viajar a Madrid o a Ciudad Real para recibir estas sesiones.