La mano izquierda incorrupta de Santa Teresa de Jesús, una de las reliquias más veneradas del catolicismo, podría dejar Ronda ante el posible cierre del convento de las Carmelitas Descalzas. La comunidad religiosa cuenta actualmente con solo cuatro monjas, una de ellas enferma, una situación que pone en riesgo la continuidad del monasterio.

La reliquia, que permaneció durante décadas bajo la custodia personal del dictador Francisco Franco, regresó al convento rondeño en 1976 y desde entonces se conserva en la ciudad.

El proceso que determinará el futuro de la comunidad podría resolverse en 2027. Entre las opciones que se contemplan figura el traslado de la reliquia a Alba de Tormes, donde reposan los restos de la santa. De confirmarse, todos los restos conservados de Santa Teresa volverían a reunirse por primera vez en más de cuatro siglos.

La posible marcha de la reliquia supondría la pérdida de uno de los principales símbolos religiosos y patrimoniales de Ronda.

La mano izquierda de Santa Teresa de Jesús, conservada actualmente en el convento de las Carmelitas Descalzas de Ronda, es una venerada reliquia que permaneció durante casi cuatro décadas bajo la custodia personal del dictador Francisco Franco, quien la consideraba uno de sus objetos de devoción más preciados.

El largo periplo de la mano

La mano fue separada del cuerpo incorrupto de la santa el 4 de julio de 1583 y comenzó desde entonces un largo recorrido por distintos conventos carmelitas de España y Portugal. Tras pasar por Ávila, Lisboa y Olivais, llegó finalmente a Ronda en la Navidad de 1924, acompañando a las religiosas portuguesas que fundaron la comunidad carmelita de la ciudad.

Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil alteró su destino. En 1937, durante la toma de Málaga por las tropas sublevadas, la reliquia fue hallada entre los efectos del general republicano José Villalba Rubio. La mano, protegida por un valioso guantelete de plata y piedras preciosas del siglo XVII.

Franco solicitó entonces a las religiosas la cesión temporal de la reliquia. Desde ese momento, la mano de Santa Teresa pasó a formar parte de su entorno más íntimo. Durante el día permanecía en su despacho de trabajo y por las noches era depositada junto a su cama. La reliquia acompañó además al dictador en numerosos desplazamientos oficiales y privados, incluidos sus viajes a Galicia.

Años después, su hija, Carmen Franco, recordaría que su padre siempre fue consciente de que la reliquia pertenecía a las Carmelitas Descalzas de Ronda y que, antes de morir, expresó su deseo de que fuera devuelta a la comunidad religiosa.

Tras el fallecimiento del dictador, el 20 de noviembre de 1975, la devolución se hizo efectiva pocas semanas después. El 9 de diciembre de ese mismo año, Carmen Franco y su madre entregaron la reliquia al cardenal primado de España, Marcelo González Martín, en Toledo. Finalmente, la mano regresó al convento rondeño el 21 de enero de 1976.

Desde entonces, la reliquia permanece en Ronda, donde sigue despertando una profunda devoción popular. La reliquia volvió a adquirir protagonismo en 2024 cuando fue trasladada temporalmente a Alba de Tormes con motivo de la apertura del sepulcro de Santa Teresa para la realización de estudios científicos sobre sus restos mortales. Allí pudo contemplarse por primera vez junto al altar mayor de la Basílica de la Anunciación en una instalación especial diseñada para su veneración.

Hoy, mientras el histórico convento de las Carmelitas Descalzas de Ronda afronta una grave crisis de vocaciones que amenaza su continuidad, la mano de Santa Teresa sigue siendo uno de los tesoros religiosos más importantes de Andalucía y una reliquia marcada por una trayectoria única que la llevó desde los conventos carmelitas hasta el despacho de Franco y, finalmente, de regreso a la ciudad del Tajo.

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