Como cada septiembre, terminamos saturados de que la mitad de la publicidad que nos meten por ojos u oídos tenga como tema o excusa la vuelta al cole. Este martilleo que suena continuamente con una alegría cada vez más fingida. El poder adquisitivo de las familias de clase media se ha visto considerablemente mermado en los últimos años y, evidentemente, peor es la situación de las que sufren el paro o los salarios de miseria que cada vez más ofrecen los empleadores como alternativa a no cobrar ninguno. El desembolso que supone la compra de libros de texto es un gran sacrificio para todas estas familias, que son la mayoría de las familias andaluzas. El plan de gratuidad de libros de texto que puso en marcha la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía en el curso escolar 2005-2006 cubre los tramos de enseñanza obligatoria, primaria y secundaria, pero deja fuera la educación infantil, la formación profesional y el bachillerato. Prácticamente todos los niños y niñas andaluces cursan la educación infantil: se trata de un tramo que es solo teóricamente optativo: ¿qué ocurre con un niño que no la cursa? ¿qué desventajas va a encontrar cuando llegue a primaria con respecto a sus compañeros, que sí la habrán cursado? ¿cómo influye el no poder sufragar sus gastos en la conciliación familiar? Otro tanto podríamos decir de la FP de grado medio o el bachillerato, enseñanzas absolutamente necesarias para acceder al mercado de trabajo o a estudios superiores. El desembolso de una familia con hijos en educación infantil ronda los 220€ por niño. Esta cantidad es sensiblemente superior en FP y bachillerato. Solo en libros, sin contar la partida suplementaria que supone el material escolar. POR LA PUERTA GRANDE... ¿Pueden permitirse nuestras familias este gasto? Es más, ¿es absolutamente necesario? Paralelamente al plan de gratuidad de libros de texto, la Junta de Andalucía comenzó en el año 2004 a implantar las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) en las aulas de los institutos andaluces. Dotó a unos cuantos centros piloto de ordenadores en todas las aulas (uno por cada dos alumnos). La inversión fue importante, no solo en equipamiento, sino en formación: muchos profesores y profesoras recibieron cursos en sus mismos centros para adaptarse a la enseñanza con las NNTT. Pronto la mayoría de los institutos se sumaron a esta iniciativa. Podemos decir que en ese momento la informática entró por la puerta grande en los centros. Un segundo paso en este proceso lo supuso la entrega de portátiles al alumnado de 5º de primaria, en el curso 2008-2009. El objetivo era ir sustituyendo la metodología y los materiales educativos tradicionales (entre los cuales se encuentran, claro está, los libros de texto), por los más novedosos y actuales materiales en línea y las mochilas digitales. Hoy en día este proceso tendría que haberse completado, y toda la educación, al menos la obligatoria, tendría que haber cambiado soportes y metodologías. ...HASTA QUE LLEGÓ LA CRISIS No ha sido así. La crisis interrumpió un proceso que parecía imparable. Los centros dejaron de recibir el equipamiento y el mantenimiento necesario, se recortaron o eliminaron las horas  de que disponían los profesores encargados de coordinar este proceso, se interrumpió finalmente la entrega de portátiles al alumnado. La crisis, como realidad o como excusa. Porque la enseñanza basada en el uso de las TIC resulta mucho más barata que la enseñanza tradicional basada en el libro de texto. Un miniportátil por alumno tiene menos coste que un lote de libros. Y tiene menos coste tanto si lo sufraga la administración como si lo hacen las familias. El sistema operativo es libre y gratuito. La Junta implementó el uso de Guadalinex cuando comenzó la experiencia de los centros TIC, con coste cero, salvo, claro está, el puntual  de las personas encargadas de programarlo. La formación del profesorado no supuso tampoco un desembolso importante. Tanto en Andalucía como a nivel nacional, un número creciente de profesionales entusiastas participaron tanto en la formación reglada y certificada como en otro tipo de formación extraordinariamente fructífera y dinámica que facilitó un intenso debate pedagógico. Encuentros anuales como los del EABE, Aulablog, Novadors y muchos otros reunían a profesores preocupados no solo por la creación de materiales cada vez más atractivos para el alumnado, sino por investigar nuevas metodologías que hicieran más eficiente la enseñanza y, sobre todo, más cercana al mundo real. De hecho, este debate que se plasma de múltiples formas en la red y estos encuentros no se han interrumpido en ningún momento, mientras que los cursos que la Consejería de Educación ofrece a través de los Centros del Profesorado son cada vez más escasos a pesar de la demanda. UN AMPLIO CATÁLOGO DE ACCESO PÚBLICO Tampoco son caros los materiales. Una asignatura viene a costar unos 15.000€, poco si se considera que puede suponer un año de trabajo a tiempo completo. La Junta dispone de un amplio catálogo de materiales, alojados en un repositorio público y gratuito, que cualquier persona puede consultar y utilizar. Prácticamente todas las materias de secundaria, bachillerato y formación profesional se encuentran íntegramente elaboradas, con los temas oficiales del currículo de cada enseñanza y tareas para el alumnado. En su mayor parte son materiales de gran calidad, totalmente actuales y con múltiples recursos interactivos. Han sido realizados por un profesorado altamente cualificado, que se ha preocupado por adquirir una sólida formación en NNTT y adaptarla a su trabajo en el aula. ¿Por qué no se utilizan todos estos recursos y seguimos apegados a los caros y tradicionales libros de texto? Es fácil achacar el hecho a la comodidad. El libro de texto es un soporte antiguo y conocido, que manejan sin extrañeza padres y profesores. Pero la brecha digital es lo de menos. Está ahí, mucho más importante, la brecha de los intereses de las grandes editoriales, muchas de ellas propiedad de la Iglesia (EDEBÉ, SM, Bruño, Edelvives) o de grupos empresariales como PRISA (Santillana). Los libros de texto son un sustancioso negocio cuyos beneficios no están dispuestos a dejar escapar los que los reciben. Y estos intereses tienen tanto poder que la Administración prefiere infrautilizar o desperdiciar una inversión importante en material educativo y humano que sí resultaría gratuita para todas esas familias andaluzas a las que les cuesta o directamente no pueden afrontar el gasto anual de los libros de texto y el material escolar. (*) Meli San Martín es profesora.