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ElPlural Andalucía

Patrimonio ‘en venta’: la ordenanza de Sanz abre la puerta a ocho meses de eventos en la Plaza de España

La norma permite ocupar el espacio público hasta 45 días por evento, ampliables a 60 en determinados casos y establece solo un mes de descanso entre ocupaciones

Plaza de España, Sevilla

Plaza de España, Sevilla

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La Plaza de España ya cuenta con una nueva ordenanza para regular la celebración de eventos y actividades temporales en este espacio público, por lo que la polémica sobre su uso privado seguirá marcando la agenda política y social en Sevilla. La controvertida cesión de la plaza para grandes eventos, con Icónica Sevilla Fest como principal exponente, vuelve ahora a ser noticia, pues la cesión de la plaza podría ampliarse, incluso, durante ocho meses al año.

La nueva ordenanza fija un máximo general de 45 días de ocupación por evento, incluyendo el montaje y el desmontaje. En determinados supuestos, ese periodo puede llegar hasta los 60 días. Después de cada ocupación debe quedar, con carácter general, al menos un mes de descanso.

Con cuatro eventos de hasta 60 días y los correspondientes periodos mínimos de descanso, la Plaza de España podría llegar a estar vinculada a grandes montajes durante aproximadamente ocho meses del año.

Y ahí está el verdadero debate para la sociedad sevillana y los partidos políticos de la ciudad. Esta norma tiene detractores que ven con incredulidad hasta qué punto un espacio público histórico puede convertirse en un escenario habitual de grandes acontecimientos.

Una polémica que se repite año tras año

La decisión de regular específicamente la Plaza de España llega después de años de controversia sobre el uso del espacio concebido por Aníbal González a principios del pasado siglo, especialmente a raíz de la celebración de Icónica Sevilla Fest.

La cesión del espacio para este festival provocó una fuerte discusión política y acabó incluso en la Fiscalía, después de que varios promotores culturales denunciaran presuntas irregularidades. La investigación fue finalmente archivada al no apreciarse delito, pero aquella polémica dejó sobre la mesa una cuestión que ahora vuelve a aparecer: cómo debe gestionarse un espacio público de semejante valor patrimonial cuando también existe un fuerte interés económico por utilizarlo para grandes eventos.

El Ayuntamiento defiende que la nueva regulación precisamente pretende acabar con la improvisación y establecer unas condiciones claras. La ordenanza incorpora mecanismos de coordinación entre Urbanismo, Cultura, Patrimonio y Turismo y fija límites para las instalaciones y los periodos de ocupación.

Muñoz reclama una regulación común para toda Sevilla

El portavoz del PSOE de Sevilla y líder de la oposición, Antonio Muñoz, ha reclamado al Gobierno de Sanz que retire la ordenanza y abra una negociación para elaborar una regulación común de todos los espacios públicos de la ciudad.

Su argumento es que "no tiene ninguna lógica que Sevilla termine teniendo una ordenanza para la Plaza de España, otra para la Plaza de América, otra para la Plaza de San Francisco y así sucesivamente", ha señalado.

Muñoz reclama "más diálogo, más consenso y una visión de conjunto", acusando al Gobierno de Sanz de actuar a golpe de polémica, citando también los Premios Escaparate o el proyecto para instalar veladores en Plaza Nueva, enormemente comentado en la ciudad durante los últimos días y que provocó que numerosos sevillanos se acercaran a la Plaza Virgen de los Reyes para reclamar los espacios públicos.

El límite del uso público

La Plaza de España no es un recinto privado ni un espacio concebido exclusivamente para albergar espectáculos. Es un monumento, un lugar de paso, de paseo y de disfrute ciudadano, además de formar parte de un entorno patrimonial especialmente sensible.

Por eso, la cuestión no se reduce a si caben 45, 60 o más días de eventos. También afecta a lo que implica cada ocupación: estructuras, montajes, desmontajes, ruido, movilidad y actividad alrededor del Parque de María Luisa.

La propia ordenanza nace con el objetivo de proteger el monumento y ordenar estos usos. Pero sus límites abren una discusión política inevitable: cuánto espacio queda para el uso cotidiano de los sevillanos cuando los grandes eventos pueden ocupar durante semanas uno de los principales símbolos de la ciudad.

Muñoz lo ha resumido con una de sus críticas más duras a Sanz: "No puede seguir decidiendo sobre los espacios públicos como si la ciudad estuviera a su disposición".